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FACUA.org - España - 13 de octubre de 2018

CAPíTULO 12: FALSAS DEUDAS
29 testimonios para cortar tu relación tóxica con un troll... que reclama una falsa deuda

Duodécimo capítulo de 'Timocracia. 300 trampas con las que empresas y gobiernos nos toman el pelo a los consumidores'. Un libro editado por FACUA y su Fundación.

1. Amenazar con una demanda que nunca ponen

2. Cuando el que va a los tribunales eres tú.

Para muchas empresas, el valor de los registros de morosos no reside tanto en la veracidad de la información que contienen como en el miedo que puede provocar a los consumidores acabar en ellos. En 2008, Luz se llevó a otra entidad la hipoteca que tenía con Caja Duero, pero la oficina le mantuvo abierta su cuenta corriente y continuó cargándole el seguro de hogar que en su día vinculó al préstamo. La usuaria se negó a pagar, con el argumento de que había dado orden de cancelar ambos contratos. La entonces caja de ahorros -hoy banco- no quiso jugársela demandándola para que fuera un juez quien decidiera si la deuda era o no exigible, sino que la incluyó en los registros de morosos Asnef-Equifax y Experian Bureau de Crédito como mecanismo de presión. Ante esto, Luz sí fue a los tribunales. Y perdió. Recurrió ante la Audiencia de Barcelona. Y volvió a perder. Pero recurrió de nuevo, al Tribunal Supremo.

En una sentencia fechada en marzo de 2013, el Supremo indica que Caja Duero conocía que "la deuda era de veracidad dudosa y existencia controvertida". Ante esto, advierte de que "la inclusión en los registros de morosos no puede ser utilizada por las grandes empresas para buscar obtener el cobro de las cantidades que estiman pertinentes, amparándose en el temor al descrédito personal y menoscabo de su prestigio profesional y a la denegación del acceso al sistema crediticio que supone aparecer en un fichero de morosos, evitando con tal práctica los gastos que conllevaría la iniciación del correspondiente procedimiento judicial, muchas veces superior al importe de las deudas que reclaman".

"Acudir a este método de presión", continúa el auto del Alto Tribunal, "representa en el caso que nos ocupa una intromisión ilegítima en el derecho al honor de la recurrente, por el desvalor social que actualmente comporta estar incluida en un registro de morosos y aparecer ante la multitud de asociados de estos registros como morosa sin serlo, que hace desmerecer el honor al afectar directamente a la capacidad económica y al prestigio personal de cualquier ciudadano entendiendo que tal actuación es abusiva y desproporcionada, apreciándose en consecuencia la infracción denunciada".

Así que el banco acabó siendo condenado a abonar a Luz 9.000 euros "en concepto de indemnización por los daños morales causados" y a garantizar que su nombre saliera de los ficheros, "notificando la cancelación de los datos de los registros a todas las personas a quienes se hubiere comunicado o cedido".

3. Amenazar con que nadie te dará un préstamo

4. Amenazar con que te van a quitar la casa

5. Insultarte

6. Compras que nunca hiciste.

En mayo de 2000, BBVA cargó en la cuenta corriente vinculada a la tarjeta de crédito Visa de una clienta 1.053 euros por unos gastos que no había realizado. Ella se negó a pagar y reclamó, pero el banco hizo caso omiso y, además de seguir exigiéndole el dinero más intereses y gastos, hizo que se incluyesen sus datos en los registros de solvencia patrimonial Badex y Asnef. La usuaria acudió a los tribunales, ganó en primera instancia y, tras un recurso del banco, en la Audiencia de Tenerife. Pero la entidad financiera hizo que el litigio llegara al Supremo. Por fin, nueve años después del fraude, el Alto Tribunal ratificó las sentencias y el BBVA acabó pagando a la afectada una indemnización de 1.800 euros por los daños morales que le causó haber estado durante doce días en los ficheros de morosos.

