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FACUA.org - España - 29 de noviembre de 2017

CAPíTULO 12: ¿MOROSO YO?
29 historias que te ayudarán a cortar relaciones tóxicas con trolls... que reclaman falsas deudas

Duodécimo capítulo de 'Timocracia. 300 trampas con las que empresas y gobiernos nos toman el pelo a los consumidores'. Un libro editado por FACUA y su Fundación.

Acaban de meterme en un registro de morosos. Según PTV Telecom, les debo 20,06 euros. Y como no se los pago, me han castigado incluyendo mi nombre en el fichero Asnef. De toda la vida, cuando una compañía de telecomunicaciones te llama para reclamarte una factura y les dices que pediste la baja por teléfono hace meses, la respuesta del teleoperador es que no les consta ninguna llamada tuya solicitando la cancelación del contrato y que debiste haberlo hecho por escrito. A mí me ha pasado justo lo contrario: entré en la web de la compañía, inicié sesión introduciendo mi DNI y mi contraseña, rellené un formulario en el que les indiqué que me daba de baja, recibí un correo que me confirmaba que había hecho esa solicitud... y al cabo de unos días volvieron a cobrarme el recibo mensual. Lo devolví, me llamaron para advertirme de que tenía que pagarlo y al indicarles que había solicitado la rescisión del contrato a través de internet, me contestaron que ellos sólo aceptan bajas por teléfono. Y desde entonces, una llamada al mes para recordarme que tenía que pagar el recibo o actuarían en consecuencia y para que yo les recordase que me la refanfinflablan sus amenazas.

Lamentablemente, buena parte de los consumidores que son acosados por empresas para que paguen falsas deudas acaban abonando las cantidades, especialmente si no son muy elevadas, por un hiperbolizado temor a que su nombre acabe en una lista de morosos. "Pago y así me quito de problemas", suelen afirmar con la fingida convicción de que no había otra solución. Solución que pasa en primer lugar por notificar por escrito a la empresa de turno y a la que gestiona el fichero de morosos que no debemos cantidad alguna o que la deuda existe, pero su cuantía es inferior a la que nos reclaman. Y después, si no atienden a razones, no hay más que denunciar ante la Agencia Española de Protección de Datos (AEPD), lo que puede derivar en una multa de varias decenas de miles de euros por difundir ilícitamente nuestros datos y calificarnos de morosos.

Lo cierto es que tanto las empresas que reclaman esas cantidades indebidas como, especialmente, las compañías que contratan después para que intenten cobrarlas, recurren en muchas ocasiones a técnicas tan reprobables como contactar con familiares y vecinos para poner en su conocimiento las supuestas deudas, gritar e insultar al afectado e incluso inventar que si no paga unas cuantas decenas de euros, acabarán embargándole su vivienda y será desahuciado. Aunque todavía no han recurrido a colocarnos una cabeza de caballo en la cama, los disparates que llegan a soltar por boca de sus teleoperadores estas empresas de gestión de cobros son realmente antológicos.

Aquí tienes 29 historias que te ayudarán a comprobar que no es tan difícil cortar relaciones tóxicas con esos trolls que intentan amargarte la vida206 reclamando deudas falsas:

1. Amenazar con que nadie te dará un préstamo. Recuerdo que en una de las muchas conversaciones que he mantenido con teleoperadores de empresas de gestión de cobros, me advirtieron de que si no pagaba, nunca conseguiría que nadie me concediese un préstamo. Y es cierto que pueden darse esas situaciones, lo que hace necesario que resolvamos el tema, pero no pagando lo que no debemos, sino interponiendo denuncias para que nos saquen de registros de morosos en los que nunca debieron incluirnos. Pero aún es más cierto que las amenazas suelen ser un tanto exageradas, porque ningún director de sucursal bancaria en su sano juicio renunciará al negociazo que le reportará conceder una hipoteca a alguien solvente porque deba unos cuantos euros.

Así que si nos intentan tomar el pelo, lo suyo es colgar... o pagar con la misma moneda.

- ¿Sabe que si no paga, nadie va a prestarle dinero jamás?

- ¿Ni mis padres?

- ¿Cómo?

- Es que tenía pensado pedirle prestados unos eurillos a mis padres porque tengo que pagar los seguros de la vivienda y del coche este mes y no me llega, pero si usted cree que me van a decir que no, tampoco quiero tensionar mi relación con ellos.

- Mire, si no paga, lo va a tener usted difícil para conseguir una hipoteca.

- ¿Otra? Oiga que yo ya tengo suficiente con la mía.

- Bueno, pero imagine que quiere comprar otro piso en la playa, o un coche. Cuando comprueben que tiene esta deuda, a ver quién le va a dar un préstamo.

- Pues bien mirado, tiene usted razón. Si voy a pedir una hipoteca, a los bancos les dará igual cuál es mi nómina y cuántos años llevo trabajando. Seguro que todos renunciarán a concederme el préstamo y ganar decenas de miles de euros en solidaridad con ustedes por los 20 euros que dicen que les debo.

