FACUA pide a la Junta que aclare el alcance para la salud de la supuesta contaminación de harinas cárnicas

La organización reclama saber si las inspecciones del Gobierno andaluz han confirmado el uso de animales enfermos en la fabricación de piensos en las empresas que distribuyen a grandes firmas españolas.

FACUA Andalucía reclama al Gobierno autonómico que aclare si se ha puesto en riesgo la salud de los consumidores con el uso de restos animales enfermos en la elaboración de harinas cárnicas utilizadas en piensos para animales de compañía y de consumo humano (pollos, vacas y cerdos), como investiga –bajo secreto de sumario- el Juzgado de Primera Instancia e Instrucción Número 1 de Osuna.

En este sentido, la federación ha solicitado reuniones con las autoridades responsables de la supervisión del proceso para conocer, en caso de que se haya producido la contaminación, el alcance de esta, esto es, si se han retirado los productos cárnicos afectados y a qué marcas, supermercados y otros puntos de venta al público afectaría.

El proceso judicial que está llevando a cabo examina la actuación de empresas de transformación de subproductos cárnicos en Andalucía, Extremadura y Cataluña, entre las que se encuentra Dasy, del Grupo Proteínas y Grasas Gimeno (PGG), que ha sido "suspendida cautelarmente" como miembro de la Asociación Nacional de Industrias Transformadoras de Grasas y Subproductos Animales (que engloba al 70% del sector) mientras dure la investigación. Dasy cuenta con instalaciones en Osuna, Sevilla, y es responsable del procesado de los restos animales de categoría 1 y 3.

Según la normativa europea en vigor, los animales sospechosos de estar infectados con enfermedades transmisibles a las personas (como la peste porcina, el mal de las vacas locas, etc), los que proceden de la experimentación, aquellos que murieron durante el transporte y los que no son aptos para consumo humano (todos de la categoría 1) deben ser incinerados y sus restos pueden ser utilizados en la elaboración de biodiesel o en cementeras, entre otros.

Por otra parte, los restos de animales sacrificados para consumo humano pero que no se destinan a este fin por motivos comerciales (como, por ejemplo, la carcasa de los pollos tras el despiece), considerados categoría 3, pueden ser transformadas en harinas cárnicas que se utilizan para la elaboración de piensos de animales de compañía y de abasto.

Los dos diferentes tipos de animales deben ser tratados en plantas diferenciadas, y no pueden compartir instalaciones. La investigación judicial abierta estudia si dicha separación no se dio conforme a la ley en la planta de Osuna, entre otros lugares, y se mezclaron los restos de las dos categorías, generando un fuerte riesgo para el consumo humano.

La responsabilidad del tratamiento de los subproductos de origen animal no destinados al consumo humano recae sobre la Dirección General de Producciones Agrarias dependiente de la Consejería de Agricultura, Pesca y Desarrollo Rural, institución a la que FACUA ha solicitado una reunión para conocer cómo afecta la situación a los consumidores andaluces y si se ha generado, y con qué gravedad, un problema de salud pública. En este sentido, la organización también ha solicitado un encuentro con la Secretaría General de Calidad, Innovación y Salud Pública de la Consejería de Igualdad, Salud y Políticas Sociales.

FACUA Andalucía considera que la Junta de Andalucía debe ser transparente y dar prioridad al principio de precaución ante los consumidores. Es fundamental que las autoridades responsables ofrezcan una transparencia total sobre el grado de contaminación en el caso de que se haya producido en toda la cadena alimentaria, desde las granjas afectadas a los puntos de venta al público de los productos cárnicos, pasando por todo el proceso de la cadena alimentaria. Es necesario que la Administración valore si hay riesgo para los ciudadanos y si debe retirar del mercado ciertas carnes que se puedan haber visto afectadas por la irregularidad investigada.

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