La Comisión Europea apuesta por impuestos que reflejen los efectos en el medio ambiente de los recursos y consumos

Según un informe duplicar la riqueza suele traducirse en un aumento de la presión ambiental de entre el 60 y el 80 por ciento.

La Comisión Europea ha subrayado este miércoles la necesidad de cambiar de forma "radical" la manera en que las grandes economías utilizan los recursos, que "cada vez son más escasos", mediante nuevos impuestos e incentivos, que fomenten prácticas agrícolas "más respetuosas" con el medio ambiente.

En el marco de la 'Green Week' (Semana Verde) que esta semana se celebra en Bruselas, el comisario de Medio Ambiente, Janez Potocnik, ha presentado un informe, junto al Programa Ambiental de la ONU, en el que se clasifican los productos, las materias y las actividades económicas y de modo de vida en función de cómo afectan al medio ambiente y a los recursos. Los resultados principales apuntan a que más de la mitad de todos los cultivos de plantas comestibles del mundo sirven ahora para alimentar al ganado y que duplicar la riqueza suele traducirse en un aumento de la presión ambiental de entre el 60 y el 80 por ciento.

'Efectos ambientales del consumo y la producción: Productos y materias prioritarias' es un documento de 149 páginas que ha sido elaborado por el Grupo Internacional de Gestión Sostenible de los Recursos y recomienda que los responsables políticos que pretendan influir más en el "bienestar" de la Tierra deberán recurrir a impuestos e incentivos para mejorar el medio ambiente y reducir el uso de combustibles fósiles.

En ese sentido, Potocnik, ha asegurado que es "urgente" adoptar una economía que sea "eficiente en el uso de los recursos", y que adoptar estas medias serán una "tarea titánica pero esencial" para la prosperidad y la calidad de vida futuras. "Si realmente queremos cambiar el modo en que utilizamos los recursos, alterar las señales de los precios mediante la fiscalidad sería el procedimiento más eficaz y efectivo", ha manifestado.

Por su parte, la vicedirectora ejecutiva del Programa Mundial de Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), Angela Cropper, ha asegurado que es posible conseguir tanto el crecimiento económico sostenible como el bienestar ambiental, pero que para ello es preciso hacer hincapié en las medidas "que más hacen por reducir el daño provocado por la humanidad en los ecosistemas".

Fuera carne, luces, viajes y aire acondicionado

Además, ha defendido que el nuevo informe aporta "ideas importantes" a los responsables políticos y refuerza consejos ya conocidos a los individuos, como "olvidarse de la carne, apagar las luces, aislar las viviendas, apagar el termostato o el aire acondicionado, evitar los viajes en avión y dejar el automóvil en el aparcamiento lo más posible, porque estos actos son los más útiles para el medio ambiente y los que más convienen a la Madre Tierra".

Asimismo, el autor principal del informe, Edgard Hertwoch, ha calificado como "prioritario" reducir el cambio climático, la modificación de los hábitats, la contaminación por nitrógeno y fósforo, la sobre explotación de las pesquerías, de los bosques y otros recursos, la lucha contra las especies invasoras; mejorar el agua potable y evitar los saneamientos no seguros, disminuir el consumo doméstico de combustibles sólidos, la exposición al plomo, así como la contaminación atmosférica urbana y exposición profesional a partículas.

Expertos como el co-director del panel de Recursos Ernst Ulrich von Weizzäcker han explicado que el informe analiza el ciclo de vida útil, catalogando las materias y energías necesarios para la producción, el consumo y la eliminación. De este modo, el documento indica los procesos, productos y materias que más contaminan y dañan el planeta.

Ganado y eléctricas, los peores

El ránking lo encabezan los productos agrarios, sobre todo los ganaderos, ya que el ganado consume más de la mitad de las cosechas del mundo; le siguen los usuarios de combustibles fósiles, principalmente las centrales eléctricas y otras industrias, la calefacción para las viviendas y los transportes, siendo las materias que mayor impacto generan en su vida útil los plásticos, el hierro, el acero y el aluminio.

Igualmente, los expertos revelan en el informe que "la prosperidad y las repercusiones de la actividad humana en el medio ambiente van emparejadas, contrariamente a la creencia popular de que una mayor riqueza lleva a una huella ecológica más leve".

Finalmente, reconocen que aunque más riqueza puede derivar en cambios y mecanismos sencillos para controlar las fuentes locales de contaminación de la atmósfera y del agua, la mayor prosperidad también da pie al aumento de problemas a gran escala como el consumo de energía y las emisiones de gases de efecto invernadero, de modo que en clave de CO2, duplicar la riqueza puede incrementar la presión sobre el medio ambiente entre el 60 y el 80 por ciento.

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