2. Le negaron un préstamo por parecer moroso... y le indemnizaron. En 2014, Orange se vio obligada a indemnizar con 15.000 euros207 a Ángel, un usuario de Madrid, al que reclamó una deuda de 44 euros por un servicio que no le había prestado y después incluyó en un registro de morosos ocasionándole la imposibilidad de acceder a los créditos que había solicitado para formar su empresa. El Supremo desestimó el recurso presentado por la compañía contra una sentencia de la Audiencia Provincial de Madrid que la condenaba a indemnizar al afectado al haberle reclamado una deuda inexistente. Diez años atrás, el usuario había contratado un servicio que incluía el suministro de un router wifi, pero la empresa le envió otro que no funcionaba de forma inalámbrica. El servicio de atención al cliente le indicó que no podía facilitarle un equipo con las características prometidas, así que Ángel envió un fax a Orange solicitando la baja y poniendo a su disposición el router que le habían suministrado. Meses después, la compañía se dirigió a él para reclamarle 44 euros, a lo que contestó oponiéndose y explicando lo sucedido. Después, la supuesta deuda pasó a ser reclamada por una empresa de gestión de cobros, que le advirtió de que si no pagaba, emprenderían contra él "acciones judiciales". Y más tarde, lo incluyeron en Asnef. Así que fue el usuario el que decidió interponer las acciones judiciales con las que le habían amenazado a él para que abonara la inexistente deuda.

3. Amenazar con que te van a quitar la casa. Si no pagas la hipoteca, es obvio que el banco acabará poniendo en marcha un procedimiento de ejecución para quedarse con tu vivienda y desahuciarte. Y lamentablemente, durante la crisis se han venido produciendo cientos de miles de desahucios en España. En el sector de las empresas de recobros, también se ha recurrido a asustar con ellos. Aunque a la mayoría de la gente le parecerá hilarante la amenaza de intentar embargar una vivienda por una pequeña deuda, sea de 40, de 400 o de 4.000 euros, con algunas personas surte efecto. Recuerdo a una anciana que acudió hace años a FACUA para pedir ayuda frente a una empresa que la llamaba continuamente para advertirle de que perdería su vivienda porque debía unos cientos de euros. La deuda, para colmo, era falsa, pero lo cierto es que la señora estaba valorando seriamente pagarla.

4. Insultarte. En no pocas empresas de gestión de cobros, los buenos modales brillan por su ausencia. No sólo pasan olímpicamente de todo lo que les expliques para intentar aclararles que no existe esa deuda de la que te hablan, sino que incluso hay teleoperadores -no, los que llaman no son abogados- a los que se les va la pinza y se dedican a insultar si tu respuesta es que no vas a pagar algo que no debes: de caradura a sinvergüenza, entre otras lindezas.

5. Amenazar con una demanda que nunca ponen. Orco ladrador, poco mordedor, dice el refrán -o algo así-. La gran mayoría de cartas y llamadas telefónicas reiteradas en las que amenazan con llevarnos a los tribunales por no pagar una deuda que en realidad no existe o está inflada, se quedan en eso: en más cartas y más llamadas. Si la cantidad reclamada no es elevada, la amenaza no es más que una técnica de presión con la que logran que un porcentaje de usuarios acabe pagando, aun a sabiendas de que no debía realmente ese dinero -o no tanto dinero-. Por supuesto, hay casos en los que sí interponen demandas judiciales, a las que hay que contestar con todas las pruebas de las que dispongamos para acreditar que la deuda estaba pagada o que sencillamente no existe. Obviamente, hay casos en los que no tenemos que presentar prueba de nada, porque si se trata de una deuda fruto de un contrato que nunca firmamos, será la empresa la que tendrá que acreditar que sí lo hicimos. Si la cantidad que nos reclaman en los tribunales no supera los 2.000 euros, no estamos obligados a defendernos con abogado y procurador. Aunque si los contratamos y la empresa pierde, lo habitual es que el juez la condene en costas y tenga que ser ella la que asuma sus honorarios.

6. Cuando el que va a los tribunales eres tú. Para muchas empresas, el valor de los registros de morosos no reside tanto en la veracidad de la información que contienen como en el miedo que puede provocar a los consumidores acabar en ellos. En 2008, Luz se llevó a otra entidad la hipoteca que tenía con Caja Duero, pero la oficina le mantuvo abierta su cuenta corriente y continuó cargándole el seguro de hogar que en su día vinculó al préstamo. La usuaria se negó a pagar, con el argumento de que había dado orden de cancelar ambos contratos. La entonces caja de ahorros -hoy banco- no quiso jugársela demandándola para que fuera un juez quien decidiera si la deuda era o no exigible, sino que la incluyó en los registros de morosos Asnef y Experian Bureau de Crédito como mecanismo de presión. Ante esto, Luz sí fue a los tribunales. Y perdió. Recurrió ante la Audiencia de Barcelona. Y volvió a perder. Pero recurrió de nuevo, al Tribunal Supremo. Y ganó.

