Ejercicio en la tercera edad

La actividad física tiene efectos beneficiosos para la salud, pero esta tiene que estar adecuada a la edad y estado físico del individuo.

Todos sabemos que realizar una actividad física tiene efectos beneficiosos para la salud. La sociedad lo percibe como una necesidad pero es imprescindible saber que la práctica de ejercicio debe estar adecuada a la edad y estado físico del individuo.

Si bien es positiva la idea generalizada de que la actividad física favorece una vida saludable, no puede caerse en el error de creer que cuanto más se realice, mayores serán los beneficios.

En la mayoría de las personas mayores de 65 años, la realización de ejercicio es completamente segura y recomendable. Incluso en aquellos individuos con algún tipo de dolencia cardíaca, la actividad física puede ser fundamental, pero en estos casos es necesario consultar con el médico para que le prescriba el ejercicio más adecuado a su estado de salud.

Las personas que no practican ningún tipo de deporte ni actividad física alguna de manera habitual y quieran comenzar a realizar ejercicio, deben hacerlo de manera progresiva, iniciándose de forma lenta y cómoda a fin de evitar las lesiones que pueden producirse como consecuencia de una realización no controlada o excesiva de ejercicio.

El sobrepeso y el sedentarismo: factores de riesgo en la salud

El fomento de la realización de la actividad física está directamente conectado con la extensión entre la población, especialmente en los países desarrollados, de dos importantes factores de riesgo; el sobrepeso y el sedentarismo. Éstos pueden provocar enfermedades cardiovasculares, metabólicas, osteoarticulares e incluso algunos tipos de cáncer.

Frente a este hábito poco saludable, y cada vez más extendido, las autoridades y la comunidad médica han desarrollado, entre otros, una importante labor de concienciación en la población. En la actualidad existe certeza científica de los efectos beneficiosos del ejercicio en la prevención de las dolencias descritas más arriba.

En este sentido la Organización Mundial de la Salud de Europa en su documento Objetivo salud XXI señala como uno de los principales problemas de salud para los países desarrollado, la obesidad y el sedentarismo. Asimismo, la Unión Europea a través del programa de Salud Pública 2003-2008, considera necesario acometer medidas correctoras de estos problemas desde la perspectiva de la salud pública.

Por parte de la Consejería de Salud se ha desarrollado el Plan para la promoción de la actividad física y la alimentación equilibrada 2004-2008, en el que ha intervenido FACUA para su elaboración. En dicho plan, tras el estudio de los denominados factores de riesgo que son la dieta no equilibrada, sobrepeso y sedentarismo, se establecen unas estrategias y objetivos dirigidos a la población en general, a los servicios sanitarios, población educativa, laboral y a las empresas.

El Plan enlaza el desarrollo de la actividad física con la realización de una dieta equilibrada como soportes fundamentales para combatir los males de los países desarrollados; el sobrepeso y el sedentarismo.

Asimismo, el Plan analiza los resultados de la Encuesta Andaluza de Salud, donde se señala que más de la mitad de los andaluces declaran que la actividad física que desarrollan, con la intención de mantener la forma física, es caminar, siendo superior el porcentaje de mujeres que así lo manifiestan.

Sin embargo, el porcentaje de población que realiza deporte, entendido como tal toda actividad física ejercida como competición, es sensiblemente menor, disminuyendo considerablemente en personas mayores de 65 años.

Desarrollar alguna actividad física es recomendable para mantener un buen estado físico. Igualmente se ha demostrado que en las personas mayores la realización de determinados ejercicios resultan muy eficaces para evitar las caídas. Estos permiten fortalecer la musculatura, la agilidad y la coordinación de los movimientos.

En este sentido, a través de la fundación Iavante, la Consejería de Salud ha desarrollado el proyecto Precan, que estudia las principales causas de caídas en los ancianos. Asimismo, ha editado un folleto que recoge una sencilla tabla de ejercicios, que se puedan realizar en casa, tendentes a mejorar la forma física a fin de evitar las caídas.

De todo lo expuesto, se concluye que realizar cualquier actividad física, es un claro beneficio para la salud a cualquier edad. Esta práctica resulta especialmente recomendable en las personas mayores por los efectos preventivos que pueden tener sobre algunas dolencias además de evitar traumatismos por caída que en muchas ocasiones, suponen un grave retroceso en el estado general de quien la sufre.

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