Comicios al Parlamento Europeo, domingo 25 de mayo de 2014

FACUA compara las propuestas en política energética recogidas por 12 partidos en sus programas electorales

La asociación cree necesario establecer un marco tarifario para la energía que tome como referencia los costes reales y no el precio que las compañías fijan, ya que la opacidad existente en el mercado mayorista provoca la especulación.

FACUA compara las propuestas en política energética recogidas por 12 partidos en sus programas electorales
Hoy, las tarifas de la luz en España están entre las más caras de la UE | Imagen: Lablascobegmenu (CC BY 2.0)

El consumo doméstico de energía se ha convertido de un tiempo a esta parte en una de las mayores preocupaciones de un elevado porcentaje de familias españolas, que desde hace unos años comprueban cómo el gasto que les supone tener que hacer frente al pago de la factura de la electricidad y el gas que necesitan en sus hogares se vuelve cada vez más inasumible.

Esta situación está arrastrando a muchos ciudadanos a vivir una situación de tal precariedad que el riesgo de exclusión social por culpa de la pobreza energética debería ser ya un problema de máxima prioridad en las agendas de todos los representantes políticos que en mayor o menor medida puedan tener alguna responsabilidad en su solución.

En vísperas de la celebración en España de las elecciones al Parlamento Europeo, FACUA-Consumidores en Acción ha examinado el contenido de los programas electorales con los que diversas formaciones se presentan a estos comicios en lo concerniente a políticas energéticas, principalmente por lo que respecta a los compromisos adquiridos en materia tarifaria, de estímulo de la competencia y erradicación de la pobreza energética.    

Ya FACUA hizo llegar el pasado mes de marzo a los diferentes partidos que aspiran a defender los intereses de los españoles en Bruselas durante los próximos cuatro años un documento con 15 propuestas sobre protección de los consumidores y usuarios en el ámbito de a UE (FACUA.org/europeas2014). Entre esas reivindicaciones fundamentales se hacía especial hincapié en la necesidad de que desde la Unión Europea se apueste decididamente por un modelo energético sostenible, justo y democrático basado en reconocido derecho de los ciudadanos a que se les garantice un acceso universal a servicios de primera necesidad, entre los que la electricidad y el gas de uso doméstico están sin duda entre los más prioritarios.

De entre las treinta y nueve candidaturas que participarán en las elecciones del próximo domingo, FACUA ha tomado como referencia los programas de PP, PSOE, IU en representación del grupo Izquierda Plural; UPyD; PNV y CIU en representación del grupo Coalición por Europa; Ciudadanos; Equo en representación del grupo Primavera Europea; Podemos; Partido X; Movimiento Red y Vox.

Ante la problemática de las elevadas tarifas, los preocupantes índices de pobreza energética y la falta de competencia en el sector, éstas son las propuestas que recogen en sus programas las formaciones analizadas por FACUA:

PP plantea "la plena implantación de contadores inteligentes que garanticen una correcta tarificación en el suministro” y “facilitar los trámites para cambiar de suministrador".

PSOE aboga por "hacer efectivo el reconocimiento del derecho ciudadano a la energía y acometer iniciativas legislativas precisas que permitan erradicar la pobreza energética".

IU cree necesaria "una intervención pública en los sistemas de producción, generación y distribución de un sector que debe tener carácter de servicio básico", así como "apostar por las energías alternativas en detrimento de las nucleares y derivadas de las fuentes fósiles", contemplando "tarifas especiales por tramos sociales y a favor de los servicios públicos".

UPyD establece como prioritaria "la aprobación de una regulación común en toda Europa que ampare legalmente el autoconsumo con balance neto, así como liberar al sector de oligopolios que impidan una verdadera innovación, transparencia y competitividad en el mercado".

PNV ve fundamental "la superación de la fragmentación del mercado europeo para garantizar la seguridad en el abastecimiento, una minoración en el diferencial de precios de la energía y la reducción de la dependencia energética". También añade la idea de "una progresiva homogeneización del mercado eléctrico europeo y generación descentralizada".

CIU considera esencial "promover las auditorías energéticas y certificados de calidad ISO", así como establecer una "simplificación administrativa de trámites y procesos para la implementación de energías renovables

CIUDADANOS establece ente sus principales objetivos "la aplicación de medidas de solidaridad que traten de paliar la pobreza energética y garanticen el acceso a la energía de grupos desfavorecidos (desempleados, grupos en riesgo de exclusión)".

EQUO introduce la propuesta de crear "sistemas descentralizados de abastecimiento, incentivar todos los procesos de ahorro y eficiencia energética,promover la eficacia en las medidas sancionadoras de los abusos del mercado, entender el suministro energético como un derecho y evitar que las situaciones de oligopolio pongan coto al mismo, así como fomentar el autoconsumo con balance neto distribuido a escala local".  

PODEMOS propone "generar medidas de apoyo a la autogestión por medio de cooperativas productoras de energía"

PARTIDO X apunta a "una gestión transparente de los costes reales de la factura eléctrica y de las condiciones de las distintas tarifas del mercado energético para conocer con precisión el comportamiento de las empresas" y también apuesta por emprender "una batalla particular que debería de mantenerse es la de conseguir una directiva que regule el derecho al autoconsumo y el balance neto en toda Europa. Medidas específicas para implementar el cambio de modelo energético. La transición hacia un modelo energético renovable, seguro y descarbonizado, tendrá que estar inevitablemente liderada desde Europa a través de directivas europeas".

MOVIMIENTO RED defiende que "la energía debe producirse al menor coste posible, con un reparto y democratización de los recursos” y que "el ciudadano tiene que poder reducir su coste energético, teniendo la opción de producir su propia energía, aspecto el cual está ampliamente resuelto en la actualidad a nivel técnico y económico, en lugar de estar forzosamente en manos de grandes compañías que no hacen otra cosa, sino encarecer el coste de esa energía fundamental y vital para el desarrollo económico sostenible de la sociedad". 