En una sentencia fechada en marzo de 2013, el Supremo indicó que Caja Duero conocía que "la deuda era de veracidad dudosa y existencia controvertida". Ante esto, "la inclusión en los registros de morosos no puede ser utilizada por las grandes empresas para buscar obtener el cobro de las cantidades que estiman pertinentes, amparándose en el temor al descrédito personal y menoscabo de su prestigio profesional y a la denegación del acceso al sistema crediticio que supone aparecer en un fichero de morosos, evitando con tal práctica los gastos que conllevaría la iniciación del correspondiente procedimiento judicial, muchas veces superior al importe de las deudas que reclaman".

"Acudir a este método de presión", continuaba el auto del Alto Tribunal, "representa en el caso que nos ocupa una intromisión ilegítima en el derecho al honor de la recurrente, por el desvalor social que actualmente comporta estar incluida en un registro de morosos y aparecer ante la multitud de asociados de estos registros como morosa sin serlo, que hace desmerecer el honor al afectar directamente a la capacidad económica y al prestigio personal de cualquier ciudadano entendiendo que tal actuación es abusiva y desproporcionada, apreciándose en consecuencia la infracción denunciada".

Así que el banco acabó condenado208 a abonar a Luz 9.000 euros "en concepto de indemnización por los daños morales causados" y a garantizar que su nombre saliera de los ficheros, "notificando la cancelación de los datos de los registros a todas las personas a quienes se hubiere comunicado o cedido".

7. Las compras que nunca hiciste. En mayo de 2000, BBVA cargó en la cuenta corriente vinculada a la tarjeta de crédito Visa de una clienta 1.053 euros por unos gastos que no había realizado. Ella se negó a pagar y reclamó, pero el banco hizo caso omiso y, además de seguir exigiéndole el dinero más intereses y gastos, hizo que se incluyesen sus datos en los registros de solvencia patrimonial Badex y Asnef. La usuaria acudió a los tribunales, ganó en primera instancia y, tras un recurso del banco, en la Audiencia de Tenerife. Pero la entidad financiera hizo que el litigio llegara al Supremo. Por fin, nueve años después del fraude, el Alto Tribunal ratificó las sentencias y el BBVA acabó pagando a la afectada una indemnización de 1.800 euros por los daños morales209 que le causó haber estado durante doce días en los ficheros de morosos.

8. El contrato que nunca firmaste. Corporación Legal, una de tantas gestoras de cobros, se dedicó durante meses a molestar a Esperanza para exigirle que pagase una deuda de 1.741 euros por el uso de tres líneas fijas de Movistar que nunca había contratado. "Yo pensaba que era broma", contaba la señora. "Se me cayó el mundo encima. Además, tengo una hija que en ese momento estaba muy enferma. No me lo podía creer. Me amenazaban con embargarme en 24 horas, me llamaban de madrugada y a todas horas". La usuaria acudió a FACUA para que intentásemos solucionar el problema: la compañía nos advirtió de que efectivamente le constaban tres líneas a su nombre que habían generado entre febrero y julio de 2012 facturas por importe de 1.561 euros y que la deuda se había incrementado en casi 200 euros por los intereses. Pero Movistar también nos contestó que, en cualquier caso, anulaba esa deuda. Y es que la empresa no pudo acreditarnos la existencia de ningún contrato firmado por Esperanza ni la grabación de llamada alguna en la que hubiese solicitado contratar esas líneas. Como había cedido sus datos a la gestora de cobros, denunciamos a la compañía ante la AEPD, que le puso una multa de 20.000 euros210.

9. El de los dos contratos que nunca firmaste. En noviembre de 2012, Albert recibió una factura de Vodafone por importe de 90 euros. El cargo era bastante alto, pero eso no es lo que más le preocupó. Porque la cuestión es que no era cliente de Vodafone. Unos días después, le llegó otro recibo, esta vez de Movistar y por nada menos que 488 euros. Parecía una broma pesada, porque Albert tampoco era cliente de Movistar. Durante tres meses, estuvo recibiendo facturas de las dos compañías que llegaron a alcanzar los 1.400 euros211.

El usuario pidió a Movistar y a Vodafone que le facilitaran copias de los contratos que al parecer se habían realizado con sus datos personales: nombre, DNI y número de cuenta. Las dos compañías le contestaron que los contratos consistían en grabaciones en las que él solicitaba el alta, pero no quisieron enviárselas. Así que Albert acudió a las oficinas de FACUA en Barcelona, se hizo socio y nuestro equipo jurídico se dirigió a las empresas para pedirles esas supuestas grabaciones. Se ve que debían ser documentos clasificados, porque volvieron a negarse... pero anularon todos los cargos que le reclamaban.

10. Mad Max. El periodista y escritor madrileño Máximo Pradera se dio de baja del servicio de comercialización de gas de Endesa en mayo de 2012 y abonó un mes después la última factura pendiente, por importe de 875 euros212. Posteriormente, y sin que Endesa hubiese tomado en ningún momento contacto con él, la empresa de gestión de cobros Corporación Legal comenzó a requerirle el pago de esa factura a través de cartas, SMS e insistentes llamadas telefónicas.

