Una mujer detenida por presunta estafa mediante teléfonos de tarificación adicional

Les aseguraba rituales esotéricos totalmente gratuitos que finalmente cobraba.

Agentes del Cuerpo Nacional de Policía de la Comisaría Provincial de Málaga han detenido este jueves en la capital a una mujer de 37 años de edad, como presunta autora de un delito de estafa a través de una empresa de ocio dedicada, supuestamente, a prestar servicios de tarot y sexuales por teléfonos de tarificación adicional, y de la que la detenida era administradora única, gerente y socia.

Las investigaciones se iniciaron a raíz de una denuncia presentada en La Coruña por una mujer que manifestaba haber sido víctima de una estafa tras haber llamado por teléfono a un servicio de videncia.

En este número le atendió una mujer que tras echarle las cartas le indicó que le podía realizar un ritual esotérico totalmente gratuito, para lo cual tendría que llamar a intervalos de 30 minutos a dicho servicio, siguiendo las indicaciones que le irían dando y asegurándole "que no se preocupara porque le codificaban las llamadas". El ritual que duró cinco días le ocasionó un perjuicio de 2.000 euros, según indicaron desde la Comisaría Provincial en un comunicado.

El modus operandi en estos casos, consiste en montar una empresa, por parte de los autores intelectuales de la estafa, y contratar un número indeterminado de trabajadores: "teleoperadores, con pocos escrúpulos para engañar a las personas".

Además, contratan un número de teléfono de los denominados de tarificación especial y, a continuación, publican anuncios en periódicos locales de España, "en los que ofrecen servicios de tarot, rituales esotéricos, de mal de ojo o sexuales, entre otros".

La normativa

Estos números de facturación especial cobran un precio elevado por cada minuto de llamada, obteniendo así ingresos por los servicios.

Según la normativa de las empresas de telecomunicaciones se ponen varios límites a estas llamadas, como que al principio de la llamada un operador o una locución ha de informar al consumidor del precio de cada minuto y que las llamadas no pueden durar más de media hora, transcurridos los cuales ésta se corta.

En el caso de las empresas estafadoras como la investigada, cuando una persona "especialmente vulnerable ante ciertos temas no dudan en engañarla para mantenerla el máximo tiempo al teléfono, incluso llegan a amenazar a la víctima con que si cuelga el teléfono sufrirá las más graves y misteriosas desgracias, instándole a llamar una y otra vez y teniendo en cuenta que cada vez que la llamada se corta transcurrido el tiempo máximo de conexión".

También engañan a las víctimas diciéndoles que no les van a facturar todas las llamadas, ya que se las codificarán para que sean gratuitas.

Como resultado de las gestiones practicadas los investigadores comprobaron que el número de teléfono incluido en los anuncios estaba adjudicado a una empresa de ocio con domicilio social en Málaga cuya administradora única es la detenida, "siendo quien finalmente se lucraba de los beneficios generados con el ejercicio de esta actividad ilícita".

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