VOX promueve "una diversificación de las fuentes y proveedores para evitar una dependencia excesiva de factores que no sean estrictamente comerciales".

¿Qué demanda FACUA?

En España no se está garantizando la aplicación de tarifas razonables, justas y transparentes para los usuarios domésticos, en contra de lo establecido en la directiva europea sobre el mercado interior de la electricidad y también en las de derechos de los consumidores y cláusulas abusivas.

FACUA considera fundamental que las formaciones políticas con representación en el Parlamento Europeo propicien que los organismos competentes investiguen el incumplimiento de las directivas europeas.

Asimismo, FACUA cree necesario establecer un marco tarifario para la energía que tome como referencia los costes reales y no el precio que las compañías fijan, ya que la opacidad existente en el mercado mayorista provoca la especulación y las prácticas oligopolísticas de los grandes operadores a la hora de establecer sus precios. La asociación considera prioritario que se garantice el acceso universal a los servicios energéticos esenciales.

En cuanto a la pobreza energética, se hace evidente que hay que emprender medidas para que los consumidores de menor poder adquisitivo puedan acceder a la energía a precios más bajos que el resto, así como evitar que las familias sufran cortes de suministros por impago en épocas de temperaturas extremas.

FACUA denuncia que la liberalización del sector energético sólo ha provocado perjuicios para los consumidores, brutales subidas tarifarias y un incremento espectacular de los beneficios para las grandes compañías. El oligopolio de la energía ha teledirigido las políticas de los sucesivos gobiernos desde hace quince años. Hoy, las tarifas de la luz en España están entre las más caras de la UE y los índices de pobreza energética son alarmantes.


Objetivos y propuestas en materia de política energética contenidos en los once programas electorales examinados por FACUA: 

 

Partido Popular

Completar el mercado europeo de la energía para que ésta sea segura y asequible, reduciendo las distorsiones de la competencia y reforzando la competitividad de las empresas en los mercados globales.

Garantizar la seguridad del suministro de energía, a precios asequibles para el consumidor, con pleno respeto al medio ambiente y promoviendo la solidaridad entre Estados miembros.

Reforzar las interconexiones europeas, que constituyen un elemento imprescindible en la consecución del objetivo de un verdadero mercado interior de la energía.

Acordar soluciones comunes para afrontar el incremento de precios de la energía que lastran la competitividad de la industria europea.

Defender que el acuerdo internacional que se pretende alcanzar en 2015 y que debe estar suscrito por todas las partes de la Convención Marco de Naciones Unidas para el Cambio Climático, sea jurídicamente vinculante e incluya objetivos comparables para todos los países industrializados y medidas de mitigación para los países en desarrollo, en función de sus responsabilidades y capacidades.Velar porque el mercado de la energía aporte ventajas a los consumidores de toda la Unión.

Impulsar el trabajo de las autoridades nacionales incluya el desarrollo de contadores inteligentes como elemento clave para el suministro eléctrico, como ya se está haciendo en España.Fomentar la participación activa de los consumidores en el mercado interior de la energía, incorporando nuevos servicios, mayor transparencia y, sobre todo, más facilidad en el cambio de suministrador.Promover que las Administraciones locales y regionales fomenten la aplicación, en la industria y en el sector servicios, de nuevos sistemas de gestión de la energía que hagan más eficiente su uso.


Partido Socialista Obrero Español

Una acción decidida contra la pobreza energética. Al igual que la aportación socialdemócrata del Estado del Bienestar sustentó en buena medida el liderazgo europeo en el concierto mundial en las últimas décadas, y ello ha venido siendo posible merced a la identificación de un conjunto de derechos que la ciudadanía hizo suyos, se hace cada vez más necesario dar respuesta en iguales términos a determinadas inseguridades de carácter ambiental que emergen con fuerza en el escenario de la crisis.

Los socialistas acometeremos las iniciativas legislativas precisas que permitan erradicar la pobreza hídrica y la pobreza energética implementando la declaración de Naciones Unidas del derecho humano al agua. Impulsaremos el reconocimiento del derecho ciudadano a la energía.

Objetivos europeos vinculantes en ahorro y eficiencia energética. No habrá futuro posible para una Europa próspera en un escenario de inestabilidad energética, y no se alcanzará una senda de estabilidad mientras no se consolide una región energética integrada, que sea capaz de dar respuesta con sus propios recursos agregados al problema que se deriva de su dependencia del exterior, tanto en materias primas como en tecnologías.

Y esto sólo será viable en una Europa conectada por autopistas energéticas de sur a norte, y de este a oeste. La política energética común que Europa necesita debe construirse sobre los objetivos vinculantes en materia de ahorro y eficiencia que recogemos en el paquete de clima y energía 2030.

 

Unión Progreso y Democracia

Homogeneización en el mercado europeo de la energía de los costes soportados por hogares y empresas, e incentivación del ahorro y la eficiencia energética, con un modelo comunitario de asignación de costes incurridos para la prestación de servicios y de los impuestos y peajes aplicables. Este mercado mejoraría la igualdad de condiciones para la competencia industrial, y también el coste de la factura doméstica. Tiene particular importancia intensificar las interconexiones de todo tipo. 

La energía debe ser barata, competitiva, estable, sostenible y disponible para todos. Necesitamos una política energética común para toda Europa, con Planes Energéticos aprobados por el Parlamento Europeo, donde primen los conceptos de aumento de la competitividad, regulación común, independencia energética, conectividad entre los países y regiones, y libertad y transparencia del mercado.