Corporación Legal le advirtió de que si no pagaba lo incluirían en registros de morosos, "lo que redundaría en perjuicio de su buen crédito futuro", y Endesa Energía podría llevarlo a los tribunales. Dado que la empresa no dejaba de amenazarle pese a haberle aclarado en reiteradas ocasiones que la factura que le reclamaban estaba pagada, el afectado, que es socio de FACUA, nos pidió que denunciásemos los hechos. "Quiero sangre", nos dijo Max, un tipo cachondo y con muy mala uva cuando le tocan las narices.

Cuando denunciamos a Endesa ante Protección de Datos, la eléctrica intentó eludir el expediente con el disparatado argumento de que no podía aplicarse la normativa de protección de datos personales porque en el contrato de comercialización de gas aparecía el domicilio de Max como si se tratase de un hotel. Un dato fruto de un error de la propia compañía. Dieciocho meses después de la denuncia -sí, andan escasitos de personal-, la Agencia resolvió mutar a Endesa con 20.000 euros.

11. En un registro de morosos por una deuda (falsa) y nunca reclamada. En 2013, la Audiencia Provincial de Palma ratificó un auto de primera instancia por el que se condenaba a Orange a indemnizar con 12.000 euros a un usuario al que incluyó en un fichero de incumplimiento de obligaciones dinerarias por una deuda que nunca le había reclamado213 y que ni siquiera era suya: 269 euros que sumaban tres recibos de un contrato que alguien dio de alta a su nombre de forma fraudulenta en mayo de 2009. El afectado llevó a la compañía a los tribunales después de lograr que la Agencia Española de Protección de Datos le impusiese una multa de 100.000 euros.

12. Al fichero de morosos por un céntimo... que ni siquiera se debía. Movistar incluyó a un usuario en su base de datos de clientes morosos y en el fichero Asnef por un débito de 62,07 euros que había creado de la nada. Tras la reclamación del afectado, la compañía reconoció su error, pero por otro extraño fallo, esta vez en el cálculo del IVA aplicable, no eliminó totalmente la deuda, de la cual quedó un resto de 1 céntimo. Para Movistar, esto justificaba que el usuario siguiera constando como moroso, por lo que volvió a comunicar al registro de deudores que debía esa espectacular suma de dinero.

Protección de Datos multó con 60.000 euros a la operadora, pero ésta recurrió. En diciembre de 2011, la Audiencia Nacional ratificó que la empresa había infringido la ley, aunque le aplicó una rebaja en sanción que la dejó en 40.000 euros214. "No es óbice a la comisión de la infracción del principio de calidad del dato el ínfimo importe de la deuda anotada, pues en definitiva, y a pesar de dicha cuantía, desde el momento en que existen datos de una persona en un fichero de morosidad, se está atribuyendo la condición de deudor moroso a la misma", señalaba la sentencia.

13. Reconocen que no debes nada, pero por si acaso te meten en un fichero. En 2008, Juan Carlos pidió a Telefónica la cancelación de una línea que tenía contratada para conectarse a internet con su portátil mediante un módem USB. Para fidelizarlo, la compañía le ofreció mantenerla de forma gratuita más una bonificación del 50% en el teléfono y la conexión de su casa. Pero las facturas continuaron llegando como siempre, sin ningún descuento. El usuario reclamó y le aseguraron que comenzarían a aplicarlo de inmediato y le devolverían el dinero cobrado de más. Y los descuentos siguieron sin aplicarse. Así que Juan Carlos decidió rechazar las facturas, pedir la baja de todos los servicios y reclamar a través de FACUA la devolución de las cantidades cobradas de forma indebida. La operadora asumió en diciembre de 2011 que "una vez analizadas las manifestaciones del cliente" y revisados los archivos, no arrojaba "deuda alguna con esta empresa". "Asimismo", añadió, "se han puesto en marcha los mecanismos necesarios para desvincular al cliente de cualquier fichero de solvencia patrimonial". No obstante, un mes después, el usuario recibió sendas cartas de Asnef Equifax y Experian Badexcug notificándole la presencia de sus datos en dichos ficheros a instancias de Telefónica. Así que, FACUA denunció a la compañía ante Protección de Datos, que resolvió multarla con 50.000 euros215 por incurrir en "una infracción grave al principio de calidad de datos" al incluir a Juan Carlos en varios ficheros de morosos sin que tuviera ninguna deuda.

14. Comunicarle la supuesta deuda a tu familia y compañeros de trabajo. Para intentar avergonzar al usuario y que pague la supuesta deuda, hay empresas que se la comunican a gente cercana -saltándose la ley de protección de datos216 por supuesto-. Notificaciones dirigidas al afectado pero remitidas al fax o a una dirección de correo electrónico corporativa de su lugar de trabajo, llamadas telefónicas a familiares o a vecinos... Son prácticas sancionables incluso si la deuda es real.

15. No darte de alta el servicio y reclamarte la deuda. Muchos usuarios sufren largas semanas e incluso meses de espera para que compañías de telecomunicaciones, electricidad y gas les activen sus servicios. El colmo es que en muchos casos, comienzan a cobrar antes de la instalación. Y no pocas veces, cuando los afectados se cansan de esperar y anulan los contratos, las empresas les instan a pagar recibos con la amenaza de incluirlos en registros de morosos si no lo hacen. Un triple fraude con tirabuzón.

