FACUA Andalucía no considera adecuado el 'cheque libro' para implantar la gratuidad de los libros de texto

La Federación considera que deben ser los centros los que entreguen los libros a los padres, dado que los cheques pueden trasladar una idea de propiedad cuando lo que pretende implantarse es el préstamo de los libros.

La Federación de Consumidores en Acción de Andalucía-FACUA no considera adecuado el cheque libro que pretende entregar la Consejería de Educación al inicio del próximo curso a los padres de alumnos de 1º y 2º de Primaria como método para comenzar a implantar la gratuidad de los libros de texto.

FACUA Andalucía considera que deben ser los centros los que entreguen directamente los libros a los padres, dado que el uso de cheques para canjearlos en las librerías puede trasladar a padres y alumnos la idea de que son propietarios de los libros de texto, cuando lo que pretende implantarse es el préstamo para que en cada curso dicho material escolar pase a otros estudiantes.

La Federación ha remitido a la Consejería una serie de alegaciones al Proyecto de Orden por la que se regula el programa de gratuidad de los libros de texto dirigidos al alumnado que curse enseñanzas obligatorias en los centros docentes sostenidos con fondos públicos, También lo ha hecho el Consejo de los Consumidores y Usuarios (CCU) de Andalucía, del que la Federación es miembro.

Aunque valora de forma positiva la implantación de la gratuidad de los libros de texto, ya que representa un elemento clave y esencial para desarrollar el principio constitucional de gratuidad de la enseñanza obligatoria, FACUA Andalucía considera que el procedimiento que se propone en el Proyecto de Orden contiene una serie de carencias e incongruencias.

No debe permitirse la renuncia al programa de gratuidad

Así, la Federación ha mostrado su disconformidad con la posibilidad recogida en el texto de que haya alumnos que queden excluidos del programa de gratuidad si renuncian voluntariamente al mismo. FACUA Andalucía considera que con ello se introduciría un elemento distorsionador y diferenciador por razones económicas.

Y es que las familias con mayor poder adquisitivo podrían comprar los libros, lo que generaría desigualdades sociales entre los niños con libros nuevos y los que utilizasen los reciclados, suponiendo un factor de desintegración añadido para determinados colectivos socialmente desfavorecidos.

Excesiva preocupación por el deterioro

Por otro lado, FACUA Andalucía cree que el Proyecto de Orden muestra una excesiva preocupación por el inevitable deterioro de los libros y presume que generalmente se producirá por un uso inadecuado por parte de los alumnos.

El texto plantea que si los libros se deterioran por un uso irresponsable, los padres tendrán que reponer otros nuevos y el curso siguiente podrían ser penalizados excluyéndoseles del programa de gratuidad. El Proyecto llega al extremo de obligar a los centros a demostrar a la Consejería que no es responsabilidad de los alumnos el deterioro de los libros utilizados durante el curso, presumiendo de entrada su culpabilidad.

La Federación comparte la necesidad de que los alumnos tienen que responsabilizarse de los libros y darles un uso adecuado, pero considera poco razonables los planteamientos del texto, ya que no tiene en cuenta que se trata de materiales en permanente uso, tanto dentro como fuera del centro escolar, lo que conlleva un desgaste y un deterioro consustancial a su propia naturaleza y finalidad.

En este sentido, FACUA Andalucía plantea que debe admitirse como normal e incluso necesario que cada año haya que reponer un porcentaje de libros sin que ello esté causado por un deterioro malintencionado por parte de quienes los utilicen.

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