7. Reclamar la deuda de otro

8. Reclamar una deuda inflada

9. Reclamar una deuda ya pagada

10. Incluirte en el registro de morosos por una deuda (falsa) que nunca te habían reclamado

En 2013, la Audiencia Provincial de Palma ratificó un auto de primera instancia por el que se condenaba a Orange a indemnizar con 12.000 euros a un usuario al que incluyó en un fichero de incumplimiento de obligaciones dinerarias por una deuda que nunca le había reclamado y que ni siquiera era suya: 269 euros que sumaban tres recibos de un contrato que alguien dio de alta a su nombre de forma fraudulenta en mayo de 2009. El afectado llevó a la compañía a los tribunales después de lograr que la Agencia Española de Protección de Datos le impusiese una multa de 100.000 euros

11. Al registro de morosos por un céntimo... que ni siquiera se debía

Movistar incluyó a un usuario en su base de datos de clientes morosos y en el fichero Asnef por un débito de 62,07 euros que había creado de la nada. Tras la reclamación del afectado, la compañía reconoció su error, pero por otro extraño fallo, esta vez en el cálculo del IVA aplicable, no eliminó totalmente la deuda, de la cual quedó un resto de 1 céntimo. Para Movistar, esto justificaba que el usuario siguiera constando como moroso, por lo que volvió a comunicar al registro de deudores que debía esa espectacular suma de dinero.

Protección de Datos multó con 60.000 euros a la operadora, pero ésta recurrió. En diciembre de 2011, la Audiencia Nacional ratificó que la empresa había infringido la ley, aunque le aplicó una rebaja en sanción que la dejó en 40.000 euros. "No es óbice a la comisión de la infracción del principio de calidad del dato el ínfimo importe de la deuda anotada, pues en definitiva, y a pesar de dicha cuantía, desde el momento en que existen datos de una persona en un fichero de morosidad, se está atribuyendo la condición de deudor moroso a la misma", señalaba la sentencia.

12. Comunicarle la supuesta deuda a tu familia

13. Comunicarle la supuesta deuda a tus compañeros de trabajo

14. No darte de alta el servicio y reclamarte la deuda

15. Cancelar una portabilidad y reclamarte una penalización

16. Darte de baja y reclamarte dinero por ella

17. Darte de baja y reclamarte dinero por no entregar el router en un plazo

18. La deuda que crece sola.

Una de las técnicas utilizadas para convencernos de que paguemos supuestas deudas es que si no lo hacemos de inmediato, la cifra crecerá. Incluso hay quienes advierten de que pueden aumentar en un 50%, multiplicarse por tres, o incluso elevarse al cubo. Y aunque parezca que estoy hablando de los prestamistas usureros que vemos en las películas de mafiosos, estas prácticas son muy habituales, especialmente en las compañías de telecomunicaciones.

¿Qué ocurre a menudo cuando llamamos a una telefónica para indicar que no vamos a abonar el recibo hasta que lo rectifiquen porque han incluido un servicio que no habíamos solicitado? Que al mes siguiente vuelven a cargárnoslo, además de amenazar con suspender la línea si no nos ponemos al día en los pagos. ¿Y si pedimos la baja por teléfono? Que siguen llegando facturas, aunque ya no utilicemos el servicio.

Aunque en sus titánicos esfuerzos por ser originales cometiendo fraudes, hay quien opta por hinchar la supuesta deuda arbitrariamente, sin venir a cuento, por si cuela. En febrero de 2008, Alberto Zurrón decidió cambiar de compañía de móvil, harto de que el teléfono que le enviaron unos meses atrás no funcionara correctamente. Ante esto, Vodafone le reclamó el pago de 100 euros por haber roto un contrato de permanencia que nunca firmó. Y casi cuatro años después, en diciembre de 2001, recibió una notificación que le advertía de que había sido incluido en un fichero de morosos por una "deuda" que además había crecido, 110,69 euros. Para Alberto, que es abogado, éste no era más que uno de los muchos de falsas deudas que lleva a los tribunales en representación de sus clientes. Así que demandó a la compañía. Y provocó que los 100 euros se multiplicaran por diez, aunque la nueva cifra se la tenía que pagar Vodafone a él por daños morales. A finales de 2012, el titular del Juzgado de Primera Instancia número 2 de Oviedo dictó una sentencia firme en la que determinó que la deuda era "improcedente" porque la empresa -que ni se presentó al juicio- no demostró la existencia del compromiso de permanencia, al tiempo que puso de manifiesto "la arbitrariedad y falta de rigor" al cuantificarla, ya que primero reclamaba 100 euros y luego 110,69 -un aumento que no coincidía con el IVA-. Alberto cuenta que un día después del juicio recibió una carta del operador donde aseguraba que "todo había sido un error" y que le iba a "devolver el dinero". "Un dinero que nunca había pagado, lo que demuestra el descontrol que tienen".

19. La comisión por cobrar la deuda.

"Distinguido Sr. Concepción,

Nos dirigimos a Usted en calidad de Abogados de Infoscore, con el fin de concederle una última oportunidad para proceder al pago de la deuda que tiene frente a la entidad 1&1 Internet S.L.U., por el impago de un servicio contratado a través de Internet.

