El precio que hay que pagar por la independencia

Según algunos sectores a los que molestan ciertas críticas o campañas de FACUA en defensa de los consumidores, estamos al servicio del PP, del PSOE, de los comunistas o de los sindicatos.

FACUA-Consumidores en Acción se encuentra cada vez más en el centro de algunos debates interesados, con importante repercusión en los medios de comunicación, que tratan de ubicarnos al servicio de los intereses de unos u otros partidos políticos, según las actuaciones que vayamos realizando en defensa de los derechos e intereses de los consumidores.

Somos conscientes de que las críticas intencionadas o sinceras que recibimos de parte de diferentes sectores políticos o ideológicos son el precio que tenemos que pagar por nuestra posición beligerante contra los abusos que se producen en el mercado y también por nuestra independencia.

Cada sector interesado trata de colocarnos una etiqueta partidaria y nos acusan de estar al servicio de unos o de otros partidos, según contra quien lancemos nuestras críticas en cada momento o según les moleste a sus intereses lo que FACUA defienda o diga.

Si denunciamos con contundencia las graves deficiencias en las políticas de consumo de la Junta de Andalucía y criticamos que el Gobierno de esta Comunidad favorece de manera partidaria a la organización de consumidores de los socialistas de Andalucía, UCA-UCE, los dirigentes de ésta acusan a FACUA de ser una organización radical y anti-sistema que critica al PSOE con la intención de agradar al PP y con ello favorecernos para cuando dicho partido gane las elecciones en Andalucía, ya que según los dirigentes de la citada federación de consumidores, los socialistas perderán las próximas.

Si defendemos el derecho a la salud de los ciudadanos y desarrollamos una campaña para que los consumidores denuncien a los establecimientos de hostelería o a cualquier empresa u organismo público que no cumpla con lo establecido en la nueva Ley del tabaco, se orquesta una campaña contra nuestra organización acusándonos de estar comprada por el Gobierno socialista y manipulando nuestra acción de defensa del derecho a la salud de los no fumadores, tratando de presentarla como un acoso contra los ciudadanos que quieran fumar.

De igual manera ocurrió cuando FACUA decidió apoyar la huelga general recientemente convocada por los sindicatos CCOO y UGT y convocar a su vez un Día sin Compras: se nos acusó por parte de la confederación empresarial de la CEOE, que agrupa a una parte de los comerciantes, de querer arruinar al pequeño comercio y de estar al servicio de los sindicatos.

En otras ocasiones, se nos ha acusado de estar sometidos a la disciplina comunista y de ser una organización de extrema izquierda, como ha señalado en más de una ocasión el presidente de Ausbanc, una entidad empresarial financiada fundamentalmente por la banca, dedicada a actividades de asesoramiento y edición de publicaciones relacionadas con los servicios financieros.

También recientemente se nos ha acusado de estar a favor de la piratería en Internet -qué alegremente se usa ese término para insultar a millones de ciudadanos que no hacen más que compartir cultura sin ánimo de lucro-, cuando hemos defendido posiciones contrarias a la Ley Sinde, o de estar en contra del Gobierno socialista cuando hemos desarrollado una campaña contra el tarifazo eléctrico.

FACUA entiende que la discrepancia y el derecho a la crítica es consustancial con el estado de derecho y por ello asumimos que es algo normal en una sociedad democrática que se realicen críticas contra la gestión de los gobiernos y contra las actuaciones de los sindicatos, partidos, confesiones religiosas o de organizaciones de consumidores representativas como la nuestra.

Y nosotros asumimos y aceptamos que habrá sectores y medios de comunicación cercanos al PP que se alegrarán de que FACUA critique las actuaciones del Gobierno socialista y nos aplaudirán por ello, y habrá sectores cercanos al PSOE que se molestarán por dichas críticas y podrán decir que estamos ayudando al PP o a Izquierda Unida.

Y también sabemos que cuando defendamos y apoyemos medidas aprobadas por el Gobierno socialista porque las consideremos positivas para los derechos o intereses de los consumidores, los sectores y medios de comunicación cercanos al PP nos criticarán y nos acusarán de estar comprados por el PSOE porque recibimos subvenciones, obviando, por cierto, las que reciben las organizaciones integradas en FACUA en las comunidades o ayuntamientos gobernados por los populares.

Esto viene ocurriendo durante toda la existencia de FACUA y no va impedir que nuestra organización siga defendiendo su independencia frente a los partidos políticos, sectores económicos o sindicatos, ni que denunciemos o critiquemos los abusos, los fraudes o las medidas que entendamos contrarias a los intereses de los consumidores, las cometa quien las cometa o las apruebe el Gobierno central o cualquier gobierno autonómico o ayuntamiento, sean del color que sean.

A la vez, trabajaremos porque sean los propios consumidores los que legitimen la labor de FACUA y logremos que decenas de miles de ciudadanos se sigan asociando a nuestra asociación y financien los gastos propios de la organización con sus cuotas, pues somos conscientes que sólo se puede garantizar una independencia real frente a los gobiernos, partidos políticos, sindicatos o sectores empresariales si logramos la autofinanciación de nuestros gastos propios con las aportaciones de nuestros asociados y asociadas.

De la misma manera, seguiremos defendiendo el cumplimiento de la Constitución y exigiendo el desarrollo de su artículo 51 que establece que "los poderes públicos promoverán la información y la educación de los consumidores y usuarios, fomentarán sus organizaciones y oirán a éstas en las cuestiones que puedan afectar a aquéllos, en los términos que la Ley establezca".

Y por tanto seguiremos defendiendo el derecho a recibir subvenciones públicas para poder desarrollar campañas de información, formación y denuncias, que favorezcan la defensa de los intereses y derechos del sector más débil del mercado, es decir, los consumidores y usuarios, estén o no afiliados en asociaciones de consumidores, de la misma forma que las reciben también la Iglesia Católica, los sindicatos y organizaciones empresariales.

Somos conscientes de que las acciones y actuaciones de una organización independiente y crítica como FACUA no siempre gustarán a todos los ciudadanos o sectores económicos y sociales o políticos, pero en eso radica la grandeza de la democracia, en la existencia de contrapoderes y del derecho a la libre opinión.

Gracias a los ciudadanos, FACUA es un generador de opinión y una organización que ha puesto en marcha un movimiento social importante en defensa de los derechos de los consumidores frente a los abusos de un mercado cada vez más agresivo y cambiante.

Ya somos 198.215