Señores de Twitter, bienvenidos a #elclubdelalucha

Señores de Twitter, bienvenidos a #elclubdelalucha
Edward Norton en 'El club de la lucha' ('Fight club', EEUU, 1999), de David Fincher.

Suplantaciones de identidad, cuentas dedicadas a difundir contenidos pedófilos, perfiles falsos que se compran en decenas de webs para ostentar seguidores o difundir malware… Señores de Twitter, algunos estamos un poco cansados de que su prioridad sea exclusivamente hacer dinero y no den la respuesta que corresponde a las irregularidades (algunas extremadamente graves) que se cometen a través de su red social.

¿Tanto esfuerzo les supone poner en marcha un protocolo de seguridad para la validación de las cuentas que abren los usuarios? ¿Qué tal si ponen a unos cuantos de sus empleados a rastrear la red para localizar fotos de niños desnudos? Seguro que no tardan demasiado en encontrar unas cuantas. ¿La Policía española les cae mal? Abrir un canal de interlocución con ellos es lo menos que se despacha por parte de una empresa seria (igual podrían aprender un poco de Facebook, y un muchísimo de Tuenti).

En los últimos días, el rockero granadino Miguel Ríos ha sido objeto de una suplantación en Twitter, @miguelrios__, que se han tragado miles de usuarios, entre ellos conocidos políticos, periodistas y artistas. Yo mismo he denunciado (corrijo, intentado denunciar) suplantaciones y me ha sido imposible. ¿Que rellene un formulario? Sólo recibo mensajes de copia y pega en los que no entran al fondo del asunto.

Alguien (sé quién eres) ha pagado para que cerca de 20.000 cuentas zombis me siguieran, con el objeto de después tuitear que mis seguidores son falsos. He tenido que limpiar la basura yo solo porque ustedes, cuando le expuse el problema, me pidieron que les facilitase cuál era la cuenta falsa en cuestión. Estaba un poco ocupado para enviarles 20.000 mensajes.

Son ustedes, como casi (quizás debería borrar el casi) todas las grandes empresas, un ejemplo de prepotencia ante los abusos y fraudes que sufrimos los usuarios. No contestan. Se sienten por encima de la ley. Y encima tenemos que tragar porque su servicio es gratis. Pues no, ustedes ganan dinero gracias a mi, a ti y a él. Su negocio publicitario no existiría si no contaran con millones de clientes.

Pero si insisten en ningunearnos, no tendremos otra que exigir a las autoridades una regulación que proteja nuestros derechos y mecanismos de control que acaben con aberraciones que para ustedes no resultan suficientemente importantes.

Y por supuesto, denunciar sus abusos, como desde hace mucho tiempo ocurre con Movistar, Vodafone, Orange y el resto de la flor y nata de las corporaciones que no respetan los derechos de los usuarios

Señores de Twitter, bienvenidos a #elclubdelalucha. De la #luchacontralosabusos.

Ya somos 190.565