Es necesario avanzar en los procesos tecnológicos con mayor seguridad para los ciudadanos y el medio ambiente, investigando y maximizando el uso de todos los recursos propios, tanto los renovables como aquellos que no lo sean. Todas las fuentes de energía disponibles, sus procesos de transformación, distribución y consumo, deben ser investigadas y evaluadas de forma homogénea y libre de cualquier prejuicio basado en doctrinas políticas o ideológicas, utilizando métodos de evaluación completos, adecuados y contrastables. 

Debe reforzarse la educación y la política energética orientada a promover el consumo responsable y el ahorro, desarrollando las tecnologías que permiten ganancia de eficiencia en hogares y empresas. Necesidad de una Directiva marco que regule las actividades de exploración y producción de los yacimientos de gas no convencional tipo “shale gas”, “coal bed methane” y “tight gas” mediante técnicas de perforación horizontal y de fracturación hidráulica (fracking). Debe tenerse en cuenta la seguridad de suministro y la protección de medio ambiente, incluyendo normas precisas sobre el agua y las sustancias utilizada en los procesos, los acuíferos atravesados por los sondeos, la microsismicidad inducida y los costes de esta fuente de energía.

Es necesario un amplio debate sobre esta técnica de producción de energía en el seno de la UE, con el objeto de que todos los ciudadanos europeos adquieran un conocimiento profundo y riguroso de las ventajas e inconvenientes -económicos, técnicos y medioambientales- de este sistema de extracción, y puedan decidir libremente y con pleno conocimiento de causa sobre su utilización. No se debe ignorar que esta fuente está llamada a revolucionar el panorama energético en Europa, como ya lo ha hecho en EEUU y Canadá.

Pero su desarrollo seguro y sostenible requiere un amplio desarrollo de la normativa medioambiental comunitaria aplicable, y la creación de un organismo comunitario que vele por su estricto cumplimiento, por la evaluación de las exploraciones y explotaciones, y por la armonización de legislaciones en los diferentes Estados miembros de la UE. Energía Nuclear: es necesario un amplio debate sobre este tipo de producción de energía eléctrica en el seno de la UE, con el objeto de que todos los ciudadanos europeos adquieran un conocimiento profundo y riguroso de las ventajas e inconvenientes -económicos, técnicos y medioambientales- de esta fuente de energía, y puedan decidir libremente y con pleno conocimiento de causa sobre su utilización.

Para las plantas actualmente en funcionamiento dentro de los países de la UE, proponemos establecer convenios entre las plantas nucleares gemelas, estudiando las fortalezas y debilidades, y proponiendo mejoras de las prácticas de mantenimiento, principalmente las de seguridad. Europa, y particularmente España, ha hecho un gran esfuerzo para impulsar las fuentes de energía renovables, sobre todo la eólica y la solar (termosolar y fotovoltaica, especialmente), además de los biocombustibles y biomasa.

Sin embargo, el desarrollo de esta política en algunos Estados miembros, como España, ha tropezado con las consecuencias de una mala planificación económica-financiera, y con los efectos de la crisis y la caída de la demanda de energía, agravados por la injerencia política para proteger los rasgos oligopólicos del sector, provocando inaceptable inseguridad jurídica. Por otra parte, las fuentes renovables ya son una parte importante de la generación.

En el sector del transporte, la consecución de los objetivos en materia de renovables debe promover un cambio en el modelo de transporte, mitigando la dependencia energética del sector y sin comprometer la seguridad alimentaria en los países productores de agrocarburantes convencionales. 

La política energética europea en materia de renovables debe mantener la promoción de las fuentes de energía renovables, y especialmente de las que han conseguido altos niveles de eficiencia, dentro de una política general de reducción de emisiones de gases de efecto invernadero, protección del medio ambiente, y promoción de la autonomía, el ahorro y la eficiencia energética, de acuerdo con los objetivos señalados en la Iniciativa Europa 2020. Aprobación de una regulación europea, común a todos los Estados miembros, que promueva legalmente innovaciones como el autoconsumo con balance neto, proteja al sector de la inseguridad jurídica resultante de constantes cambios regulatorios como los experimentados en España, y promueva los cambios necesarios para liberar al sector energético de los rasgos oligopólicos que frenan la innovación en la generación, distribución, eficiencia y ahorro, dificultando la transparencia y competitividad del mercado.

 

Partido Nacionalista Vasco

Defender la configuración de una política energética común europea que tenga como objetivos:
La lucha contra el cambio climático, para lo que se apostará por las energías renovables y, en general las energías limpias especialmente en los sectores del automóvil y la construcciónUn mercado energético más eficiente que contribuya a la sostenibilidad y a la mejora de la competitividad. 

Una progresiva homogeneización del mercado eléctrico europeo y apuesta por la generación descentralizada y un régimen específico de abastecimiento para la industria. 

La corrección de los desequilibrios en el mercado interior generados por las subastas de derechos de emisión de gases efecto invernadero y los problemas generados a los llamados “emisores indirectos”. 

La superación de la fragmentación del mercado europeo para garantizar la seguridad en el abastecimiento, una minoración en el diferencial de precios de la energía y la reducción de la dependencia energética.

Armonización del cálculo del coste de las energías renovables y un acercamiento entre los diferentes esquemas de subvenciones estatales como paso esencial hacia un mercado único de la energía.

Construcción de nuevos interconectares transfronterizos para facilitar el acceso mutuo al mercado energético.

 

Convèrgencia I Unió (traducido del catalán)

Reducción de la situación actual de la dependencia del petróleo con la promoción, priorización y estímulo de energías alternativas a los combustibles fósiles. Simplificación administrativa de trámites y procesos para la implementación de energías renovables. Estímulos fiscales y avales económicos para la creación de clusters de industria e investigación en el campo de la energía a nivel europeo.

