El nuevo CCU y la falta de unidad del movimiento de consumidores

El Boletín Oficial del Estado publicó el día 31 de julio la composición del nuevo Consejo de Consumidores y Usuarios (CCU), el máximo órgano de representación y consulta de los consumidores españoles y del que formarán parte once organizaciones, entre ellas FACUA-Consumidores en Acción.

La constitución del nuevo Consejo es consecuencia de la sentencia dictada el 5 de febrero de 2008 por el Tribunal Supremo, que estimó en la misma que era nulo, por ser contrario a derecho, el requisito de tener una antigüedad de al menos cinco años en el libro de registro del entonces Ministerio de Sanidad y Consumo, que fue lo que impidió la entrada de FACUA en el anterior Consejo.

En 2006, FACUA fue privada de su legítimo derecho a formar parte del anterior CCU, lo que le ha supuesto una importante discriminación en el tratamiento recibido por parte del Ministerio, desde el que incluso se la ha minusvalorado públicamente al manifestar que no formaba parte del Consejo "por no ser una organización representativa", como ocurrió cuando estalló el caso Fórum y Afinsa en la anterior legislatura.

FACUA lleva años denunciando que su no pertenencia al CCU ha limitado, aunque no ha evitado, su crecimiento y expansión, al haberse visto privada de los derechos que sí han disfrutado el resto de las organizaciones de consumidores que han formado parte del mencionado Consejo.

Para FACUA ha finalizado una etapa y queremos mirar hacia delante y apostar claramente por el fortalecimiento del Consejo de Consumidores y Usuarios y colaborar también desde dicho órgano de representación y consulta a la defensa de los intereses y derechos de los consumidores del conjunto del Estado.

Sin embargo, la realidad viene demostrando que la existencia de tantas organizaciones de consumidores, once que forman parte del CCU y otras más que no han reunido los requisitos necesarios para formar parte de él, representa una clara fragmentación del movimiento de consumidores y un hecho que provoca nuestra debilidad ante los sectores empresariales, las administraciones públicas y los partidos políticos.

Creemos que ha llegado el momento de que las distintas organizaciones de consumidores de ámbito estatal entendamos y asumamos la necesidad de articular fórmulas de unidad de acción, en torno a los temas que nos unan y sin pretender la creación de grandes confederaciones, que no tienen ninguna viabilidad en el momento actual, y que busquemos fórmulas flexibles que permitan la articulación de dos o tres bloques en los que nos agrupemos el conjunto de las organizaciones de consumidores.

Tenemos la obligación de dejar a un lado protagonismos que no nos ayudan a ser fuertes para actuar en un mercado tan agresivo como el actual y anteponer los intereses del conjunto de los consumidores españoles a los propios de nuestras organizaciones.

La pelota está en nuestro tejado y de cada una de las organizaciones de consumidores dependerá el seguir fragmentados y débiles o articular nuevas fórmulas unitarias, que permitan la aparición de esos grandes bloques consumeristas de diferentes signos e ideas, que reflejen la propia realidad ideológica del movimiento de los consumidores españoles.

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