El CCI4 fue muy utilizado hasta su prohibición en aplicaciones de limpieza en seco y extintores

La NASA detecta altos niveles en la atmósfera de un gas nocivo que se daba por erradicado desde 2007

Un estudio dirigido por Qing Liang demuestra que el tetracloruro de carbono no sólo no se ha extinguido, sino que esta sustancia dañina para la capa de ozono sigue presente en el aire a razón de 39 kilotones por año.

Investigadores de la NASA han mostrado que un compuesto clave para el agotamiento del ozono, el tetracloruro de carbono (CCl4), es sorprendentemente abundante en la capa de ozono en la actualidad, lo que ha supuesto una sorpresa y un misterio para los propios científicos.

Entre 2007 y 2012, los países de todo el mundo informaron de cero emisiones de CCl4. Sin embargo, las mediciones de satélites, globos meteorológicos, aviones y sensores en superficie cuentan una historia diferente.

Un estudio dirigido por Qing Liang muestra unas emisiones mundiales de CCl4 de 39 kilotones al año, aproximadamente el 30 por ciento de las emisiones pico antes de que el tratado internacional de entrar en vigor.

En la década de 1980, los clorofluorocarbonos se hicieron muy conocidos para el público en general. A medida que el agujero de ozono se amplió, "CFC" se convirtió en una palabra popular. Menos gente, sin embargo, ha oído hablar de CCl4, utilizado en aplicaciones tales como la limpieza en seco y los extintores.

"Sin embargo, CCl4 es una de las principales sustancias que agotan el ozono. Es el compuesto antropogénico más importante de agotamiento del ozono detrás de CFC-11 y CFC-12.", aclara la investigadora.

Los niveles de CCl4 han estado disminuyendo desde que el Protocolo de Montreal fue firmado, pero no tan rápidamente como se esperaba. Con cero emisiones, su presencia debería haber disminuido en un 4% anual.

En cambio, el descenso ha sido más cerca de 1% por año. Para investigar la discrepancia, Liang y sus colegas tomaron datos de CCl4 recogidos por la NOAA y la NASA y los conectaron a un programa informático de la NASA, el Modelo Climático Químico GEOS 3D.

Este sofisticado programa tiene en cuenta la forma en CCl4 se diseulve por la radiación solar en la estratosfera así como la forma en que el compuesto puede ser absorbido y degradado por el contacto con las aguas del suelo y el océano. Las simulaciones de modelos apuntaban a una fuente de corriente continua no identificada de CCl4.

De momento, sin explicación

"Ahora es evidente que hay fugas, ya sea industriales no identificadas, grandes emisiones de los sitios contaminados, o fuentes de CCl4 desconocidos", comenta Liang, quien reconoce que "otra posibilidad es que la química de CCl4 podría no ser completamente entendida. Significativamente, el modelo mostró que CCl4 es persistente en la atmósfera un 40% más de lo que se pensaba" y se pregunta: "¿Hay algo sobre el proceso del CCl4 que no entendemos?".

La investigación de Qing Liang ha sido publicada en línea en la última edición del Geophysical Research Letters.

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