Un estudio de la Universidad de Bonn, en Alemania

El consumo de bebidas energéticas altera la contracción del corazón

La investigación muestra el impacto a corto plazo en la tensión sistólica del ventrículo izquierdo del corazón, que recibe la sangre oxigenada de los pulmones y la bombea a la aorta, que la distribuye en el resto del cuerpo.

Los adultos sanos que consumen bebidas energéticas altas en cafeína y taurina registran un aumento significativo de las tasas de contracción del corazón una hora más tarde, según un estudio de la Universidad de Bonn, en Alemania, y que recoge el diario 20minutos.

Esta investigación, que se presentará en la reunión anual de la Sociedad Norteamericana de Radiología, muestra datos preocupantes. "Hasta ahora no hemos sabido exactamente qué efecto tienen estas bebidas energéticas en la función del corazón", dijo el profesor Jonas Dörner.

"Hay preocupaciones acerca de los posibles efectos secundarios adversos de los productos sobre la función del corazón, especialmente en adolescentes y adultos jóvenes, pero existe poca o ninguna regulación de las ventas de bebidas energéticas", alerta este experto.

"Por lo general, las bebidas energéticas contienen taurina y cafeína como sus principales ingredientes", apunta Dörner, subrayando que la cantidad de cafeína es hasta tres veces mayor que en otras bebidas con cafeína como el café o el refresco de cola. Se conocen muchos efectos secundarios asociados con un alto consumo de cafeína, incluyendo frecuencia cardíaca rápida, palpitaciones, aumento de la presión arterial y, en los casos más graves, convulsiones o la muerte súbita.

Impacto a corto plazo sobre la contractilidad cardiaca

Para el estudio, que está en curso, Dörner y sus colegas usaron imágenes por resonancia magnética cardiaca (MRI) para medir el efecto del consumo de bebidas energéticas en la función cardiaca en dieciocho voluntarios sanos. Cada uno se sometió a resonancia magnética cardiaca antes y una hora después de consumir una bebida energética con taurina (400 mg/100 ml) y cafeína (32 mg/100 ml).

En comparación con las imágenes de referencia, los resultados de la RM cardiaca una hora después del consumo de la bebida energética por parte de los participantes reveló un aumento significativo de los picos de tensión y mayores picos de tasas de tensión sistólica (mediciones de la contractilidad) en el ventrículo izquierdo del corazón, que recibe la sangre oxigenada de los pulmones y la bombea a la aorta, que la distribuye en el resto del cuerpo.

"No sabemos exactamente cómo o si esta mayor contractilidad cardiaca tiene efectos en las actividades diarias o el rendimiento deportivo", reconoció Dörner, agregando que se necesitan más estudios para entender este mecanismo y determinar cuánto tiempo dura el efecto de la bebida energética.

Los investigadores no encontraron diferencias significativas en la frecuencia cardiaca, la presión arterial o la cantidad de sangre expulsada por el ventrículo izquierdo del corazón entre el examen inicial y el segundo por MRI.

No son aconsejables en niños ni personas con problemas de corazón

"Hemos demostrado que el consumo de bebidas energéticas tiene un impacto a corto plazo sobre la contractilidad cardiaca", sentencia Dörner, quien aconseja que los niños y las personas con arritmias cardiacas conocidas eviten las bebidas energéticas porque los cambios en la contractilidad podrían desencadenar arritmias.

Las bebidas energéticas representan una industria multimillonaria que crece día a día. Aunque los adolescentes y adultos jóvenes han sido tradicionalmente los mayores consumidores, en los últimos años se han iniciado en su consumo más personas de todos los grupos demográficos.

Un informe de 2013 de la Administración de Abuso de Sustancias y Servicios de Salud Mental estadounidense señala que en este país, desde 2007 hasta 2011, el número de visitas al servicio de urgencias relacionadas con el consumo de bebidas energéticas casi se duplicó, pasando de 10.068 a 20.783. La mayoría de los casos fueron en pacientes de dieciocho a veinticinco años, seguidos de los de veintiséis a treinta y nueve.

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