La Unión Europea fija en 14 días el plazo de devolución para las compras por Internet

Los Estados miembros tendrán dos años, a partir de octubre, para trasladarla a sus respectivas legislaciones nacionales.

Los consumidores europeos dispondrán de un plazo de devolución de 14 días para las compras por Internet durante el cual se podrán retractar sin tener que motivar su decisión y sin ningún coste, según se recoge en una norma pactada por los 27 y ratificada este jueves por la Eurocámara por 615 votos a favor, 16 en contra y 21 abstenciones. En España, este periodo de reflexión es actualmente de 7 días.

La directiva se publicará en el diario oficial de la UE en octubre. A partir de entonces, los Estados miembros tendrán dos años para trasladarla a sus respectivas legislaciones nacionales.

En la actualidad, el plazo de reflexión durante el cual puede anularse una compra por Internet oscila entre siete días (el mínimo que marca la normativa de la UE vigente) y quince días según el país del que se trate.

La nueva norma, que tiene como objetivo mejorar la confianza de los consumidores y dar un impulso a las compras transfronterizas por Internet, fija un máximo de 14 días para toda la UE, por lo que los Estados miembros no podrán prever plazos más amplios en sus legislaciones nacionales.

En caso de que el vendedor no informe al consumidor del derecho de devolución, el plazo de 14 días se ampliará a un año, tal y como propuso el Parlamento desde el principio del proceso de negociación.

Productos digitales como la música, las películas o el software quedan excluidos del derecho de devolución. En estos casos, la venta se considerará cerrada a partir del momento en que comienza la descarga del archivo.

El vendedor deberá hacer llegar el producto al consumidor lo antes posible y no más tarde de 30 días tras la conclusión del contrato. Si se excede este plazo, el usuario tendrá derecho a rescindir el contrato y el vendedor tendrá que devolver todo el dinero.

Además, en caso de que se use una tarjeta de pago, la norma prohíbe que se cargue al consumidor una comisión superior al coste que tiene para el vendedor el uso de ese medio de pago.

La directiva deja claro que, cuando un consumidor no haya sido informado de antemano sobre todos los costes extra y las tasas adicionales, no estará obligado a pagarlas y tendrá derecho a que se le devuelvan.

Finalmente, se exige al vendedor proporcionar al usuario una información completa sobre el producto (que incluya por ejemplo sus características, dirección e identidad del vendedor, precio con todos los impuestos adicionales y coste del envío), de forma que pueda elegir con conocimiento de causa.

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