Creación de un espacio de estudio y debate común en la UE sobre las futuras fuentes de energía y las formas de generación. Fomento de los biocarburantes impulsando medidas de homologación para los biocarburantes importados que eviten impactos sociales y ecológicos negativos; desarrollo de un sistema de certificación para los producidos de forma sostenible; impulso de biocarburantes de segunda generación obtenidos a partir de plantas o de componentes vegetales que no compiten directamente con los usos alimentarios y ofrecen una mayor eficiencia.

Estudiar el papel y potencial de los combustibles alternativos gaseosos como el gas de petróleo y el gas natural licuados porque pueden contribuir a reducir las emisiones y en la diversificación del suministro energético. Vehículos europeos de consumo bajo: Establecimiento de nuevas medidas y normas para que los vehículos europeos cuenten con indicadores de cambio de velocidad recomendada, indicadores sobre el consumo de combustible, coste del trayecto en curso y de los trayectos recorridos con más frecuencia. 

Utilizar econòmetres: mejores lubricantes y cojinetes de fricción reducida, nuevos sistemas de arranque y parada, neumáticos con baja resistencia de rodadura y sistema de control de presión, para que se reduzca su peso utilizando más aluminio, y para que se mejore su diseño aerodinámico.

Promover las auditorías energéticas. Impulsar un ISO energético.

Establecer medidas de estímulo a la utilización de la arquitectura bioclimática y de las soluciones constructivas y tecnológicas que reduzcan el consumo de energía y mejoren la eficiencia para acondicionamiento e iluminación, y uso de las energías renovables.

Desarrollo y promoción de la bioconstrucción, mejorar la eficiencia energética de los edificios tanto de la envoltura edificatorio como de su equipamiento. Todos estos procesos no pueden encarecer la producción de viviendas.

 

Izquierda Unida

La UE debe apostar por una política energética basada en la consideración de la energía como un bien público y no como una mercancía. Para ello es necesaria una política energética común, bajo control público que asegure el aprovisionamiento energético, las inversiones para garantizar la continuidad del servicio público, las medidas de ahorro energético y la producción sin emisiones contaminantes. La crisis no puede obviar las amenazas del cambio climático ni renunciar a la reorientación de nuestras formas de producción y consumo. Hay que dar respuesta a estas cuestiones: La lucha efectiva contra el cambio climático habida cuenta de los fracasos de las cumbres. El concepto de servicio básico del abastecimiento energético con carácter social para hacer frente a la pobreza energética que afecta a más de 60 millones de personas en la UE.

Ejercer un control democrático y social de los sistemas de producción, generación y distribución de la energía (intervención pública).La consolidación de las energías renovables para sustituir progresivamente las fuentes de energía nucleares y las derivadas de los consumos de energías fósiles. Teniendo en cuenta que, en el caso del carbón, a nivel europeo, se ligaron las ayudas a los cierres de explotaciones, fijando para 2018 el límite de las subvenciones y el cierre de todas las actividades no rentables desde la única perspectiva del mercado y no de las necesidades sociales y de las del control y autoabastecimiento energético nacional.

Por ello IU defiende el derecho de las zonas y comarcas mineras a una transición justa, con control de las ayudas a la diversificación socioeconómica y exigimos una auditoría pública de todas las ayudas gestionadas hasta ahora. Mientras tanto exigimos medidas que garanticen que el consumo de carbón, en toda la UE, se haga en cada país miembro, con sus propios recursos autóctonos incluidos en el “mix” energético de cada país.

La reducción del consumo de energía desarrollando tecnologías y programas de ahorro y eficiencia energética. Una propuesta alternativa obliga a proponer un nuevo marco regulatorio del sector que tenga en cuenta la internalización de costes ambientales y sociales de los diferentes sistemas de producción de energía.

Es necesario definir el "mix" energético europeo, en el tengan papel relevante las energías renovables y vaya definiéndose el horizonte para alcanzar que el 100 % de la energía renovable, y hay que hacerlo sin presiones de las multinacionales ni de los mercados, Nuestra propuesta es muy clara: Un Consorcio Europeo público que gestione tan importante y estratégico sector económico y social que debe tener carácter de servicio básico.

Debe regularse, a nivel europeo, un nuevo marco legislativo del sector eléctrico y energético en el que se incluyan: Intervención pública en un sector estratégico que, además, tiene el carácter de servicio básico.

Tarifas por tramos sociales. Tarifas servicios públicos (Ayuntamientos, Instituciones, etc.).

Sistemas descentralizados de suministro y abastecimiento que tienda a la autosuficiencia de cada país y que promuevan las energías alternativas y recojan las reservas estratégicas necesarias de sus fuentes autóctonas.

Debe regularse, a nivel europeo, un nuevo marco legislativo de los sectores eléctrico y energético en el se incluyan la protección, por principio de precaución, de la salud pública frente a la exposición a las radiaciones electromagnéticas emitidas por las instalaciones de generación y transporte de energía eléctrica. Nos oponemos al paso de líneas de alta tensión y ubicación de transformadores próximos a zonas habitadas y reclamamos, el desvío de líneas o su soterramiento para proteger la salud de la población y minimizar los impactos paisajísticos.

Penalización de proyectos de producción de energía en base agrocombustibles monopolísticos que ocasionan pérdida de biodiversidad y potenciación de proyectos medianos y pequeños que sirvan al desarrollo humano. Incluir la biomasa como fuente de energía renovable, siempre que venga de desechos, limpias, aclarados…., nunca de agrocombustibles o de plantaciones arbóreas de crecimiento rápido. Reclamamos el urgente desarrollo de un nuevo Tratado internacional que busque medidas para la lucha contra el cambio climático.

