Un detenido en Las Rozas por vender entradas falsas para la final del mundial

Imputado por presunta estafa a 135 clientes de la agencia de viajes Kangaroo.

La Guardia Civil ha detenido a un directivo de una agencia de viajes de Las Rozas acusado de vender entradas falsas a 135 personas para la final del Mundial de Sudáfrica, disputada el pasado 11 de julio entre España y Holanda, informa EFE.

Según ha informado este martes la Comandancia de la Guardia Civil, el arrestado está acusado de un delito de estafa y otro de falsificación por vender entradas a falsas a 135 clientes de la agencia de viajes Kangaroo, en la que se ofrecía un paquete vacacional que incluía un viaje de ida y vuelta a Sudáfrica y una entrada para ver la final del Mundial.

Cuando este grupo de personas llegó a Sudáfrica el ahora arrestado, que les acompañaba, dijo que finalmente no tenía ninguna entrada, culpando de ello a la mayorista que supuestamente se las había vendido, y se comprometió a buscar localidades.

Finalmente dijo que había conseguido 46 entradas que repartió entre algunos de los afectados, pero cuando éstos las enseñaron en la puerta del estadio los encargados de seguridad no les dejaron acceder porque eran falsas, con lo que todo el grupo volvió a Madrid sin poder accedider al campo.

Los afectados interpusieron denuncias al regresar al aeropuerto de Barajas y los guardias civiles del puesto de Las Rozas iniciaron una investigación que reveló que la agencia Kangaroo era propiedad de una Sociedad Limitada que a su vez pertenecía a una Sociedad Anónima regentada por un Consejo de Administración integrado por tres miembros. Dos de estos tres dirigentes de la entidad había firmado el día anterior al partido de la final un documento en el que cedían sus poderes al tercero, que es el que había acudido a Sudáfrica con los clientes, renunciando así a su responsabilidad, de manera que no han podido ser imputados.

La Guardia Civil sí ha detenido al tercer miembro de la agencia, quien en su declaración ante los agentes reconoció que sabía que las entradas que repartió entre sus clientes eran falsas, aunque argumentó que él también era víctima de una estafa, ya que había comprado las entradas a un mayorista holandés que nunca se las facilitó.

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