El montante de la citada deuda, es el siguiente:

Importe: 28,89 euros

Intereses de demora: 0,63 euros

Gastos de gestión de recobro: 5,00 euros

Honorarios Infoscore: 5,00 euros

Gastos de gestión de reclamación extrajudicial: 10,00 euros

Total a pagar: 49,52 euros"

Las empresas de gestión de cobros se dedican a enviar cartas que comienzan con textos como el que recibió Concepción -que no es el apellido de un señor, sino el nombre de una señora-. Sus clientes son compañías que, tras reclamar sin éxito el pago de un recibo, prefieren dejar en sus manos las siguientes gestiones.

Generalmente, se trata de un trabajo de copia y pega. En primer lugar encabezan la carta saludando al supuesto moroso sin preocuparse de si es un hombre o una mujer, así que le tratan siempre de "Señor" o de "Don". Hay firmas que prefieren escribir "Sr./Sra." o "D./Dña.", pero esto es peor porque al menos con la otra fórmula la mitad de las veces aciertan. El membrete de la carta suele llevar palabras como abogados, judicial o justicia, que por lo visto dan mucho miedo -y si van en latín, ni te cuento-. En el caso de Infoscore Iberia, que es como realmente se llamaba la empresa, ellos preferían utilizar la marca Infoscore Abogados Reclamación Judicial de Deudas. Y todo para que si no contestamos a la carta nos llame un teleoperador que entiende de derecho lo que yo de fontanería.

El primer párrafo de la carta tipo suele incluir el nombre de la empresa a la que se le debe el dinero y el importe, sin más explicaciones sobre su origen aunque se trate de una supuesta deuda de hace tres años. El texto continúa siempre igual: explican cómo saldar la deuda e indican que si ésta no se abona llevarán al usuario a los tribunales, con la advertencia de que ello podría ocasionarle importantes gastos judiciales (si el juez condena en costas al demandado, claro). Muchas de estas empresas también utilizan el recurso de amenazar en sus cartas con la inclusión en ficheros de morosos y alertan de que, si esto ocurre, para el usuario sería imposible contratar servicios, comprar productos a plazos, pedir préstamos e incluso podrían acabar excomulgándole.

Si debes dinero, no seré yo quien te diga que no lo pagues. Pero si se trata de una deuda errónea o fraudulenta, mientras luchamos por que la rectifiquen no debemos magnificar el poder de los registros de morosos. Pueden causar algún problema, pero no conozco a nadie a quien un banco le haya negado una hipoteca porque según Vodafone le debía 100 euros.En caso de que reconozcamos la deuda y vayamos a pagarla, la cuantía no puede ser la que quiera inventarse el acreedor ni la compañía de recobros. Es admisible que nos exijan el pago de una cantidad extra por los perjuicios que hayamos causado a la compañía de telecomunicaciones, electricidad, gas, agua o cualquier que sea el proveedor al que le debamos el dinero. Así que esa penalización no puede fijarse de forma arbitraria, sino que debe ser acorde al coste que hubiera supuesto que devolviésemos el recibo cuando nos lo cargaron en el banco y el trámite de notificarnos que debemos el dinero. Lo primero que tenemos que hacer es revisar el contrato. Si establece un importe por retrasarnos en un pago y lo consideramos excesivo, debemos denunciarlo por si la autoridad de consumo lo considera una cláusula abusiva. Y si no aclara la cifra, también puede resultar abusivo, ya que no tenemos por qué atenernos a unas reglas misteriosas que sólo están en la mente del empresario. En cualquier caso, eso no nos exime de abonar el importe que efectivamente dejamos sin pagar en su día.

En la carta que recibió Concepción, la deuda de 28,89 euros con 1&1 había aumentado en nada menos que un 74%. Y en los conceptos que argumentaban para hincharla no quedaba claro qué parte iba para el proveedor al que había dejado sin pagar un recibo por el alojamiento de su página web y cuánto se quedaba la firma de reclamación de deudas. Sea cual sea el beneficio que ésta pretendía sacar ésta por su gestión, la que tenía que abonárselo en todo caso era 1&1, que para eso había decidido contratar con un tercero el cobro de la deuda. Eso es lo que indicó la usuaria, que pagó la deuda -la de verdad- y todavía está esperando a que la lleven a juicio.

