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Los consumidores eligen La Peor Práctica Empresarial del Año

Las nominadas son las cláusulas suelo de las hipotecas, las permanencias abusivas de las compañías de telecomunicaciones, los desahucios a familias, las participaciones preferentes y las subidas de las gasolinas.

Cinco grandes problemas sufridos por los consumidores compiten por ser La Peor Práctica Empresarial del Año: las cláusulas suelo de las hipotecas, las permanencias abusivas de las compañías de telecomunicaciones, los desahucios a familias, las participaciones preferentes y las subidas de las gasolinas.

FACUA-Consumidores en Acción organiza por cuarto año consecutivo estos premios, con tres categorías: La Peor Empresa, La Peor Práctica Empresarial y El Peor Anuncio de los últimos doce meses.

Los consumidores pueden votar a sus favoritos en la página web FACUA.org/lapeorempresa hasta el 15 de marzo, Día Mundial de los Derechos de los Consumidores.

La Peor Práctica Empresarial  elegida por los consumidores en la primera edición fue el spam telefónico, en 2011 la negativa de las eléctricas a lanzar ofertas competitivas y el año pasado el reparto de bonus a directivos de bancos rescatados.

La Peor Empresa del Año

Las nominadas a La Peor Empresa del Año son Bankia, Movistar, Vodafone, Endesa e Iberdrola.

En cuanto al peor anuncio del año, los cinco nominados son la campaña "todo un futuro juntos" de Bankia, la de la tarifa publicitada engañosamente como "sin límites" de Amena.com de Orange, el anuncio del producto fraudulento para adelgazar Alcachofa de Laón de La Tienda en Casa (El Corte Inglés), la campaña "el amor según la Cuenta Nómina" de ING Direct y la de Vitaldent que fomenta estereotipos xenófobos.

Los nominados han sido seleccionados por FACUA tras analizar las propuestas planteadas por los consumidores, sus organizaciones territoriales y sus departamentos de Comunicación, Técnico-Jurídico y Análisis y Control de la Publicidad, Productos y Servicios.

La Peor Práctica Empresarial del año es...

Cláusulas suelo. Por mucho que baje el euríbor, la cuota mensual se queda igual. Es la trampa de la abusiva cláusula suelo, que cada mes evita que miles de hipotecados vean reducidos los intereses que pagan por sus préstamos gracias a su imposición unilateral en los contratos. Es uno de los ejemplos más flagrantes de que los gobiernos miran hacia otro lado ante los fraudes del sector bancario.

Permanencias abusivas. Ya no les basta con imponer penalizaciones altísimas que no tienen nada que ver con los descuentos que aplican en los móviles y que muchas veces ni siquiera aparecen en los contratos. Ahora, Movistar y Vodafone se permiten multar a los usuarios que se dan de baja aun sin haberles entregado nunca un aparato. Es ilegal, pero las administraciones no actúan ante las denuncias.

Desahucios a familias. Familias expulsadas a la calle porque no pueden pagar sus hipotecas mientras los bancos acumulan pisos vacíos que son tratados como inversiones y no como un derecho de los ciudadanos. Cientos de miles de familias se han quedado sin techo desde el inicio de la crisis. Y la banca pide al Gobierno que no cambie la ley para poder seguir desahuciando sin piedad.

Participaciones preferentes. Es el corralito español. Un producto financiero complejo de alto riesgo que la banca vendía a pequeños ahorradores, incluso a personas analfabetas o con discapacidad intelectual, prometiendo que era una inversión segura. Hoy, miles de familias tienen secuestrado su dinero por los bancos que cometieron el macrofraude de las preferentes ante la pasividad gubernamental.

Subidas de los carburantes. A finales de los 90 el Gobierno dejó de fijar precios máximos a las gasolinas prometiendo que la liberalización total del sector traería precios más bajos. En realidad, lo que hizo fue regalar al sector la libertad para subirlos todo lo que quisiera. El oligopolio petrolífero no para de aumentar sus márgenes de beneficio. La competencia sólo beneficia a los consumidores, por eso no existe.

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