Exigimos el total cumplimiento de todos los compromisos firmados y aceptados por la UE en todos los ámbitos de lucha contra el cambio climático y de las políticas energéticas. Por eso debe ser objetivo de la política energética europea, el cumplimiento de los compromisos sobre el clima ya firmados: Reducir las emisiones globales un 30% para el 2020 y al menos un 80% para el 2050.Aumentar el uso de energías renovables al menos un 25% para el 2020.Reducir el consumo de energía primaria un 25% para el 2020 y aumentar la eficiencia energética en un 2% por año, incluyendo una limitación de consumo per cápita.

La industria y los productores intensivos de energía deben tener obligaciones de eficiencia.El marco europeo de subsidios debe limitarse al sector de la energía eficiente y de las energías renovables.Nos oponemos a la reducción del Protocolo de Kioto a un sistema de mercado de cuota de emisiones. Para que puedan llevarse a buen término el Protocolo, es necesario tener una estrategia que permita que la reducción de emisiones favorezca un desarrollo más justo.

Es necesario un nuevo paradigma basado en la cooperación en vez de la competencia, empezando por la transferencia de tecnología, la financiación preferente para las tecnologías limpias y políticas de ajuste a la lucha contra el cambio climático.

Producción de energías limpias, destacando la eólica, fotovoltaica y la solar térmica, y la aplicación de tarifas progresivas. Promover la generación pública de electricidad por los municipios a partir de las fuentes renovables de energía y el autoconsumo doméstico generado con pequeñas instalaciones. Aumentar la inversión en I+D+I en el campo de las energías renovables: undimotriz, procesos biotecnológicos (fermentación, metanogénesis, biofotolisis y biocombustibles de segunda y tercera generación,..).

Fomentar la investigación en tecnologías y sistemas De  almacenamiento de energía para un mejor aprovechamiento de la producción de energía renovable. Oposición a la energía nuclear, tanto por sus riesgos y residuos como por su coste. La UE debe establecer una moratoria nuclear y el cierre planificado de todas las centrales nucleares. Oposición a cualquier técnica de extracción de gas, como la de fracturación hidráulica (fracking), pedimos que Europa sea declarada “libre de fracking” y rechazamos la desmedida campaña de prospecciones petrolíferas en las costas europeas, especialmente en el Mediterráneo, donde así como las planteadas en el entorno de las Islas Canarias.

Reclamar la creación de la figura de protección pertinente que declare zonas marinas, como por ejemplo el Mar de Alborán, zonas libres de prospecciones petrolíferas. Fomento del ahorro y la eficiencia energética. Impulso que la normativa europea obligue al desarrollo de ordenanzas municipales que implanten criterios de eficiencia energética en la construcción y rehabilitación de viviendas, equipamientos y edificios.

 

Ciudadanos

Frente a la dependencia energética, el cambio climático y la seguridad energética es necesariA una política medioambiental y energética compartida en el seno de la UE que se sustente en la eficiencia, en el descenso de las emisiones de carbono y en la diversificación de fuentes con una especial apuesta por las energías renovables.

Somos partidarios de no penalizar el autoconsumo, y de apostar de manera decidida por la implantación de redes eléctricas inteligentes que contribuirán a incrementar la usabilidad y transparencia del sistema, además de facilita rel uso de la energía de manera eficiente, ayudando a reducir las emisiones de gases de efecto invernadero.

La competitividad de la economía europea necesita de una política energética que consolide un verdadero mercado interior donde los sectores liberalizados funcionen como tales bajo los principios de libre competencia y la atenta supervisión de agencias independientes. La inacción del gobierno español ante la concertación de precios de combustibles fósiles o la denuncia de la Comisión Europea de la falta de independencia del regulador son ejemplos cercanos para no seguir.

Al mismo tiempo Europa debería apostar por todas las soluciones que permitan reducir su dependencia energética siempre que exista un consenso social suficiente y sea financieramente soportable por el sector público y sostenible ambientalmente.

Europa debe velar asimismo por garantizar la seguridad jurídica de las inversiones realizadas. Pero la energía no es sólo un componente indispensable del motor económico, sino también un recurso de utilidad pública que no puede ser gestionado únicamente bajo las normas del mercado.

Defiende la aplicación de medidas de solidaridad que traten de paliar la pobreza energética y garanticen el acceso a la energía de grupos desfavorecidos (desempleados, grupos en riesgo de exclusión).

 

Equo

La energía, como factor de producción clave y la dependencia de las fuentes energéticas del exterior, plantean un evidente riesgo. Pero también presentan una oportunidad para iniciar la transición verde que proponemos, empezando por el cambio hacia un nuevo modelo  energético.

Un modelo basado en el ahorro, la eficiencia, las energías renovables y la  generación distribuida, dejando atrás la dependencia de combustibles fósiles, la energía  nuclear y prácticas como el “fracking”. Un nuevo escenario, que venga acompañado de un  Mercado Eléctrico Europeo, mediante un plan de interconexión que optimice el uso de las redes  y subsane las debilidades de una dependencia de fuentes renovables, al tiempo que se fomentan las microrredes y el autoabastecimiento.

En este contexto, debemos entender el suministro energético como un derecho y evitar que las situaciones de oligopolio pongan coto al  mismo. Con este importante giro transformador, seremos capaces de reducir drásticamente la  emisión de gases de efecto invernadero. Y con el nuevo modelo energético debe llegar un cambio de modelo de movilidad sostenible,  menos dependiente del coche privado y basado en el desarrollo del transporte público  metropolitano, la red ferroviaria y la bicicleta. 

La Unión Europea debe avanzar urgentemente en armonización e integración de las políticas energéticas de forma coherente a escala comunitaria. Para ello proponemos la puesta en marcha un Plan Energético Integral Europeo (PEIE), que mejorará significativamente la calidad de vida de toda la ciudadanía europea.

