Sanidad rechaza la regulación de las tallas de ropa demandada por FACUA y deja el tema en manos de la autorregulación del sector

FACUA lamenta la actitud del Ministerio ante la manipulación y las irregularidades que sufren los consumidores en las tallas de las prendas.

El Ministerio de Sanidad y Consumo ha rechazado la petición efectuada por la Federación de Consumidores en Acción (FACUA) de elaborar una norma para acabar con la manipulación en las tallas de vestir que se produce por partes de determinados comercios y marcas, de forma que exista una regulación que homogeneice las tallas.

FACUA trasladó al Ministerio el pasado abril la necesidad de una normativa para evitar que los establecimientos capten clientes utilizando tallas como la 34 y 36 cuyas medidas se ajustan en la realidad a otras superiores. La Federación también planteó que hay que acabar con la heterogeneidad en las tallas que se encuentran los usuarios, llegando al extremo de que pueden llegar a encontrarse en el mercado dos prendas de la misma marca, modelo y talla cuyas dimensiones reales sean distintas, fruto de la dejadez de los fabricantes en los necesarios protocolos de control durante su elaboración.

En su respuesta, el Ministerio señala que las medidas que pondrá en marcha "estarían encaminadas a acuerdos de autorregulación del sector y no hacia una normativa elaborada por la Administración". Medidas en las que Sanidad ni siquiera parece tener prevista la participación de las asociaciones de consumidores.

De hecho, en la carta remitida a FACUA indica que las ministra Elena Salgado se ha reunido con creadores y empresarios de moda ya que "desea contar con la colaboración de este sector para afrontar conjuntamente dos grandes cuestiones, tanto desde el aspecto sanitario como de protección de los consumidores. El primero tiene que ver con el modelo ideal de belleza que se transmite en algunas ocasiones desde el mundo la moda, asociado a delgadez extrema y la búsqueda permanente de la juventud, lo que conlleva a casos extremos a trastornos de la salud de nuestros ciudadanos. Desde el punto de vista de protección de los consumidores, éstos poseen el derecho a contar con tallas homogenizadas que eviten los problemas a la hora de adquirir prendas de vestir, puesto que las medidas, según los fabricantes y marcas existentes no siempre coinciden".

El Ministerio de Sanidad y Consumo ha creado un grupo de trabajo en el que sólo ha dado participación al sector empresarial, empresarios y creadores de moda, excluyendo a las asociaciones de consumidores, con el objeto de analizar la situación actual del sector en cuanto a tallaje, etiquetado y maniquíes. Sus conclusiones, según Sanidad, "serán la base para decidir las medidas a tomar, con objeto de alcanzar una homogeneización de las tallas y una mayor aproximación de los modelos estéticos que se proponen desde el mundo de la moda a la realidad de la sociedad española".

FACUA lamenta la actitud del Ministerio ante la manipulación y las irregularidades que sufren los consumidores en las tallas de las prendas, ya que la homogeneización a la que hace referencia se plasmará en un código de autorregulación cuya adhesión y cumplimiento no serán obligatorios. La Federación considera positivo que los empresarios se autorregulen, pero considera injustificada la negativa de Sanidad a elaborar una norma al respecto a la que nadie pueda hacer caso omiso; norma que haría necesario el desarrollo de programas de control del mercado de forma coordinada entre el Ministerio y las comunidades autónomas.

El crecimiento de enfermos de anorexia y bulimia en España, las reiteradas imágenes de modelos con talles excesivamente bajas para su estatura, el ideal del canon de belleza de cuerpos de extremada delgadez y la importancia que se da a la imagen viene suscitando la preocupación de FACUA, ya que en 1999 manifestó la necesidad de regular las tallas de las prendas de vestir.

En ese mismo año el Senado aconsejó que los desfiles de moda las modelos utilizasen no menos de una talla 38, recomendación que sigue sin cumplirse en muchos casos en la actualidad.

La Federación no solicita en ningún caso la retirada del mercado de tallas pequeñas, ya que hay numerosos consumidores cuyas dimensiones se ajustan a una talla 34 sin que ello implique que padezca enfermedades fruto de trastornos alimentarios.

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