La PALT exige a la Junta de Andalucía que prohíba de forma inmediata el cultivo de transgénicos

La Comisión Europea ha decidido paralizar el proceso de autorización de estas plantaciones en la Unión Europea, debido entre otras cuestiones a su prohibición en ocho países de la Unión.

La Plataforma Andalucía Libre de Transgénicos (PALT) exige a la Junta de Andalucía que prohíba de forma inmediata el cultivo de transgénicos en la comunidad, tanto a nivel comercial como experimental. Así se establece en el Acuerdo por Andalucía donde se recoge el “establecimiento de una moratoria sobre la liberalización de cultivos transgénicos”.

El 28 de noviembre de 2012 el presidente de la Comisión Europea confirmó en el cargo como Comisario Europeo de Sanidad y Política de los Consumidores al maltés Tonio Borg. Este comisario manifestó que una de sus prioridades dentro del ámbito agroalimentario son los nuevos alimentos. En lo referente al cultivo e importación de alimentos transgénicos, Borg apoya la aplicación del principio de precaución, tomando decisiones sin presiones de la Autoridad Europea de Seguridad de los Alimentos, considerando una prioridad el luchar contra los conflictos de intereses de las agencias.

En esta línea, la Comisión Europea decidió en enero paralizar el proceso de autorización de cultivos transgénicos en la Unión Europea hasta el final de su mandato, que se producirá en 2014 y buscar una solución negociada con los Estados miembros. La oficina del citado Comisario ha afirmado que “la Comisión podría en la actualidad lanzar el proceso para autorizar el cultivo de una variedad de soja y de seis maíces modificados genéticamente pero siguiendo esta nueva línea de actuación que se ha marcado no procederá a las autorizaciones”

A la decisión han contribuido diversos factores: las serias discrepancias entre la Comisión y varios estados miembros por el tema de las autorizaciones, la oposición masiva de la ciudadanía y la declaración de zonas libres de transgénicos de numerosos municipios de toda la geografía europea. Asimismo han influido que ocho países -Francia, Alemania, Luxemburgo, Austria, Hungría, Grecia, Bulgaria y Polonia- han adoptado cláusulas de salvaguarda para prohibir los cultivos de transgénicos autorizados en sus territorios.

Ya se ha constatado que existen alternativas a los transgénicos, la producción agraria con métodos tradicionales y agroecológicos, utilizando variedades tradicionales y orientados a mercados próximos tiene una mayor capacidad de generar empleo a la vez que garantiza una alimentación segura y respetuosa con el medio ambiente. Sólo una alimentación, agricultura, ganadería, transformación y distribución libre de transgénicos pueden construir un mundo rural vivo y defender el derecho a la soberanía alimentaria.

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