Bruselas acuerda con la industria normas voluntarias para proteger la privacidad de usuarios de 'etiquetas inteligentes'

Sin medidas preventivas podrían ser leídas por lectores no autorizados o permitir la fuga de cierta información.

La Comisión Europea ha firmado este miércoles con la industria y otros actores interesados un acuerdo voluntario para fijar directrices con las que proteger la privacidad de los usuarios de las llamadas etiquetas inteligentes, dispositivos de identificación por radiofrecuencia (RFID) cada vez más presentes en artículos como los abonos de transporte, el telepeaje o los teléfonos móviles.

Sin medidas preventivas, las etiquetas RFID podrían ser leídas por lectores no autorizados o permitir la fuga de cierta información, poniendo en algunos casos en "riesgo la seguridad" del usuario, según ha explicado en rueda de prensa el portavoz comunitario de Agenda Digital, Jonathan Todd.

Se trata de una tecnología que puede "mejorar la calidad" de ciertos servicios, "es preciso alcanzar un equilibrio entre sus beneficios y las preocupaciones sobre seguridad e intimidad", añade Bruselas en una nota.

El Ejecutivo comunitario calcula que en 2011 en Europa puede haber en torno a mil millones de estas etiquetas RFID que contienen datos personales del titular y que pueden ser procesados por los lectores de ciertos dispositivos microelectrónicos cuando se activan. Además reconoce "cierta preocupación" por su impacto en el derecho a la intimidad.

La Agencia Europea de Seguridad de las Redes y de la Información (Enisa) y los órganos de control en materia de protección de datos e intimidad en Europa también suscriben el acuerdo de este miércoles, que sigue una recomendación anterior de la Comisión para que "cuando los consumidores adquieran productos con etiquetas inteligentes, estas se desactiven de manera automática, inmediata y gratuita, salvo que el consumidor acepte explícitamente otra cosa".

Las empresas se comprometen con este convenio a realizar una "evaluación completa de los riesgos" para la privacidad y a "tomar medidas" para combatir estos riesgos "antes de introducir en el mercado una nueva aplicación de etiqueta inteligente". Así, se estudiará su posible impacto en la intimidad por el cotejo de datos recogidos e intercambiados con otros, especialmente información "sensible" como la biométrica, sobre salud o identidad.

La Comisión Europea asegura que el marco acordado dará "seguridad jurídica" a las empresas respecto al uso compatible con la legislación europea de las etiquetas y también ofrecerá "más protección a los ciudadanos y a los consumidores europeos".

La vicepresidenta del Ejecutivo comunitario y responsable de Agenda Digital, Neelie Kroes, ha celebrado la firma del convenio porque concede al derecho a la intimidad un "puesto de honor" en el desarrollo de la tecnología y "garantiza que se tendrán en cuenta las preocupaciones relacionadas con la intimidad antes de comercializar los productos".

Ya somos 188.781