16. El de la orden de alejamiento. En mayo de 2017, el Juzgado de Instrucción número 1 de Valencia prohibió a Orange217 comunicarse con un excliente y su familia mientras se resolvía una denuncia por acoso telefónico que le había interpuesto. Tan cansina estaba siendo la compañía en reclamarle el pago de una deuda inexistente que el usuario decidió llevar el caso a los tribunales por acoso y logró que por primera vez se dictara una medida cautelar de estas características en España. El juez no sólo impuso la prohibición de molestar al usuario a Orange, sino también a las empresas de gestión de cobros ISGF (Jurídico Informes Comerciales SL) y Gemini (Reconevring & Collections). El auto advertía de que si volvían a comunicarse con el excliente o con su familia podría a llegar a dictarse orden de prisión provisional contra los responsables.

17. La multa por cancelar una portabilidad. ¿Has llamado alguna vez al servicio de (des)atención comercial de una compañía de telecomunicaciones para pedir la portabilidad de tu línea y al arrepentirte unas horas después, te han dicho que cancelarla conllevaría una penalización que, si no pagas, te llevará directo a la casilla del registro de morosos? Cuando se trata de convencernos para que nos demos de alta, los operadores de las telecos derrochan amabilidad y simpatía, pero cuando intentamos escapar antes de tiempo, están obligados a mostrar menos empatía que Sheldon Cooper218. Pero debemos tener claro que es ilegal que nos impongan una cuota, penalización, multa o como sea que quieran llamar a cobrarnos por la cara varias decenas de euros si nos arrepentimos de nuestra solicitud de portabilidad. Y si ésta ya se hubiera producido, estamos en nuestro derecho de pedir irnos de nuevo con nuestra antigua compañía -o con la que nos dé la gana- sin tener que esperar ningún plazo ni abonar cantidad alguna si no utilizamos el servicio. Ten en cuenta que la ley nos da derecho a desistir, en el plazo de 14 días, de la compra o contratación de la inmensa mayoría de productos y servicios que solicitamos por teléfono o internet.

18. El pasajero fantasma. Antonio recibió una notificación de Ferrocarrils de la Generalitat de Catalunya (FGC) en la que le comunicaban una multa de 300 euros por haber viajado sin billete en Barcelona el 10 de febrero de 2012, en un trayecto entre Sant Josep y Plaza de España. Pero en realidad no había viajado sin billete. De hecho, ese día ni siquiera había cogido ese tren. Ni ningún otro. Así que puso una reclamación, a la que FGC no se molestó en contestar.

Poco depués, el no usuario recibió un nuevo escrito, esta vez de la Agencia Tributaria, en la que le apremiaban a pagar, sin notificarle a qué correspondía la sanción ni dejarle presentar alegaciones. Y como no abonó la sanción en el plazo indicado, le cobraron los 300 euros más otros 60 de recargo. Cuando la que reclama dinero es la Administración, no les hace falta asustar con el registro de morosos porque el dinero se embarga directamente.

Antonio vino a FACUA y nos pidió que intentásemos solucionar el disparate. Así que le recordamos a la Agencia Tributaria que se había saltado el procedimiento legal por el que se tiene que comunicar una sanción, ya que no había permitido al afectado ejercer su derecho a recurrir dado que no le habían enviado ninguna notificación válida previa a la providencia de apremio. Y tras varios cruces de escritos con FGC y Hacienda, ésta finalmente anuló la multa y devolvió los 360 euros219 al pasajero fantasma.

19. La deuda que crece sola. Una de las técnicas utilizadas para convencernos de que paguemos supuestas deudas es que si no lo hacemos de inmediato, la cifra crecerá. Incluso hay quienes advierten de que pueden aumentar en un 50%, multiplicarse por tres, o incluso elevarse al cubo. Y aunque parezca que estoy hablando de los prestamistas usureros que vemos en las películas de mafiosos, estas prácticas son muy habituales, especialmente en las compañías de telecomunicaciones.

¿Qué ocurre a menudo cuando llamamos a una telefónica para indicar que no vamos a abonar el recibo hasta que lo rectifiquen porque han incluido un servicio que no habíamos solicitado? Que al mes siguiente vuelven a cargárnoslo, además de amenazar con suspender la línea si no nos ponemos al día en los pagos. ¿Y si pedimos la baja por teléfono? Que siguen llegando facturas, a pesar de que ya no utilicemos el servicio.

Aunque en sus titánicos esfuerzos por ser originales cometiendo fraudes, hay quien opta por hinchar la supuesta deuda arbitrariamente, sin venir a cuento, por si cuela. En febrero de 2008, Alberto decidió cambiar de compañía de móvil, harto de que el teléfono que le enviaron unos meses atrás no funcionara correctamente. Ante esto, Vodafone le reclamó el pago de 100 euros por haber roto un contrato con una permanencia que nunca firmó. Y casi cuatro años después, en diciembre de 2001, recibió una notificación que le advertía de que había sido incluido en un fichero de morosos por una "deuda" que además había crecido, 110,69 euros. Para Alberto, que es abogado, ésta no era más que una de las muchas de falsas deudas que llevaba a los tribunales en representación de sus clientes. Así que demandó a la compañía. Y provocó que los 100 euros se multiplicaran por diez, aunque la nueva cifra se la tenía que pagar Vodafone a él por daños morales220.