Para ello, las normas de obligado cumplimiento derivadas del mismo, serán aplicadas según cronogramas firmemente establecidos, con plazos razonables pero ambiciosos, con incentivos y ayudas según las necesidades de cada estado  miembro, así como con sanciones contundentes y ágiles a aquellos que no cumplan los  objetivos marcados por la Unión. 

Con los objetivos de crear millones de puestos de trabajo en sectores sostenibles en toda  la UE, es necesario avanzar en: independencia energética, reducción de la contaminación, lucha contra el Cambio Climático e impulso a la industria europea en innovación tecnológica. 

Trabajaremos para establecer el objetivo de alcanzar, de aquí a 2030: Aportación de  producción de energía de origen renovable hasta, al menos el 45%, al mix energético)  Reducción, como mínimo, de un 60% de emisiones de gases de efecto invernadero (GEI), respecto a niveles de 1990. Ahorro energético del 50% del consumo de energía primaria respecto a niveles de 1990, siendo estos objetivos graduados en función del punto de partida  de cada Estado miembro y de su capacidad de partida para conseguirlos.

Además, impulsaremos la imposición de sanciones cuantiosas a los países que no cumplan los objetivos, así como apoyaremos el establecimiento de incentivos, fondos de ayuda y otros  mecanismos que premien la consecución de logros mayores que el mínimo establecido. Con el fin de conseguir una reducción efectiva del consumo de energía primaria, y producir así también un ahorro económico para los y las consumidoras, es necesario impulsar  medidas en toda la UE para el ahorro y la eficiencia energética.

Se han de incentivar todos los procesos de eficiencia y ahorro energético, en todos los sectores productivos y ámbitos de la  sociedad, y se aplicará, en particular, un Plan Progresivo de Retirada del mercado europeo, de  productos de baja eficiencia energética, prohibiéndose además su fabricación y exportación.

Promoveremos también la eficiencia energética en edificación (sector gran consumidor de energía, el 40% del total de la UE), incentivando la mejora del aislamiento de viviendas y equipamientos en aquellos Estados miembro más necesitados y fomentando el autoconsumo con balance neto, distribuido a escala local.

La eficiencia energética en nueva edificación debe  abandonar el concepto de edificios de “consumo casi nulo” y adoptar el de edificios  “generadores netos de energía”, incluyendo también aspectos de ahorro en el consumo de  agua y materias primas. Con el horizonte de un Mercado Eléctrico Europeo, impulsaremos un Plan de Interconexión Comunitaria, que optimice el uso de las redes eléctricas, las racionalice  considerando su sostenibilidad a escala comunitaria y su impacto ambiental, y permita y priorice así, el desarrollo y uso de fuentes de energía renovable por parte de la población  europea.

En este marco se vigilarán, especialmente, las posibles situaciones de oligopolio  energético, que atentan a la competencia y perjudican a los y las consumidoras  (administraciones, empresas y ciudadanía), reforzando todas las medidas de control y los  mecanismos sancionadores. Además, se apoyará la creación de cooperativas eléctricas  alternativas, que produzcan o distribuyan energía de origen renovable. Impulsaremos la municipalización de las redes de distribución en toda la UE, asegurando  la participación y el control por parte de la ciudadanía, fomentando la implantación de microrredes inteligentes, que permitan una buena gestión local de la energía. Estas microrredes se basarán principalmente, en la generación distribuida, donde además se favorecerá e incentivará el autoconsumo con balance neto. Con este fin, se establecerá un calendario de objetivos mínimos dentro del PEIE, apoyados por un sistema de incentivos.

En relación al uso de fuentes de energía no renovable (combustibles fósiles y uranio), la UE debe liderar a nivel mundial, un movimiento en pro de la sostenibilidad, la seguridad y la calidad de vida de todos los y las habitantes del planeta. Hay que realizar una apuesta clara por el rápido abandono de los combustibles fósiles, que ya han alcanzado el pico de producción, encareciendo su precio y estableciendo uno de los límites al mito del crecimiento continuo.

Así, impulsaremos la prohibición de nuevas prospecciones petroleras en todo el territorio europeo, la apertura de nuevos pozos, y la extracción de hidrocarburos no convencionales utilizando  nuevas técnicas como la fracturación hidráulica (“fracking”). Además, pediremos el desarrollo de un Plan de Cierre progresivo para todas las centrales nucleares existentes en suelo  comunitario y que incluya la prohibición de abrir nuevas minas de uranio.  

El ahorro energético que acompañaría al New Deal Verde estaría en torno a 200 mil  millones de euros, representando una importante vía de financiación para esta transición. Dicho  ahorro vendría de: La reducción de la dependencia en energías fósiles. El desarrollo de  medidas, como el fomento de la relocalizacion de la economía. La instauración de una tasa  de carbono para internalizar los costes reales del CO2 El establecimiento de un impuesto  sobre emisiones no incluidas en el Régimen de Comercio de Derechos de Emisión. Todo ello,  además, supondría un avance efectivo en la lucha contra el cambio climático e incidirá de  manera positiva en la sostenibilidad y viabilidad del nuevo modelo que proponemos.  

 

Podemos

La energía al servicio de las personas: parar el cambio climático, mejorar la calidad del aire. Acabar con la contaminación y el riesgo de cambio climático. Elaboración de un plan con fuerza vinculante destinado a reducir las emisiones de gases de efecto invernadero para no superar los 2ºC que la comunidad científica estima como límite para evitar un cambio climático de efectos devastadores.

Reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero en un 55% para 2030 y un 95% para 2050, así como de los tóxicos óxidos de azufre (SOx), óxidos de nitrógeno (NOx) y de partículas nocivas (PM). Penalización de los incumplimientos. Control democrático social y público de las fuentes energéticas y de la producción eléctrica para acabar con el poder de los oligopolios del sector. Plan de rápido desarrollo de las energías renovables mediante la inversión pública y dotado de una dotación suficiente en I+D, su introducción masiva en las instalaciones de las administraciones y el apoyo a su implantación en los inmuebles particulares residenciales y empresariales.

Las fuentes renovables de energía deberán suponer al menos un 45% de la energía primaria en 2030, siendo necesaria la puesta en marcha inmediata del cambio de modelo energético. Medidas de apoyo a la autogeneración mediante el impulso de la generación distribuida mediante renovables y facilitar su conexión a la red general para evacuar la energía sobrante, lo que se traducirá en una democratización de la energía. Medidas de impulso a las cooperativas productoras de energía. Moratoria nuclear.

Cierre programado de las centrales nucleares asegurando alternativas de empleo para sus trabajadores. Políticas orientadas a la correcta gestión de los residuos nucleares. Cierre programado de las centrales de gas y de carbón.

Prohibición del "fracking", la megaminería, la importación de agrocombustibles y el acaparamiento de tierras con fines energéticos. Plan de rehabilitación energética de edificios y de viviendas con objetivos anuales que, junto a su potencialidad en la creación de empleo cualificado, permita un ahorro estimado para el sector del 50% de su consumo energético respecto al nivel de 2009, sin que todo ello suponga incremento de los precios de alquiler. Impulso de la movilidad sostenible en el conjunto europeo. Nuevo modelo de transporte europeo sin emisiones de gases frente al actual basado en el uso de vehículos altamente contaminantes. Prioridad al transporte basado en la motricidad eléctrica sobre los derivados del petróleo.

 

Partido X

Debido al valor estratégico de esta materia, la Unión Europea juega un papel clave en la política energética. Muestra de ello son las prácticas encaminadas a reducir la dependencia energética de los combustibles fósiles o la participación directa de los presupuestos de la unión en la construcción de las infraestructuras estratégicas para el continente.

La gestión transparente de los costes y del mercado energético se torna indispensable para conocer con precisión y desde cualquier óptica, especialmente la ciudadana, el comportamiento de las empresas. Una auditoría económica y social de los gastos energéticos requiere de la transparencia como característica indispensable que ayude a arrojar luz sobre los costes reales de la factura eléctrica y las condiciones de las distintas tarifas.

Debemos defender en Europa los cuatro pilares del Nuevo Modelo Energético: el ahorro, la eficiencia, las energías renovables y la soberanía energéticas, unidos a la seguridad de abastecimiento. Para ello, se deberán tener en cuenta las siguientes propuestas de acción: Profunda reforma del sector eléctrico. La ordenación del sector eléctrico español está basado en directivas europeas, y desde allí puede plantearse su reforma.

En este sentido una batalla particular que debería de mantenerse es la de conseguir una directiva que regule el derecho al autoconsumo y el balance neto en toda Europa. Medidas específicas para implementar el cambio de modelo energético. La transición hacia un modelo energético renovable, seguro y descarbonizado, tendrá que estar inevitablemente liderada desde Europa a través de directivas europeas.

Las energías renovables pueden facilitar la reducción de la dependencia energética, por lo que debe favorecerse su seguridad jurídica. Se debe promover el uso de fuentes renovables por encima de fuentes no renovables como los hidrocarburos, sin importar el nivel de seguridad en la extracción de éstos. Medidas transversales en los sectores de mayor consumo energético. Se debe priorizar y garantizar la movilidad sostenible, que garantice la accesibilidad a los bienes y servicios, promoviendo el comercio de proximidad y los circuitos cortos de intercambio, que además fomentan el empleo local.

Destacar en el nuevo modelo económico que se está proponiendo, el papel de la energía al servicio de las personas. La eficiencia debe funcionar como principio rector en cualquier aprovechamiento energético, al margen de su origen. Es preciso un reajuste de los hábitos de consumo y un despliegue de dispositivos y tecnologías complementarias que optimicen automáticamente el mejor uso posible de la energía en cada momento.

Este nuevo paradigma apunta a las redes inteligentes, a la definición de estructuras dinámicas de precios, a sistemas de acumulación para gestionar los picos de demanda y a la centralización de instalaciones energéticas a escala local.

Con respecto a la contratación pública en materia de abastecimiento básico recordar que ésta debe estar en línea, no solo de la sostenibilidad y la independencia como principio, sino también de la promoción de la pequeña y mediana empresa así como de un nuevo modelo productivo. La referencia son las medidas sobre energía incluidas en el Plan de Soluciones a emergencias concretas cuyo articulado completo se puede consultar aquí:

Emergencias Concretas: Fin de los monopolios / Recuperación de soberanía energética / Invertir en renovables / Transparencia en la gestión. Capacidad de decisión sobre el modelo energético a escoger / Auditoría del sistema energético / Eliminar las barreras al autoconsumo / Sostenibilidad medioambiental / Profunda reforma del Sector Eléctrico: Simplificación, retribución justa y jerarquización.


Movimiento RED

La energía en una sociedad ha de tener varias características fundamentales: Producirse al menos costo posible. Contaminar lo menos posible. Ahorrarse lo máximo posible. Ser un elemento dinamizador del trabajo y el mercado laboral. Ser un elemento base de conocimiento e I+D+I. Ser una base para una industria nacional exportadora. La tendencia mundial se mueve hacia las energías renovables y una reducción del uso de los combustibles fósiles como el carbón, el petróleo o el gas, lo cuales deberán seguir siendo usados, pero reducidos paulatinamente en un proceso de aumento de las energías alternativas como son el caso de la solar, eólica, marina, biomasa, magnética, geotérmica, etc.