20. El fallecido al que no dan de baja y amenazan con un registro de morosos

21. La empresa que nos mete en un registro de morosos cuando la que nos debe dinero es ella

El colmo de la utilización fraudulenta de los registros de morosos es que una compañía nos incluya en uno cuando en realidad es ella la que nos debe dinero a nosotros. Eso ocurre, y mucho. Es muy habitual que pidamos la baja y sigan cobrándonos recibos o que cancelemos el contrato tras comprobar que estaban cargándonos servicios que no habíamos utilizado ni contratado y se nieguen a aceptarla hasta que paguemos la última factura. En estos casos, los morosos no somos precisamente nosotros, y de hecho debemos reclamar la devolución de nuestro dinero. Por supuesto, si la amenaza se convierte en realidad, en agradecimiento podemos corresponder a la empresa con un obsequio: una denuncia para que le caigan unas cuantas decenas de miles de euros de multa.

Si la morosa es la compañía y hasta un juez lo ha reconocido, incluirnos en un fichero como el Asnef, el más (im)popular, su actuación ya es temeraria a más no poder. Es lo que le pasó a una vecina de Elche en 2011, cuando descubrió que el crédito de su tarjeta bajó de 3.000 a 600 euros porque estaba en un fichero de morosos por obra y gracia de Vodafone. El año anterior, el operador había sido condenado a devolverle 68,69 euros cobrados de forma indebida, pero siguió recibiendo llamadas a toda horas y cartas en las que le reclamaban una supuesta deuda ya contemplada por la sentencia, y de la que resultaba saldo a favor para la usuaria. Así que como ni el banco ni la teleco atendían a razones, acudió a los tribunales aunque abonó los 96,06 euros que le exigía Vodafone para sacarla del registro de morosos y poder usar su tarjeta como de costumbre. A finales de 2012, el Juzgado de Primera Instancia número 1 de Elche condenó a la compañía de móvil a indemnizarla con 3.000 euros por los perjuicios que le había causado, además de devolverle la falsa deuda que pagó.

22. Deudas imposibles: llamarte a ti mismo con el móvil apagado. Hay muchas facturas de telecomunicaciones que sólo serían factibles para personas con superpoderes. El consumidor más poderoso que me he encontrado nunca es Xavier. Y no es el líder de los X-Men, sino un vecino de Girona cuyos apellidos oculto para no desvelar su identidad… ¿humana? Según aseguraba su compañía, tenía la capacidad de llamarse a sí mismo con el móvil apagado. Un poder un tanto caro, porque por una llamada de 0 segundos le facturaron más de 1.000 euros.

En julio de 2010, Xavier recibió una factura de Orange en la que se incluían cuatro llamadas supuestamente realizadas desde el extranjero ese mismo mes, todas con una duración de 0 segundos y una de las cuales ascendía a 1.023 euros. El destinatario era su mismo número de móvil.

El usuario pidió a varios teleoperadores del servicio de atención al cliente que valoraran la peculiaridades de las llamadas facturadas, que además se produjeron mientras volaba con destino a Kiev (Ucrania), con el móvil apagado. Sin embargo, tras distintos análisis, a cuál más reflexivo, todos le contestaron que estar dentro de un avión a 9.000 metros de altura no le impedía haber realizado las autollamadas.

Ese mismo mes, Xavier recibió una segunda factura, correspondiente a otra línea que tenía con Orange, en la que aparecían unos veinte SMS que habían sido enviados a contactos de su agenda sin tocar el móvil (quién sabe si lo hizo mediante sus poderes telequinéticos). Los mensajes no tenían ningún contenido. Una vez más, los teleoperadores concluyeron que no había anomalía alguna.

Xavier puso el caso en manos de FACUA para que exigiese a Orange una investigación sobre su particular Expediente-X y anulase los recibos. "La incidencia que ha afectado al usuario se debe, efectivamente, a un error en nuestros sistemas", contestó la operadora, que corrigió los cargos. La empresa reconoció que no había sido el único en recibir las extrañas facturas. Hasta que verificó la irregularidad, otros cuatro presuntos mutantes habían sufrido la misma persecución.

23. Deudas imposibles (2): viajar en el tiempo

Como la capacidad de viajar en el tiempo, que permitiría realizar llamadas meses antes que el resto de las que aparecen en el recibo; la supervelocidad, con la que se podría marcar el mismo número miles de veces en intervalos de unos pocos segundos; o la teletransportación, que haría posibles las llamadas desde el extranjero un instante después de haberlas hecho desde el país del superhéroe.