A finales de 2012, el titular del Juzgado de Primera Instancia número 2 de Oviedo dictó una sentencia firme en la que determinó que la deuda era "improcedente" porque la empresa -que ni se presentó al juicio- no demostró la existencia del compromiso de permanencia, al tiempo que puso de manifiesto "la arbitrariedad y falta de rigor" al cuantificarla, ya que primero reclamaba 100 euros y luego 110,69 -un aumento que no coincidía con el IVA-. Alberto contó que un día después del juicio recibió una carta del operador donde aseguraba que "todo había sido un error" y que le iba a "devolver el dinero". "Un dinero que nunca había pagado, lo que demuestra el descontrol que tienen".

20. La comisión por cobrar la deuda.

"Distinguido Sr. Concepción,

Nos dirigimos a Usted en calidad de Abogados de Infoscore, con el fin de concederle una última oportunidad para proceder al pago de la deuda que tiene frente a la entidad 1&1 Internet S.L.U., por el impago de un servicio contratado a través de Internet.

El montante de la citada deuda, es el siguiente:

Importe: 28,89 euros

Intereses de demora: 0,63 euros

Gastos de gestión de recobro: 5,00 euros

Honorarios Infoscore: 5,00 euros

Gastos de gestión de reclamación extrajudicial: 10,00 euros

Total a pagar: 49,52 euros".

Las empresas de gestión de cobros se dedican a enviar cartas que comienzan con textos como el que recibió Concepción -que no es el apellido de un señor, sino el nombre de una señora-. Sus clientes son compañías que, tras reclamar sin éxito el pago de un recibo, prefieren dejar en sus manos las siguientes gestiones.

Generalmente, se trata de un trabajo de copia y pega. En primer lugar encabezan la carta saludando al supuesto moroso sin preocuparse de si es un hombre o una mujer, así que le tratan siempre de "Señor" o de "Don". Hay firmas que prefieren escribir "Sr./Sra." o "D./Dña.", pero esto es peor porque al menos con la otra fórmula la mitad de las veces aciertan. El membrete de la carta suele llevar palabras como abogados, judicial o justicia, que por lo visto dan mucho miedo -y si van en latín, ni te cuento-. En el caso de Infoscore Iberia, que es como realmente se llamaba la empresa, ellos preferían utilizar la marca Infoscore Abogados Reclamación Judicial de Deudas. Y todo para que si no contestamos a la carta nos llame un teleoperador que entiende de derecho lo que yo de fontanería.

El primer párrafo de la carta tipo suele incluir el nombre de la empresa a la que se le debe el dinero y el importe, sin más explicaciones sobre su origen aunque se trate de una supuesta deuda de hace tres años. El texto continúa siempre igual: explican cómo saldar la deuda e indican que si ésta no se abona llevarán al usuario a los tribunales, con la advertencia de que ello podría ocasionarle importantes gastos judiciales (si el juez condena en costas al demandado, claro). Muchas de estas empresas también utilizan el recurso de amenazar en sus cartas con la inclusión en ficheros de morosos y alertan de que, si esto ocurre, para el usuario sería imposible contratar servicios, comprar productos a plazos, pedir préstamos e incluso podrían acabar excomulgándole.

Si debes dinero, no seré yo quien te diga que no lo pagues. Pero si se trata de una deuda errónea o fraudulenta, mientras luchamos por que la rectifiquen no debemos magnificar el poder de los registros de morosos. Pueden causar algún problema, pero no conozco a nadie a quien un banco le haya negado una hipoteca porque según Vodafone le debía 100 euros. En caso de que reconozcamos la deuda y vayamos a pagarla, la cuantía no puede ser la que quiera inventarse el acreedor ni la compañía de recobros. Es admisible que nos exijan el pago de una cantidad extra por los perjuicios que hayamos causado a la compañía de telecomunicaciones, electricidad, gas, agua o cualquiera que sea el proveedor al que le debamos el dinero. Así que esa penalización no puede fijarse de forma arbitraria, sino que debe ser acorde al coste que hubiera supuesto que devolviésemos el recibo cuando nos lo cargaron en el banco y el trámite de notificarnos que debemos el dinero.

Lo primero que tenemos que hacer es revisar el contrato. Si establece un importe por retrasarnos en un pago y lo consideramos excesivo, debemos denunciarlo por si la autoridad de consumo lo considera una cláusula abusiva. Y si no aclara la cifra, también puede resultar abusivo, ya que no tenemos por qué atenernos a unas reglas misteriosas que sólo están en la mente del empresario. En cualquier caso, eso no nos exime de abonar el importe que efectivamente dejamos sin pagar en su día.

