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Cinco grandes problemas sufridos por los consumidores compiten por ser La Peor Práctica Empresarial del Año

La negativa a facilitar teléfonos de atención al cliente gratuitos, el reparto de bonus a directivos de bancos rescatados, el desahucio por impago de hipotecas, el cierre repentino de aerolíneas y el fraude de las participaciones preferentes.

Cinco grandes problemas sufridos por los consumidores compiten por ser La Peor Práctica Empresarial del Año: La negativa a facilitar teléfonos de atención al cliente gratuitos, el reparto de bonus a directivos de bancos rescatados, el desahucio de afectados por el impago de hipotecas, el cierre repentino de compañías aéreas con el abandono de viajeros y el fraude de las participaciones preferentes.

FACUA-Consumidores en Acción organiza por tercer año consecutivo estos premios, con tres categorías: La Peor Empresa, La Peor Práctica Empresarial y El Peor Anuncio de los últimos doce meses.

Los consumidores pueden votar a sus favoritos en la página web FACUA.org/lapeorempresa hasta el 15 de marzo, Día Mundial de los Derechos de los Consumidores.

La Peor Práctica Empresarial  elegida por los consumidores en la primera edición fue el spam telefónico y el año pasado la negativa de las eléctricas a lanzar ofertas competitivas.

La Peor Empresa del Año

Las nominadas a la peor empresa del año son Bankia, CAM, Movistar, Vodafone y Ryanair.

En cuanto al peor anuncio del año, los cinco nominados son la campaña de Activia de Danone, AppleCare Protection Plan de Apple, la tarifa de supuesta Tranquilidad de Endesa, la publicidad comparativa de Metro de Madrid y la pseudoasamblea de Movistar.

Los nominados han sido seleccionados por FACUA tras analizar las propuestas planteadas por los consumidores, sus organizaciones territoriales y sus departamentos de Comunicación, Técnico-Jurídico y Análisis y Control de la Publicidad, Productos y Servicios.

La Peor Práctica Empresarial del año es...

La negativa a facilitar teléfonos de atención al cliente gratuitos. Muchas empresas y administraciones públicas cuentan con este tipo de teléfonos, que no están incluidos en las tarifas planas de las operadoras. Incluso hay empresas de telecomunicaciones que utilizan líneas 901 o 902 para la atención de las consultas y reclamaciones de sus clientes, de forma que se lucran a costa de sus propias incidencias y averías al ser ellas las que las facturan.

El reparto de bonus a directivos de bancos rescatados. La mala situación económica de las cajas de ahorro ha auspiciado rescates multimillonarios de algunas de ellas con dinero público del Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria (Frob). Pero esto no ha supuesto obstáculo alguno para que los ejecutivos que dejaron arruinadas estas entidades ahora disfruten de indemnizaciones y repartos de dividendos multimillonarios a costa de todos los contribuyentes.

El desahucio de afectados por el impago de hipotecas. Sólo durante el primer semestre de 2011, una media de 175 familias al día fueron expulsadas de sus viviendas según el Consejo General del Poder Judicial. Frente a ello, la respuesta de las administraciones públicas ha sido la de inyectar dinero público a las entidades financieras, y promover un código de buenas prácticas voluntario para los bancos que permite la dación en pago sólo a familias sin ingresos y con todos sus miembros en paro.

El cierre repentino de compañías aéreas con el abandono de viajeros. En los últimos años, los pasajeros han vivido el cese de actividad de compañías aéreas como Air Madrid, Air Comet, Sterling Airways y Quantum, a las que se le suman ahora Spanair y la húngara Malév. Dadas las causas por las cuales estas empresas cesaron en su actividad, los consumidores rara vez ven resarcidos sus derechos. Una vez más son los usuarios los que sufren una enorme desprotección ante este tipo de situaciones.

El fraude de las participaciones preferentes. Aunque son un producto financiero complejo de alto riesgo y, en algunas ocasiones, la inversión sólo puede recuperarse si se vende en un mercado secundario, buena parte de las entidades bancarias de España lo comercializaron como una inversión segura. Así, muchos creyeron estar contratando un depósito que carecía de todo tipo de riesgo, y que era posible rescatar el dinero. Ahora se sienten engañados y sin posibilidad de recuperarlo.

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