Los Veintisiete aprobarán controles más estrictos para detectar radiación en alimentos y piensos importados de Japón

En marzo la UE ya decidió reforzar los controles pero ahora prevé equiparar los niveles máximos permitidos por las autoridades niponas, más estrictos en el caso del cesio.

Los Veintisiete aprobarán este viernes, 8 de abril, realizar controles más estrictos sobre las importaciones de alimentos y piensos procedentes de Japón con el objetivo de evitar que partidas contaminadas por radiación lleguen al mercado comunitario, según ha informado la Comisión Europea.

El pasado 24 de marzo la Unión Europea ya decidió reforzar los controles de contaminación sobre estos productos, en especial de los procedentes de las cuatro regiones más próximas a la central siniestrada de Fukushima, pero ahora prevé equiparar los niveles máximos permitidos por las autoridades niponas, más estrictos en el caso del cesio.

Así, el comité de gestión de la UE, formado por expertos de los Veintisiete, revisará la decisión este viernes para reducir a 500 bq/kg el nivel máximo autorizado de contaminación por cesio, de los 1.250 bq/kg actuales. El máximo de yodo 131 autorizado se mantendrá en los 2.000 bq/kg aprobados en marzo.

Hasta la fecha, los Estados miembros someten a un examen aleatorio a al menos el 10% de los alimentos importados de las cuatro regiones más problemáticas para confirmar que no están contaminadas, dado que ya cuentan con un certificado de Japón acreditando que no suponen un riesgo para la salud. Los controles se realizan a al menos un 20% de los productos importados del resto del país.

Los niveles que establece el reglamento comunitario son "totalmente seguros para el consumidor", según ha defendido este miércoles el portavoz comunitario de Salud, Frèderic Vincent, quien ha explicado que se trata de límites "basados en datos científicos".

El refuerzo de los controles es una medida "coherente" y "temporal" en respuesta a la crisis nuclear de Japón y está sometida a revisión mensual por los Estados miembros, aunque podría modificarse con más frecuencia. "Si los Estados miembros lo piden y si es necesario, podemos ir más allá en el reglamento", ha comentado.

Además, el Ejecutivo comunitario no descarta revisar el reglamento comunitario para hacer permanentes los cambios en los niveles máximos permitidos o fijar otros, como una de las "lecciones aprendidas" del caso japonés. En cualquier caso, esta decisión se producirá después de una "evaluación adicional" que se realizará "antes del 30 de junio".

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