En la carta que recibió Concepción, la deuda de 28,89 euros con 1&1 había aumentado en nada menos que un 74%. Y en los conceptos que argumentaban para hincharla no quedaba claro qué parte iba para el proveedor al que había dejado sin pagar un recibo por el alojamiento de su página web y cuánto se quedaba la firma de reclamación de deudas. Fuera cual fuera el beneficio que ésta pretendía sacar por su gestión, la que tenía que abonárselo en todo caso era 1&1, que para eso había decidido contratar con un tercero el cobro de la deuda. Eso es lo que indicó la usuaria, que pagó la deuda -la de verdad- y todavía está esperando a que la lleven a juicio.

21. La empresa que nos mete en un fichero cuando la que nos debe dinero es ella. El colmo de la utilización fraudulenta de los registros de morosos es que una compañía nos incluya en uno cuando en realidad es ella la que nos debe dinero a nosotros. Eso ocurre, y mucho. Es muy habitual que pidamos la baja y sigan cobrándonos recibos o que cancelemos el contrato tras comprobar que estaban cargándonos servicios que no habíamos utilizado ni contratado y se nieguen a aceptarla hasta que paguemos la última factura. En estos casos, los morosos no somos precisamente nosotros, y de hecho debemos reclamar la devolución de nuestro dinero. Por supuesto, si la amenaza se convierte en realidad, en agradecimiento podemos corresponder a la empresa con un obsequio: una denuncia para que le caigan unas cuantas decenas de miles de euros de multa.

Si la morosa es la compañía y hasta un juez lo ha reconocido, incluirnos en un fichero como el Asnef, el más (im)popular, su actuación ya es temeraria a más no poder. Es lo que le pasó a una vecina de Elche en 2011, cuando descubrió que el crédito de su tarjeta bajó de 3.000 a 600 euros porque estaba en un fichero de morosos por obra y gracia de Vodafone. El año anterior, el operador había sido condenado a devolverle 68,69 euros cobrados de forma indebida, pero siguió recibiendo llamadas a toda horas y cartas en las que le reclamaban una supuesta deuda ya contemplada por la sentencia, y de la que resultaba saldo a favor para la usuaria. Así que como ni el banco ni la teleco atendían a razones, acudió a los tribunales aunque abonó los 96,06 euros que le exigía Vodafone para sacarla del registro de morosos y poder usar su tarjeta como de costumbre. A finales de 2012, el Juzgado de Primera Instancia número 1 de Elche condenó a la compañía de móvil a indemnizarla con 3.000 euros221 por los perjuicios que le había causado, además de devolverle la falsa deuda que pagó.

22. El moroso imposible. En 2003, Auna -que antes se llamaba Retevisión, después cambió de manos y pasó a denominarse Ono y luego fue fagocitada por Vodafone-, se dedicó a acosar a mi abuela María durante una temporada porque no estaban recibiendo los pagos de las facturas del teléfono. Por más veces que se lo explicaba a los teleoperadores, en la compañía no entendían que fuese imposible que mi abuelo Estebanhubiese contratado nada con ellos ese año y que si Auna se había apoderado de su línea, era fruto de un alta fraudulenta. Cada vez que la llamaban, le decían que iban a cortarle la línea y que la darían de alta en un fichero de morosos. Hasta llegaron a enviarle una carta con una fotocopia de un contrato fechado unos meses atrás firmado a nombre de Esteban García Rodríguez. La cosa era que mi abuelo había fallecido222 en el año 2000.

23. Superconsumidores: El mentalista. Hay deudas que sólo podrían contraerlas personas con superpoderes. Uno de los casos más alucinantes que me he encontrado es el de Xavier, un vecino de Girona al que debieron confundir con el líder de los X-Men. Según su compañía de telecomunicaciones, tenía la capacidad de llamarse a sí mismo con el móvil apagado. Un poder un tanto caro, porque por una llamada de 0 segundos le facturaron más de 1.000 euros.

En julio de 2010, Xavier recibió una factura de Orange en la que se incluían cuatro llamadas supuestamente realizadas desde el extranjero ese mismo mes, todas con una duración de 0 segundos y una de las cuales ascendía a 1.023 euros. El destinatario era su mismo número de móvil. El usuario pidió a varios teleoperadores del servicio de atención al cliente que valoraran las peculiaridades de las llamadas facturadas, que además se produjeron mientras volaba con destino a Kiev (Ucrania), con el móvil apagado. Sin embargo, tras distintos análisis, a cual más reflexivo, todos le contestaron que estar dentro de un avión a 9.000 metros de altura no le impedía haber realizado las autollamadas.

Ese mismo mes, Xavier recibió una segunda factura, correspondiente a otra línea que tenía con Orange, en la que aparecían unos veinte SMS que habían sido enviados a contactos de su agenda sin tocar el móvil -quién sabe si lo hizo mediante sus poderes telequinéticos-. Los mensajes no tenían ningún contenido. Una vez más, la empresa concluyó que no había anomalía alguna.

Xavier puso el caso en manos de FACUA para que en lugar de incluirlo en un registro de morosos, Orange investigase su particular Expediente X223 y anulase los recibos. "La incidencia que ha afectado al usuario se debe, efectivamente, a un error en nuestros sistemas", contestó la operadora, que corrigió los cargos224. La empresa reconoció que él no había sido el único en recibir las extrañas facturas. Hasta que verificó la irregularidad, otros cuatro presuntos mutantes habían sufrido la misma persecución.

