Ejercicio físico, cuidando la salud desde la infancia

Existe relación causa-efecto entre la obesidad y enfermedades como la diabetes de tipo 2 y cardiopatías.

Es admitido por la comunidad científica de forma unánime, los beneficios que el ejercicio físico genera sobre la salud, teniendo una eminente función preventiva sobre la aparición de determinadas enfermedades.

Afortunadamente, debido en gran medida a las acciones de las autoridades sanitarias, la población percibe como muy positivo la práctica de ejercicio físico, a pesar de lo cual gran parte de la ciudadanía, especialmente en los países desarrollados como España, tiene una vida sedentaria en la que la práctica de ejercicio físico es casi inexistente.

La actividad física es un medio eficaz para el mantenimiento y mejora de la salud, desplegando sus efectos beneficiosos a cualquier edad, pero aparece como un problema de salud pública el creciente número de menores que padecen obesidad, existiendo una probada relación causa-efecto entre la obesidad y la aparición de determinadas enfermedades, tales como, diabetes de tipo 2 y cardiopatías.

Esta realidad preocupa a la Organización Mundial de la Salud, desde hace años. En este sentido se manifiesta la doctora Catherine Le Galés-Camus (Subdirectora General de la OMS para Enfermedades no Transmisibles y Salud Mental, en el año 2004): "Luchar ahora contra la obesidad infantil es un medio muy eficaz de prevenir la diabetes en el futuro", añadiendo: "El exceso de peso y la obesidad incrementan el riesgo de sufrir muchas enfermedades crónicas, entre ellas diabetes de tipo 2, cardiopatías, apoplejías y algunos cánceres. A menos que ataquemos sus causas profundas, la epidemia de obesidad puede llegar a colapsar a un sistema de salud, y ello en cualquier parte del mundo".

Si bien se ha observado que la obesidad infantil con mayor prevalencia en los países desarrollados no es patrimonio exclusivo de estos, estimándose a nivel global que un 10% de los niños en edad escolar padecen obesidad. En el año 2004, se estimaba en 22 millones de niños menores de cinco años obesos o con sobrepeso, incrementándose en 2010 a 43 millones de niños menores de cinco años obesos o con sobrepeso (datos publicados por la OMS).

En el origen de este problema se encuentran dos factores fundamentales: inadecuada alimentación y vida sedentaria. Se apuntan como causas de este segundo factor de riesgo de obesidad infantil, a un mayor nivel de urbanización y mecanización, a la evolución de los medios de transportes y al largo tiempo que pasan frente al televisor, ordenador u otros medios de esparcimiento de carácter sedentario.

En este sentido, se considera fundamental la lucha contra el sedentarismo, además del fomento del ejercicio físico. La vida sedentaria, en todos los tramos de edad, está directamente conectada con el incremento del riesgo de padecer obesidad y de sufrir diabetes tipo 2. Existen estudios que permiten establecer esa relación, concluyendo que el hábito de mirar la televisión por largo tiempo, está asociado tanto al riesgo de padecer obesidad como diabetes tipo 2 (artículo publicado en la Revista Panamericana de Salud Pública, que recoge los resultados de un estudio desarrollado por investigadores estadounidenses).

Siguiendo esta línea de actuación la OMS ha establecido el Plan de acción 2008-2013 de la estrategia mundial para la prevención y el control de las enfermedades no transmisibles, con la que se pretende ayudar a las personas que ya sufren estas enfermedades para luchar contra ellas y prevenir los efectos secundarios.

Para combatir esta tendencia en la población infantil, el Ministerio de Sanidad, Política Social e Igualdad ha desarrollado el Plan de Calidad para el Sistema Nacional de Salud incluye una estrategia denominada salud y hábitos de vida, siendo uno de los puntos a desarrollar la prevención de la obesidad, que tiene por objeto el diseño de programas de promoción de la actividad física con participación de la Agencia Española de Seguridad Alimentaria (AESA), los profesionales de atención primaria, los municipios y las Comunidades Autónomas.

Estos programas de promoción de la actividad física se orientaran especialmente a los colegios, los institutos y las universidades, en colaboración con las autoridades educativas. Asimismo, se acuerda establecer un plan de acción para la prevención de la obesidad en el ámbito escolar e impulsar la investigación sobre la obesidad.

Como conclusión, recordaremos los beneficios que genera la actividad física, para que a la vista de los mismos, no olvidemos incorporar, aunque sea de forma moderada, la actividad física a nuestros hábitos de vida, abandonando el sedentarismo.

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