24. Deudas imposibles (3): Teletransportación

25. Deudas imposibles (y 4): Hipervelocidad

26. El del bucle infinito.

A comienzos de 2013, los teleoperadores de una empresa de gestión de cobros me llamaban al móvil casi a diario. La empresa intentaba cobrar la cartera de deudas (muchas de ellas fraudulentas) que Vodafone había vendido a TTI Finance. Aunque cada vez que contactaban conmigo me los tomaba a pitorreo, intentaban convencerme por agotamiento. Éste es el resumen de los diez minutos de conversación que mantuvimos en la última llamada que me hicieron:

- Buenas tardes, ¿es usted don Rubén?

- Sí, dígame.

- Mi nombre es Raquel y le llamo desde GSS, la gestora que llama en nombre de TTI Finance, de la financiera. ¿De acuerdo? Somos la empresa que ha adquirido las deudas de Vodafone. A ver, pues tiene aquí un impago de cuando terminó el contrato de 107,49 euros.

- ¿Un impago?

- Sí, con una deuda que quedó pendiente en su día. Esa deuda la ha comprado la empresa que represento y la tiene ahora con una financiera.

- Muy bien, pues cuénteme.

- A ver, pues usted cuando terminó el contrato tenía un impago, quedó ahí pendiente, 107,49 euros.

- No.

- ¿Por qué dice que no, Donrubén?

- Pues porque no tengo ningún impago.

- Sí, terminó el contrato, ¿le quedaba algo de permanencia Donrubén?

- Yo me di de baja de Vodafone hace ya pues no sé si seis años.

- Sí, en el 2007.

- Exacto, porque me querían subir las tarifas.

- Porque le subían las tarifas. Pero ¿cumplió el tiempo de contrato que tenía?

- No, Vodafone no me respetó el tiempo de contrato que yo tenía y me quiso subir las tarifas antes.

- Pues las tarifas tienen su tiempo contratado. Si no estaba conforme, ¿por qué no reclamó esa situación Donrubén? La solución no era darse de baja, era haber puesto algún tipo de reclamación y haberlo solucionado.

- Sí, eso hice.

- ¿Eso hizo? Pues no consta que haya denunciado en Consumo ni en ningún organismo oficial.

- Ah, ¿no consta? ¿Y usted cómo lo sabe?

- Pues porque en el expediente, si hubiera alguna denuncia en su día puesta y se hubiera paralizado el expediente, TTI no hubiera comprado la deuda a Vodafone. Y además, cuando hemos pedido sus datos a Asnef, el fichero de morosos, si hubiera algún problema o algo que no fuera conforme, Asnef no accedería a publicar la deuda. Y sus datos van a ser publicados.

- Pero, ¿están publicados o van a ser publicados?

- Desde que usted recibe la carta tiene veinticinco días para hacer el pago. Si no, los datos cedidos están, y visibles, en esas fechas van a ser visibles.

- Ya, pero ya le digo que yo no le debo dinero a Vodafone porque no hay ninguna deuda. Y lo que usted me pregunta, pues sí, lo reclamé en su día.

- Claro, o sea que usted tiene constancia de que Vodafone le reclamaba ese pago en su día.

- Yo sé que Vodafone me dijo que tenía que cumplir un periodo de permanencia y si no me iba a multar. Y yo le dije a Vodafone que estaba encantado de cumplir la permanencia en las condiciones que había firmado. Pero es que me subieron la tarifa.

- La deuda es correcta y se van a publicar sus datos. Además empieza ya una reclamación judicial, Donrubén.

- ¿Y qué pasa?

- ¿Que qué pasa? Pues usted verá, si no hace el pago los datos los puede ver cualquier persona.

- Ah, ¿y yo me puedo meter en Asnef y ver los datos de cualquier moroso?

- Sí.

- ¿Me puede decir cómo?

- Puede entrar en Asnef y ahora, si todavía no son visibles sus datos, en unos días, si no se hace el pago esta semana, quedan públicos.

- Ajá. ¿Y lo puede ver todo el mundo?

- Sí, claro, son ficheros públicos. Puede acceder cualquier persona.

- Ajá. ¿Me puede decir cómo?

- ¿Que cómo? Pues en la página, en cualquier página de Internet de ficheros de morosos.

- En cualquier página. Aquí estoy, en la página de Asnef.

- Además, no es lo mismo tener una deuda con una compañía de teléfono que se publique en Asnef que tenerla con una financiera. Su deuda en Asnef no aparece que sea de Vodafone, aparece que la tiene con una financiera.

- Ah, ¿y eso es más peligroso?

