La tabacalera RJ Reynolds es condenada a pagar más de 17.500 millones de euros a la viuda de un fumador

Argumentó que la empresa había conspirado para ocultar la naturaleza adictiva y el peligro para la salud que suponían sus productos.

Un jurado de Florida ha ordenado pagar a la tabacalera RJ Reynolds, propietaria entre otros de la marca Camel, unos 17.500 milloenes de euros (23.600 millones de dólares) a la viuda de un hombre que murió hace dieciocho años por un cáncer de pulmón.

Cynthia Robinson denunció a RJ Reynolds, la segunda productora de tabaco estadounidense, en 2008 por la muerte de su marido, Michael Johnson, argumentando que la empresa había conspirado para ocultar la naturaleza adictiva y el peligro para la salud que suponían sus productos.

Su marido era un conductor de autobús que murió de un cáncer de pulmón en 1996, a los treinta y seis años de edad. Johnson fumó de uno a tres paquetes de cigarrillos diarios durante más de veinte años, ya que empezó a fumar a los trece años, según ha explicado el abogado de la demandante. "No podía dejarlo. Fumó hasta el día que murió", ha explicado el abogado de Cynthia, Chris Chestnut, que ha recalcado que la cuantía de la indemnización fijada por el jurado es la más alta de este tipo de casos en Florida.

La sentencia se ha dado a conocer después de un juicio de cuatro semanas de duración y once horas de deliberaciones por parte del jurado, que ha dictaminado que la tabacalera deberá pagar casi 6.000 millones de euros (7.300 millones de dólares) a la viuda y a su hijo y 7.023 millones de euros (9.500 millones de dólares) al hijo que Johnson tuvo en una relación anterior.

El jurado ha deliberado durante otras siete horas antes de decidir conceder a Robinson una compensación adicional de casi 17.500 millones de euros (23.600 millones de dólares) por daños punitivos. El abogado de la demandante ha calificado al jurado de "valiente" al conocer su veredicto.

Chestnut ha acusado a la tabacalera de "mentir al Congreso, mentir al público, mentir a los fumadores e intentar culpar al fumador". En este sentido, ha culpado a la empresa de realizar una publicidad agresiva de sus productos y de promocionar sus productos entre los más jóvenes.

Conscientes de que sus productos perjudican la salud

En 2006 el Tribunal Supremo de Florida desestimó una demanda colectiva de más de 107.000 millones de euros (145.000 millones de dólares) y sentó jurisprudencia al dictaminar que para probar en un tribunal que un individuo murió a causa de los efectos nocivos del tabaco, sólo es necesario que los familiares demuestren que los cigarrillos provocan una adicción y su consumo ha causado una enfermedad o la muerte del individuo.

Esta decisión fue ratificada el año pasado y abrió las puertas al juicio, con el objetivo de dejar claro de que las grandes empresas tabacaleras tienen conocimiento de que sus productos perjudican la salud.

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