La ley del más fuerte

El caso Volkswagen es un nuevo macrofraude que engrosa la larga lista de abusos a los consumidores. Una lista negra que crece imparable ante la más absoluta indiferencia de las autoridades europeas y nacionales

La ley del más fuerte
El 'dieselgate' no es sólo un ejemplo de mercaderes sin ética, es también un ejemplo de falta de ética pública. | Imagen: flickr.com/thomashawk (CC BY-NC 2.0)

Estalla en España un nuevo fraude al consumidor. Volkswagen, líder mundial del sector de la automoción, reconoce haber manipulado los vehículos diésel para evitar controles de emisiones contaminantes, falseando los datos reales, impidiendo un control de las emisiones y engañando a los consumidores. Se trata de un fraude a escala internacional. En nuestro país la cifra de perjudicados ronda los 700.000.

Un nuevo macrofraude que engrosa la lista de los abusos a los consumidores, una lista negra que crece imparable en estos años, ante la más absoluta indiferencia de las autoridades de protección del consumidor: europeas y nacionales.

Es muy grave lo que está ocurriendo con las políticas públicas de protección al consumidor, respecto de las que ya ni tan siquiera podemos decir que el discurso contradice los hechos, porque ni hay discurso ni tan siquiera hay hechos. No hay nada, no hay modelo estratégico y no hay acción de los poderes públicos destinados a la protección de los consumidores. Mientras los abusos se suceden y afectan a cientos de miles de consumidores, los gobiernos se repliegan y olvidan sus responsabilidades y compromisos con la ciudadanía, con los más débiles y desprotegidos. Aquellos que aprobaron leyes y se comprometieron a equilibrar posiciones (mercado-consumidores), sólo equilibran y fortalecen las cuentas de resultados de los grandes poderes económicos.

Diecisiete autoridades de consumo correspondientes a diecisiete comunidades autónomas, un organismo nacional de protección y una comisaría europea de consumo y millones de usuarios abandonados a su suerte en la selva de mercados sin escrúpulos, allí donde rige la ley del más fuerte.

El dieselgate no es sólo un ejemplo de mercaderes sin ética (sin ética empresarial y no laboral como pretende justificarlo la empresa), es también un ejemplo de falta de ética pública, de gobiernos y administradores de lo público que en vez de velar por los intereses y los derechos de la ciudadanía, por la equidad y por la justicia, ceden ante determinados grupos de interés y miran para otro lado cuando se cometen abusos por las grandes empresas.

Debemos, entre todos, cambiar esta situación y exigir a los gobernantes y representantes de la ciudadanía que asuman sus obligaciones y compromisos y que den cumplimiento al mandato del artículo 51 de la Constitución Española. Frente a la indiferencia de los gobiernos y el poder de las empresas sin escrúpulos, la unión de los consumidores debería ser nuestra "ley". La Ley de los consumidores unidos, capaces de organizarnos y reconocer nuestra identidad. Ahí radica nuestra fortaleza, en nuestra acción y reivindicación colectiva está la clave para la consecución de una mayor equidad, justicia y solidaridad.

En FACUA, a mediados de diciembre ya somos cerca de 180.000 y queremos ser más, para luchar con más fuerza contra los abusos.

Ya somos 190.599