- Hombre, yo no he dicho que sea más peligroso, lo que pasa es que si usted va a su banco a renovar su tarjeta de crédito o va a hacer una compra financiada se la van a denegar.

- Llevo seis años sin tener ningún problema con ninguna compañía y ahora porque ustedes son los que han comprado una supuesta deuda a Vodafone ya sí voy a tenerlos.

- Pues informado ya está de todas las consecuencias. Si no hace el pago esta semana, empieza la reclamación vía jurídica.

- Ustedes llevan ya casi dos meses llamándome casi todos los días diciéndome que si no pago una deuda, que yo no tengo, me van a llevar a los tribunales.

- Sí.

- ¿Y por qué no me llevan ya de una vez? Porque es que no paran de llamarme diciendo que me van a llevar a los tribunales y yo estoy esperando.

- Mientras tengamos el expediente aquí, intentamos que se le solucione para evitarle más gastos.

- Pero es que yo no…

- Si acaba el plazo de afectación y usted no regulariza el pago entonces le llamarán desde otro departamento.

- Ah, que al final me van a seguir llamando desde otro departamento. Pues mire…

- No, desde otro departamento ya le llamarán o le enviarán una citación judicial para que vaya al juzgado.

- Pues, ¿y por qué no me la mandan ya? Es que estoy cansado de que me llamen ustedes continuamente. Si yo no voy a pagar una deuda…

- A ver Rubén, ¿va a hacer el pago entonces?

- Pero ¿qué pago? Si yo no debo dinero.

- No lo debe. Bueno pues entonces iniciaremos las acciones legales oportunas. Estaremos en contacto, Donrubén, ¿de acuerdo?

- ¿Pero me van a volver a llamar?

- Claro, mientras tengamos el expediente, yo le voy a seguir llamando.

- ¿No van a parar de llamarme?

- Ya se lo he dicho, mientras tengamos el expediente, le seguimos llamando.

- Pero diciéndome siempre que me van a denunciar ante los tribunales.

- Diciéndole las consecuencias legales que puede tener el impago.

- Vale, es que tenía esa duda. O sea, esto es un bucle infinito. Yo les digo que no pago, ustedes me amenazan con ir a los tribunales, nunca me llevan y me siguen llamando para que yo tenga miedo a que me lleven a los tribunales.

- No, yo no le estoy diciendo que tenga que tener miedo, le estoy diciendo las consecuencias legales que le puede a usted llevar este impago y está informado de todo, ¿de acuerdo?

- No, no, no estoy… perdone, pero no estoy informado de todo. Acláreme usted. ¿Cuál es el plazo?

- ¿El plazo?. Pues esta semana tiene que hacer el pago, Rubén.

- Pero eso me dicen todas las semanas que me llaman.

- A partir del [viernes] día 17 [de mayo] ya veremos qué decisión toma TTI.

- Ah, vale, que a lo mejor deciden seguir llamándome otra vez, ¿no?

- Pues eso ya no lo sé, Donrubén.

- O sea, esto es siempre todos los viernes. De aquí al fin del mundo, ustedes cada semana me llaman para decirme que antes del viernes pague o me llevan a los tribunales, pero luego no me llevan.

- Bueno, pues yo le digo que tiene hasta el día 17, ¿de acuerdo? El 17 que es el último día le llamaremos y veremos qué decisión toma TTI.

- Exacto, que igual me dan otro viernes más, ¿no?

- No lo sé, Donrubén.

- Depende de…

- Hasta el viernes tiene de plazo. Después, depende de la decisión que tome TTI le llamamos.

- O sea, ustedes hasta el viernes me siguen llamando y cuando ya pase el viernes, pues ya valorarán si me vuelven a seguir llamando otra vez, ¿no?

- El viernes se le volverá a llamar y si usted tiene cualquier duda nos llama.

Han pasado 231 viernes desde entonces, pero nunca más volvieron a llamarme. Se ve que perdieron mi número desde que subí el vídeo de la conversación a Youtube -tiene casi un millón de visualizaciones-. Y tampoco me llevaron a los tribunales.



- Aquí puedes acceder al índice de #Timocracia.

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2xx Varios de los timos de este capítulo son reproducción de los que conté en el apartado dedicado a los falsos morosos de mi primer libro, Defiéndete (Ediciones Martínez Roca, 2014).

2xx Expediente-X (The X-Files, EEUU, 1993-2002 y 2016), serie de televisión de fenómenos paranormales y avistamientos extraterrestres creada por Chris Carter.