Santander Seguros indemniza con 20.000 euros a un socio de FACUA al que negó una cobertura contratada

El consumidor tenía suscrita una póliza de vida que tenía aparejada un seguro por incapacidad que la compañía intentó no hacer efectivo.

El socio de FACUA Jaén, Rafael Ortiz, tenía suscrito un préstamo personal con Santander Seguros, al que tenía adherido un seguro de vida e incapacidad, póliza de la cual nunca le entregaron copia.

Años más tarde, y con posterioridad a la firma del seguro le fue reconocida una incapacidad absoluta por el INSS (Instituto Nacional de la Seguridad Social). Meses más tarde se entera por un amigo de que el seguro suscrito tenía aparejada una indemnización por incapacidad, particularidad de la que no le habían informado.

Por este motivo, Rafael se dirigió a su entidad para solicitar que se hiciera efectiva la indemnización por incapacidad de la póliza del seguro. Para hacer efectivo el pago, la aseguradora le pedía una documentación de la que no disponía, el test de salud que en ningún momento se le había efectuado. “La aseguradora nos pedía una documentación que no teníamos. Nunca me hicieron un test de salud. El banco comenzó a realizar las gestiones, pero un año más tarde todo seguía igual”, señala el afectado.

Ante esta situación Ortiz se dirigió a FACUA Jaén para que reclamaran el seguro. La asociación realizó los trámites oportunos para, en primer lugar, obtener una copia de la póliza y conocer las condiciones particulares del seguro.

En segundo lugar, FACUA Jaén solicitó el seguro de incapacidad por estar reconocido en la póliza suscrita y cumplir con los requisitos para solicitarlo. Santander Seguros negó una vez más el abono del seguro alegando que “dada la naturaleza de la enfermedad diagnosticada con anterioridad a la contratación del seguro, la entidad considera que no le era desconocido, por lo que de conformidad con lo previsto en el artículo 4 de la Ley de Contrato del Seguro, la entidad queda liberada del pago de la indemnización procediendo a la anulación de la póliza”, alegando además que fue sometido a un cuestionario de salud en el cual el cliente  había negado padecer enfermedad alguna, situación falsa máxime teniendo en cuenta que el asociado trabajaba en una corporación para personas con discapacidad.

Tras la respuesta obtenida, FACUA Jaén siguió reclamando el pago de la póliza, pues Rafael en ningún momento fue sometido a un cuestionario de salud ni reconocimiento médico previo a la suscripción del seguro. Esta circunstancia es imprescindible, pues en caso contrario la normativa establece que “el tomador queda exonerado del deber de información sobre su estado y la omisión no produce efecto alguno”.

Tras diversas actuaciones por parte de FACUA Jaén, la entidad Santander Seguros realizó una oferta telefónica a Rafael por un importe de 12.000 euros, propuesta que se rechazó al no establecerse por escrito y alejarse de la petición de la asociación. “Nos hicieron varias ofertas y nos intimidaban con ir a juicio”, pero “hicimos lo que nos dijo FACUA que nos lo tramitó todo. Nos ha salido muy bien, nos resolvió el problema”. Finalmente, y tras las acciones realizadas por la asociación, la aseguradora procedió a abonar al consumidor la indemnización por un importe de 20.000 euros.

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