Bruselas expedienta a Reino Unido por no aplicar adecuadamente la normativa sobre confidencialidad en las comunicaciones

Considera que las autoridades británicas no garantizan la privacidad de los usuarios de Internet por no obligar a las empresas a contar con su consentimiento expreso para acceder a sus datos.

La Comisión Europea ha abierto un expediente contra Reino Unido por no aplicar adecuadamente la normativa comunitaria sobre confidencialidad en las comunicaciones y considerar que por ello las autoridades británicas no garantizan la privacidad de los usuarios de Internet por no obligar a las empresas a contar con el consentimiento expreso de los internautas para acceder a sus datos.

El expediente adopta la forma de una carta de emplazamiento (primera fase de un procedimiento de infracción que, de no ser resuelto, puede acabar ante el Tribunal de Justicia de la Unión Europea) y se refiere a varios problemas detectados en la aplicación de las normas comunitarias en materia de protección de la intimidad -ePrivacy- y de los datos personales.

La legislación europea establece que los Estados miembros deben garantizar la confidencialidad de las comunicaciones prohibiendo la interceptación y la vigilancia sin el consentimiento del usuario.

Reino Unido dispone ahora de un plazo de dos meses para responder a Bruselas, pero si la respuesta no es satisfactoria el Ejecutivo puede decidir continuar con el proceso y someterlo incluso al Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TUE).

La decisión del Ejecutivo comunitario se produce tras las quejas recibidas de parte de internautas británicos que denunciaron el uso que proveedores de Internet daban al sistema Phorm, una tecnología que permite seguir los pasos de los usuarios de Internet con el objeto de analizar qué es lo que les interesa y someterles así a una publicidad específica cuando visitan determinados sitios en la Red.

En abril de 2008, el operador de telefonía fija británico BT admitió haber probado Phorm en 2006 y 2007 sin informar previamente a los clientes afectados, aunque entre octubre y diciembre de 2008 realizó otra prueba de este sistema, esta vez con invitación.

En un comunicado, la Comisión ha informado de que ha remitido varias cartas a las autoridades británicas desde julio de 2008 para solicitar información sobre el modo en que se han aplicado las normas comunitarias en este asunto y, tras analizar las respuestas, "teme que existen problemas estructurales" en el modo en que Londres ha aplicado la legislación europea en materia de confidencialidad de las comunicaciones.

La comisaria de Sociedad de la Información y Medios de Comunicación, Viviane Reding, ha admitido que las tecnologías que, al igual que Phorm, "facilitan la publicidad basada en el comportamiento en Internet" pueden ser "útiles" para las empresas y consumidores, pero advirtió de que estos sistemas "deben utilizarse cumpliendo las normas comunitarias".

Se trata, ha dicho, de normas para proteger la intimidad de los ciudadanos, por lo que "todos los Estados miembros deben hacerlas cumplir rigurosamente".

Reding ha explicado que tras seguir el caso de Phorm, Bruselas ha concluído que "resulta problemático" el modo en que Reino Unido ha aplicado parte de las normas comunitarias sobre la confidencialidad de las comunicaciones.

En este sentido, la comisaria ha instado a las autoridades británicas a ”enmendar su legislación nacional y a velar por que las autoridades nacionales estén debidamente habilitadas y puedan imponer sanciones adecuadas" para hacer cumplir la normativa comunitaria.

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