La mitad de productos alimenticios que quieren publicitar sus beneficios saludables no obtienen el visto bueno de la UE

2.000 de las 4.000 peticiones recibidas en los últimos tres años fueron devueltas porque la documentación y los ensayos que presentaban no eran del todo claros.

La Agencia Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA, en sus siglas en inglés) ha recibido en los últimos tres años más de 4.000 peticiones de empresas alimentarias para poder publicitar los beneficios saludables de sus productos. La mitad de ellas (unas 2.000) fueron devueltas porque la documentación presentada y los ensayos que presentaban para demostrar estas propiedades no eran del todo claros.

Así lo aseguró este miércoles el presidente del Comité Científico de la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (Aesan), Andreu Palou, quien hasta hace unos meses también era vicepresidente del Panel Científico de Nutrición de la EFSA, órgano asesor de la Comisión Europea que desde 2007 tiene que comprobar que detrás de cada ventaja sobre la salud que "anuncia o da a entender" un alimento hay una evidencia científica.

De este modo, y en el marco de un encuentro informativo organizado por Mead Johnson Nutrition, Palou aseguró que desde que se cambió el marco normativo en la Unión Europea -exigiendo la opinión positiva de la EFSA y la posterior aprobación de la Comisión Europea para poder anunciar estos beneficios y evitar la publicidad engañosa- han sufrido "una avalancha de peticiones" de las que, sin embargo, no todas cumplían los requisitos necesarios.

Para poder anunciar algún beneficio para la salud, las empresas deben aportar estudios científicos en humanos que certifiquen que su consumo es "relevante para la salud" en los términos que se promociona y "en cantidades compatibles con una dieta equilibrada". Sin embargo, de los 4.000 productos existentes en el mercado que presentaron su documentación sólo se han emitido un 30 por ciento de opiniones favorables.

Del resto, están todavía en proceso de análisis o bien fueron devueltas a los estados miembros -encargados de canalizar las propuestas de las empresas- a fin de que se mejore la documentación aportada.

Asimismo, en estos últimos años hay un total de 292 nuevos productos que han salido al mercado y han reclamado autorización para promocionar sus beneficios para la salud, aunque el porcentaje de aprobaciones es también bajo, apenas 18 de estos productos, frente a los 37 que han sido desechados, mientras que el resto están todavía revisándose.

El objetivo de la Unión Europea es elaborar un listado con aquellos productos que hayan demostrado sus beneficios para la salud y, por tanto, pueden anunciarlos en los envases o la publicidad de los mismos.

Un sistema "muy riguroso"

"El problema", añadió Palou, es que "el sistema es bastante riguroso, por lo que las empresas deberán reducir sus inversiones en marketing y las aumenten en investigación si quieren demostrar que lo que publicitan es cierto", explicó Palou, quien reconoció incluso que el "listón alto" establecido por la EFSA ha provocado quejas en determinados sectores.

Al menos, aclaró, el sistema establece que los resultados de los estudios presentados por las empresas tendrán una protección de cinco años, a modo de patente, para poder utilizarlos de forma exclusiva.

El periodo de evaluación de los informes se puede alargar unos seis meses, aunque "si la evidencia científica que presentan no es contundente o resulta insuficiente, la opinión positiva se puede demorar hasta los dos años".

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