Recomendaciones para comprar los juguetes más adecuados para la salud visual de los niños

FACUA Córdoba y el Colegio de Ópticos-Optometristas de la provincia facilitan las claves a los consumidores.

La Asociación de Consumidores en Acción de Córdoba-FACUA y el Colegio de Ópticos-Optometristas de Córdoba recomiendan que los juguetes que se escojan para los niños sean los más adecuados para su salud visual. Para ello, es fundamental que los padres observen las recomendaciones de los fabricantes de juguetes.

El sistema visual de los niños no está del todo desarrollado al nacer. Su maduración completa no se produce hasta los siete años, aunque la mayoría de las funciones visuales ya se han desarrollado a los dos años y medio.

Los niños, mientras están jugando, aprenden y desarrollan sus capacidades visuales. Sus primeros juguetes deben ir destinados a estimular su sistema visual y auditivo. Así, entre el primer y el tercer mes de vida, los juguetes deben tener colores llamativos y muy vivos. Deben acercarse al bebé a unos 20 centímetros para que se interesen por ellos.

Es en el tercer mes de vida cuando el niño empieza a desarrollar la coordinación ojo-mano. A partir de los seis meses, se estabiliza la visión binocular y cromática. El bebé es capaz de controlar la dirección de su mirada y comienza a controlar los movimientos de sus manos. Puede jugar ya con cubos que se apilan, juguetes con los que tenga que reconocer formas geométricas, juguetes que produzcan sonidos al tocarlos, etcétera.

A partir de los tres años, el niño puede jugar con rompecabezas que le ayude a desarrollar su percepción y memoria visual. Es fundamental que los padres jueguen con los niños, sobre todo, en la edad comprendida entre los 3 y los 6 años, ya que podrán descubrir si su hijo tiene problemas para identificar colores, para coger un objeto porque no lo ve bien o porque calcula mal las distancias o que tiene un campo visual limitado, por ejemplo.

Juguetes beneficiosos para la visión

Los videojuegos ayudan a desarrollar la coordinación ojo-mano, la rapidez de reflejos y la capacidad de concentración, pero debe limitarse su uso hasta los 10 ó 15 minutos consecutivos en niños menores de 12 años. Los juegos al aire libre ayudan a desarrollar las capacidades visuales del niño, ya que ayudan a que no se estimulen siempre en un entorno próximo.

Según el Colegio de Ópticos-Optometristas de Córdoba, los padres deben supervisar los juguetes que tengan lentes o espejos que puedan concentrar luz, como lupas, telescopios, microscopios o prismáticos, ya que pueden provocarles quemaduras graves en sus ojos si no se utilizan de forma adecuada.

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