El sistema propuesto es regresivo y penaliza a las clases medias

FACUA denuncia que la anunciada reforma fiscal sólo pretende favorecer a las rentas más altas

El anteproyecto de ley avanza hacia un sistema basado en los impuestos indirectos, que iguala lo que pagan las rentas más bajas y más altas.

FACUA denuncia que la anunciada reforma fiscal sólo pretende favorecer a las rentas más altas

FACUA-Consumidores en Acción denuncia que el anteproyecto de ley de reforma fiscal anunciado por el ministro de Hacienda es regresivo y penaliza a las clases medias. El Gobierno sigue poniendo la carga de la crisis  en los bolsillos de los trabajadores, agravando las desigualdades.

El sistema presentado en el último Consejo de Ministros apunta hacia un sistema basado en los impuestos indirectos (IVA e impuestos especiales, que gravan el consumo y por lo tanto es el mismo para todas las rentas) sobre otro de recaudación progresiva, en el que pagan más las rentas más altas (IRPF y sociedades). La organización considera que este modelo favorece a los que más tienen sobre las personas que más están sufriendo las consecuencias de la crisis y pide al Gobierno que detenga el cambio anunciado.

Además, la asociación considera que la anunciada reforma no es tal, dado que no pretende cambiar la estructura productiva. Las medidas anunciadas en el último Consejo de Ministros se basan fundamentalmente en un cambio en la recaudación del Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas (IRPF), que vuelve a unos porcentajes similares a los de 2011y que en la práctica, sólo benefician a las rentas más bajas (mínimamente) y a las más altas. FACUA denuncia también que lo que se pretende con las nuevas medidas no es estimular la economía ni mejorar la situación de los ciudadanos.

El anteproyecto de ley también contempla una reducción del impuesto de sociedades para las grandes empresas y otras medidas como la tributación de las indemnizaciones por despido improcedente, que, en suma, suponen un aumento de la carga impositiva sobre la mayor parte de la población, los trabajadores de las clases medias. 

La principal novedad en el IRPF es el cambio en los tramos de ingresos, que pasan de ser siete a cinco. El mínimo exento personal, es decir, lo que el Estado entiende que no se debe tributar porque es el mínimo vital para subsistir,  varía poco, de 5.150 a 5.510 euros para todos los trabajadores.  El tipo teórico aplicado a los primeros 12.450 euros anuales, bajará del 24,75% al 20% en 2015 y al 19% en 2016, aunque el efecto real dependerá de los mínimos personales y familiares (deducciones por familia numerosa, dependientes, etc). Hasta ahora, las rentas de entre 12.450 euros y 17.707 se beneficiaban del tipo mínimo, pero en 2016 tributarán un 24% (esto es, no les afecta el cambio prácticamente).

A partir de ahí, entre 20.200 y 33.007 euros, en el que se encuentra el salario medio español, el tipo será igual al actual (30%) en 2016, aunque aumentará ligeramente (31%) en 2016. El tramo entre 35.200 y 60.000 euros volverá a niveles de 2011, esto es, el 37%.

El tipo máximo es la otra novedad. Hasta ahora, los ingresos a partir de los 60.000 euros anuales se dividían en cuatro tramos. La reforma pretende eliminarlos e igualar dichas rentas con un tipo único, del 45%. El cambio no afecta a las rentas de hasta 120.000 euros anuales, pero sí a partir de esta cantidad, que obtendrán una rebaja del 52 al 45%.

En cualquier caso, esta bajada sólo se aplica en el tramo estatal del IRPF, un impuesto que cuenta con una parte autonómica que puede hacer que la rebaja sea nula si algunas de las Comunidades Autónomas, como Cataluña, mantienen el tipo más alto, del 52 al 57%.

En la práctica, los impuestos reales que pagarán los trabajadores a través de las deducciones, vuelven a ser más en el caso de los que menos cobran. Apenas se tocan las deducciones por planes de pensiones privados o por compra de vivienda. Sin embargo, sí se reducen las que afectan a las rentas más bajas, como las relativas al alquiler para los más jóvenes: ahora sólo podrán deducirse de sus impuestos la mitad de lo que hasta ahora se descontaban.

Doble penalización al trabajador con la tributación del despido improcedente

FACUA denuncia que se maquille la reforma de rebaja fiscal cuando, en la práctica, la mayor parte de los trabajadores verán aumentados los impuestos que deben pagar. Una de las novedades del anteproyecto de ley, de hecho, penaliza a los trabajadores que son despedidos de manera improcedente, que tendrán que tributar a partir de los 2.000 euros por año trabajado. Esto hará que los contribuyentes con un sueldo de 20.000 euros o menos no tengan que pagar Hacienda si son despedidos, pero sí a partir de dicha cantidad.

Por otro lado, las grandes empresas, al igual que las rentas más altas, son los grandes beneficiados con la nueva ley. El impuesto de sociedades que pagan las grandes compañías pasará del 30% actual al 25% en 2016. El 25% que corresponde a las pymes no cambia. Y aunque disminuyen las cantidades deducibles de las que pueden beneficiarse, se crean algunas nuevas, como la que podrán llevar a cabo las empresas que destinen hasta el 10% de su beneficio a una reserva de capitalización. En definitiva, el tipo efectivo que pagan es muy inferior.

Según los datos de la OCDE hechos públicos recientemente, el país que más desigualmente está afrontando la crisis es España. En los cuatro primeros años de la crisis (2007-2011) el ingreso medio del 10% más pobre de la población española retrocedió 7,5 veces más que lo que cayó la renta del 10% más rico, apenas erosionada.

FACUA estima que cualquier reforma estructural debe favorecer la distribución de la renta, y no aumentar las desigualdades, por lo que reclama al Gobierno que no saque adelante el anteproyecto de ley y lleve a cabo una verdadera reforma que redistribuya el peso impositivo y grave más a las rentas más altas.

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