Un fármaco clandestino que promete la pérdida de hasta un kilo al día se sigue anunciando después de que Sanidad anunciara su retirada del mercado en marzo

Removyl tiene una composición similar a la de otros medicamentos milagro denunciados por FACUA, Algoxyll 500 y Xyllokall 900, de los que se dio orden de retirada en 2002 y 2003.

La Federación de Consumidores en Acción (FACUA) denuncia que un fármaco clandestino, denominado Removyl, que promete la pérdida de hasta un kilogramo al día, se sigue anunciando después de que la Agencia Española del Medicamento del Ministerio de Sanidad y Consumo anunciara su retirada del mercado el pasado 31 de marzo.

El producto, que invita a abandonar las dietas y los consejos médicos para adelgazar para siempre, perdiendo incluso "10 kilos en tan sólo una semana", se comercializa a nivel internacional por la empresa suiza Elyseum Group y tiene una composición similar a la de otros medicamentos milagro denunciados por FACUA, Algoxyll 500 y Xyllokall 900, de los que Sanidad dio orden de retirada en septiembre de 2002 y junio de 2003. El producto oculta además que se trata de un fármaco al prometer una espectacular pérdida de peso "sin esfuerzo y sin medicamentos".

Aunque es consciente de la mayor dificultad de actuar contra una empresa que sólo vende sus productos por teléfono (902 508 479) e Internet y su sede está fuera de España, FACUA considera lamentable que tras nada menos que casi dos años, las autoridades sanitarias hayan sido incapaces de hacer cumplir la Ley 25/1990, de 20 de diciembre, del Medicamento, retirando de forma efectiva estos fármacos al no estar autorizados por la Agencia Española del Medicamento. Como tampoco se ha cumplido, entre otras, la Ley 14/1986, de 25 de abril, General de Sanidad, que en su artículo 27 ordena que las administraciones públicas realicen "un control de la publicidad y propaganda comerciales para que se ajusten a criterios de veracidad en lo que atañe a la salud y para limitar todo aquello que puede constituir un perjuicio para la misma".

La Federación demanda a los nuevos responsables del control farmacológico en el Ministerio de Sanidad y Consumo que coordinen actuaciones con el gobierno suizo para actuar contra Elyseum Group y las autoridades de países de la Unión Europea donde esté comercializando sus productos, además de instar a la retirada de la publicidad a los medios de comunicación que la difunden y paralizar la actividad de la centralita telefónica desde la que tramitan los pedidos en España. Además del supuesto domicilio en Lausanne (Suiza) que aparece en su página web, en la publicidad la empresa dice tener sede en Cascais (Portugal), aunque desde la Subdirección General de Inspección y Control de Medicamentos han informado a FACUA que se trata de unas oficinas que en realidad pertenecen a un bufete de abogados.

Elyseum Group ha burlado fácilmente las actuaciones de Sanidad. Primero, modificó el nombre de Algoxyll 500 por Xyllokall 900 cuando a raíz de la denuncia de FACUA la Agencia Española del Medicamento constató que se trataba de un fármaco clandestino y ordenó su retirada en septiembre de 2002. Cuando la Federación denunció que el mismo producto se anunciaba con otra denominación, volvió a ordenarse la retirada, en junio de 2003, y el fármaco ilegal dejó de anunciarse, aunque todavía hoy se sigue vendiendo. La publicidad de Xyllokall 900 fue sustituida por la de un producto sin nombre comercial, descrito como un "destilado de 19 plantas". Y posteriormente, comenzó a anunciarse Removyl, cuya retirada del mercado fue ordenada el 31 de marzo de 2004.

FACUA ha detectado que Removyl se sigue publicitando, concretamente en la revista ¡Qué me dices! del 17 de abril, en un anuncio a doble página, y en la edición del 19 de abril del diario Metro directo, a toda página.

Anuncios denigrantes para la mujer

Los anuncios de los productos de Elyseum Group también atentan contra la dignidad de la mujer, una práctica prohibida por el artículo 3 de la Ley 34/1988, de 11 de noviembre, General de Publicidad, al presentar a sus protagonistas como amas de casa sumisas que recurrieron a estos productos al temer el abandono de sus maridos como consecuencia de su obesidad.

"Cuando me di cuenta de que nuestra relación amenazaba lentamente con irse a pique me decidí a 'reaccionar' y a 'mejorar'", dice la supuesta protagonista de la publicidad de Removyl, cuyo esposo "vuelve a estar enamorado", después de que siguiese el tratamiento: "a menudo me abraza y me demuestra lo mucho que le gusta mi cuerpo".

En los anuncios Xyllokall se ofrecía un "testimonio" lleno de afirmaciones denigrantes como "evitaba andar por casa sólo en ropa interior", "mi marido no se interesaba por mí" y "ni siquiera me atrevía a aparecer en pantalones", además de presentarse como una mujer al servicio del hombre ("tras mi boda mi marido y yo decidimos que yo dejaría mi trabajo y me quedaría en casa", "a mi marido le encanta que le mime con mis especialidades [culinarias]").

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