El control biológico en la agricultura andaluza

Una nueva opción para el futuro de nuestro sector agrícola y la Revolución Verde del siglo XXI.

Según el Convenio sobre Diversidad Biológica de 1992, la biotecnología es “toda aplicación tecnológica que utilice sistemas biológicos y organismos vivos o sus derivados para la creación o modificación de productos o procesos para usos específicos”.

Según esta definición, podemos entender que el control biológico de las plagas en el ámbito de la producción agrícola es la principal aplicación biotecnológica que se ha implantado para la modificación del proceso productivo en la agricultura.

El control biológico de las plagas tiene un doble objetivo. Por un lado, pretende sustituir a los tradicionales métodos químicos, mediante la suelta de organismos auxiliares que atacan a los agentes nocivos y que resultan inofensivos para las plantaciones; y por otro, acabar con los agentes fitopatógenos. Un ejemplo es el uso de artrópodos predadores de aquellos organismos que causan daños directos en los frutos o provocan enfermedades mediante la transmisión de virosis.

Este método se lleva a cabo mediante la liberación controlada de individuos procedentes de instalaciones de cría y multiplicación. Estos organismos se envasan a una temperatura que disminuye su actividad para luego volver a la temperatura ambiente cuando se repartan por los cultivos.

Este método se repetirá de manera periódica hasta que se llegue a un equilibrio y ya no sea necesario hacer más sueltas.

Sin embargo, aunque este método es nuevo para nosotros, tenemos como referente de éxito el control de la cochinilla acanalada de los cítricos con la mariquita, que se llevó a cabo en 1884 en Estados Unidos.

Andalucía líder en la lucha biológica

En Andalucía, el uso de esta técnica es el resultado de más de un lustro de experimentos y estudios para asegurar el correcto funcionamiento del uso de agentes de control biológico contra las principales plagas de los cultivos hortícolas como la mosca blanca, trips y pulgones, en los que ya se ha contrastado el éxito de estos sistemas de lucha.

Así, la aplicación de esta técnica ha experimentado un gran incremento, pasando de 500 hectáreas en 2006 a casi 19.000 hectáreas en 2008. Estas se encuentran localizadas en las zonas productivas de Andalucía con mayor superficie de cultivos hortícolas protegidos como son Almería y Granada.

Esta subida se debe en parte a los convenios y subvenciones para la implantación de esta técnica que ha puesto en marcha la Administración. Pero también a la necesidad de un método alternativo ante la resistencia de las plagas a los tradicionales y el incentivo de obtener un producto de calidad con garantías de seguridad.

Apoyo de la Consejería de Agricultura y Pesca

Se trata de una técnica que, aunque efectiva, presenta alguna dificultad en el manejo. Por eso, desde la campaña 2005-2006 existe una línea de ayuda a través del Programa Nacional de Control de Insectos Vectores de Virus de los cultivos hortícolas por la que se permite la subvención de hasta el 50% del coste de adquisición de los organismos auxiliares.

De esta forma, en la campaña 2008-2009, la Consejería de Agricultura y Pesca concedió un importe de ayuda de 17 millones de euros.

Además, la Consejería hizo obligatorio el empleo del control biológico y vinculó las ayudas a la lucha contra los insectos vectores al cumplimiento de la producción integrada.

'Compromiso Verde'

Dentro de la campaña conocida como “Compromiso Verde” para la promoción de la producción integrada de forma genérica, también se apoya el control biológico de las plagas.

El objetivo de esta campaña que se inició en 2007 es fomentar el consumo y la calidad de productos ecológicos andaluces, así como dar a conocer esta forma alternativa de producción basada en el control biológico de las plagas, que beneficia a consumidores, productores y al propio mercado.

Aunque hasta el momento esta práctica de control biológico sólo se ha dado en invernaderos, no se descarta extenderla a todo tipo de cultivos de Andalucía.

Por ello, para implantar este sistema de lucha a lo largo de toda la Comunidad Autónoma, se están llevando a cabo actuaciones para crear un Centro de Control Biológico, para así disponer de un lugar de referencia en esta materia en el ámbito internacional donde se trabaje junto con el sector, en extender estos métodos de producción al resto de la agricultura Andaluza.

De esta forma, se prevé una amplia reducción de los plaguicidas y un aumento de la comercialización y del uso sostenible de fitosanitarios.

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