De forma que también la mano de obra presente en los sectores de los combustibles fósiles, se vaya convirtiendo al campo de las energías renovables, con las ayudas necesarias para ello. Las fuentes de energía fósil son caras, contaminan y se producen en su mayor parte fuera de las fronteras españolas.

Por el contrario, España es uno de los principales países del mundo en recurso solar o eólico, entre otros, los cual han ser la base de nuestra política energética en el futuro inmediato. Unido a esto, hay dos conceptos que deben ser tratados con urgencia por la sociedad española: El autoconsumo energético (generación energética distribuida), en referencia a la posibilidad de que los ciudadanos produzcan y consuman su propia energía.

El balance neto  apunta a que los ciudadanos puedan trasladar parte de la energía que producen y les sobra, a otros ciudadanos, en un proceso de compensación entre unos y otros en la red eléctrica pública, sin coste añadido. Esto supone un proceso de reparto y democratización de la energía, con una base que, además, hace inviable la formación de oligopolios energéticos en el futuro, tales como los que existen en la actualidad en nuestro país. La red eléctrica ha de ser un elemento democrático que pueda ser utilizado por todos los ciudadanos, de forma que reciban de ella la energía que necesitan y viertan la energía que les sobra, haciendo una compensación entre una y otra.

El ciudadano tiene que poder reducir su coste energético, teniendo la opción de producir su propia energía, aspecto el cual está ampliamente resuelto en la actualidad a nivel técnico y económico, en lugar de estar forzosamente en manos de grandes compañías que no hacen otra cosa, sino encarecer el coste de esa energía fundamental y vital para el desarrollo económico sostenible de la sociedad.

Asimismo, deberán ser desarrollados e implementados a todos los niveles, los sistemas de última generación en el almacenamiento de la energía, tales como baterías y otros muchos elementos, con un alto grado de rendimiento y durabilidad. Aparte de producir una energía al menor costo posible, de la forma más repartida posible (distribuida), se deben acometer las acciones para que el gasto en energía sea el menos posible. Esto supone la posibilidad de actuación en todos los sectores económicos, siendo el mayor de ellos la edificación, la cual consume el 40% de la energía de la sociedad según indica la propia Unión Europea en su Directiva 91/2002.

Los edificios construidos en España hasta el momento no aprovechan eficazmente la energía que se les suministra y malgastan la mayor parte de ella. Hay que realizar los planes de rehabilitación nacionales adecuados y urgentes para solventar esa situación, lo cual supone, además, una oportunidad inmejorable para la creación de aproximadamente un millón de puestos de trabajo en todo el territorio, siguiendo el ejemplo de países de nuestro entorno que ya están llevando a cabo estas políticas, como es el caso de Alemania e Italia, suponiendo, asimismo, la base clave para la creación de un alto grado de conocimiento en nuestros trabajadores, el cual será sin duda rápidamente exportado a nivel internacional.

A la edificación le acompañarán de forma paralela el resto de sectores económicos, tales como transporte e industria, entre otros muchos. España tiene todas las ventajas para ser un país altamente independiente del exterior a nivel energético, con posibilidades reales e inmediatas de creación de una industria energética de primer nivel a escala mundial, lo cual se transmitirá al resto de parcelas sociales, en un proceso de beneficio repartido que hará de nuestro país una de las primera economías energéticas de nuestro planeta.

Nos oponemos frontalmente al "fracking" como método de extracción de gas. Abogamos por un control milimétrico de la producción de energía nuclear en nuestro país capaz de alejar el más mínimo riesgo y el incremento de los objetivos de generación para energías renovables. Revertir la política privatizadora del sector energético.


Vox

La política energética europea debe estar principalmente orientada a mejorar la competitividad de nuestra economía. Para ello, es necesario un cierto reequilibrio entre la política energética y la medioambiental. El avance hacia un sistema energético más sostenible, con menores emisiones de gases de efecto invernadero, debe compatibilizarse con objetivos igualmente importantes como la seguridad del suministro y la contención de los precios de la energía, que se encuentran entre los más altos del mundo. 

Creemos que las prioridades de la política energética deben ser:Completar el mercado interior de la energía mediante el cumplimiento por los Estados Miembros de la legislación ya en vigor y a través de la construcción de infraestructuras transeuropeas que hagan posible una suficiente interconexión transfronteriza, con especial hincapié en eliminar la existencia de islas energéticas como es el caso de la Península Ibérica o los Estado Bálticos.Promover medidas de eficiencia energética que reduzcan la intensidad energética de la industria y el consumo energético de los ciudadanos.

Diversificar las fuentes y los proveedores de energía para evitar una dependencia excesiva de países que han recurrido en el pasado a la interrupción del suministro por razones políticas y no comerciales.Contribuir a la consecución gradual de una economía baja en emisiones.

Para ello, debemos promover el uso de fuentes bajas o libres de carbono como la energía nuclear o las renovables, evitando, sin embargo, apostar en exceso por tecnologías que no están todavía maduras, las cuales deben ser objeto de fondos europeos destinados a la investigación como los previstos en el programa Horizonte 2020 o en el Plan Estratégico Europeo de Tecnología Energética Complementaria de la política energética, la política medioambiental debe ser desarrollada de manera responsable.

La mejor arma contra el cambio climático es el impulso de un acuerdo internacional post-Kioto donde todas las economías desarrolladas y emergentes estén sujetas a compromisos de reducción amplios, realistas y equitativos. Si la UE continua siendo la única comprometida con una agenda ambiciosa de reducción de emisiones, puede que ni siquiera haya tal reducción a nivel global debido a la deslocalización de nuestras empresas. 

Ya somos 188.885