24. Superconsumidores: El viajero del tiempo. En agosto de 2008, Jorge recibió en su domicilio de Almería una factura de Ono de más de 14.000 euros225 en la que aparecía una enorme ristra de llamadas a líneas de alto coste, con prefijo 905, supuestamente realizadas desde comienzos de ese año. El usuario tenía claro que no había viajado meses atrás en el tiempo para realizar esas comunicaciones. De hecho, nunca había llamado a esas líneas. El caso de Jorge era parecido a los de los más de 3.000 usuarios que contactaron con FACUA a finales de la pasada década para denunciar la facturación por parte de distintas compañías de llamadas que no habían realizado, relacionadas con líneas de alto coste pertenecientes a concursos televisivos. Varias de estas reclamaciones eran espectaculares por el importe de los recibos y los miles de supuestas llamadas que incluían. "Consulté mi factura por internet y al ver el importe llamé. Me indicaron que no me preocupara porque se había producido un error informático", recordaba Jorge. "Pero pasó el tiempo y recibí en casa la factura, de 300 páginas. Cuando volví a llamar a Ono, me dijeron que tenía que pagarla y que no había ningún error".

La respuesta de Ono fue que su sistema de facturación había sido verificado y revisado en diversas ocasiones y en todas ellas concluyó que las llamadas eran correctas. "Se trata de un sistema de comprobación tecnológico, totalmente creíble, fidedigno y sin error, con una fiabilidad del 100%", aseguró la compañía. Es curioso que argumentase que contaba con el primer sistema informático infalible del mundo y que a su vez éste hubiera cometido errores durante meses olvidando incluir en los recibos miles de llamadas a líneas 905.

Tras la reclamación de FACUA, el organismo del Gobierno competente en materia de telecomunicaciones, la entonces denominada Setsi (Secretaría de Estado de Telecomunicaciones y para la Sociedad de la Información), resolvió que el usuario tenía que pagar las llamadas. El motivo: que aparecían en la factura, lo que era la supuesta prueba de que sí las había realizado. Recurrimos la disparatada resolución y, tras dos años, la Setsi rectificó. Acabó ordenando a Ono que anulara los cargos, para lo que optó por apelar a una norma que regula la "puntualidad en la facturación", ya que entre las llamadas que aparecían en el recibo había algunas fechadas más de cuatro meses atrás. Se trata de una orden ministerial de 2006226 que establece que "cualquier evento susceptible de cargo cuyos detalles no estén disponibles cuando se está preparando la factura -por ejemplo, por ser objeto de algún tipo de rechazo o por ser necesario disponer de datos facilitados por otro operador- deberá ser incluido en una factura que se emita no más tarde del cuarto mes posterior a la fecha de ocurrencia de dicho evento".

25. Superconsumidores: Hipervelocidad. De todas las reclamaciones recibidas por FACUA, el caso de facturaciones telefónicas imposibles más espectacular por su cuantía fue el de Heiko, un alemán residente en Barcelona al que Ono intentó cobrar casi 20.000 euros227 por llamadas a líneas de alto coste. Las 275 páginas que sumaban dos facturas emitidas por la compañía incluían nada menos que 17.908 llamadas, muchas de ellas en intervalos de sólo 5 segundos, a veintiséis líneas 905.

Pero al afectado no sólo le atribuían el superpoder de la hipervelocidad en la marcación, sino también el de ser capaz de ordenar con la mente al teléfono de su casa que hiciese las llamadas. Y es que muchas de ellas coincidían con horas y días en los que las dos personas que residían en el domicilio, Heiko y su pareja, estaban fuera trabajando o de vacaciones. El usuario había presentado a Ono una primera reclamación para advertir de que se estaban produciendo irregularidades en su línea: entre ellas, cruces, ruidos extraños y los avisos de conocidos de la pareja que les indicaban que su teléfono estaba continuamente comunicando cuando en realidad nadie hablaba desde él. Después, recibió la primera factura con supuestas llamadas a líneas 905 -ochenta y nueve páginas- por importe de 6.368 euros. En la siguiente factura, de 186 páginas, la cifra alcanzó los 13.366 euros.

Ono llegó a amenazar al usuario, a través de Corporación Legal, con emprender actuaciones judiciales contra él solicitando "el embargo de todo tipo de bienes y derechos (sueldos, pensiones, vehículos, vivienda, fincas, derechos hereditarios, etc.)". "Nuestro cliente", continuaba la firma en una carta, "solicitará su inclusión en los correspondientes listados de morosos, lo cual le generará innumerables contratiempos a la hora de solicitar cualquier tipo de préstamo bancario, financiación o pagos aplazados de sus compras".

FACUA denunció el caso ante la Setsi, que resolvió en 2010 que Ono debía dejar de reclamar los cobros. Aunque resultaba evidente que todo se debía a un error -o un fraude- en las facturaciones, el organismo tiró de uno de los argumentos que planteamos en la reclamación: antes de recibir las facturas, Heiko había solicitado que desde su línea no pudiesen realizarse llamadas a números de tarificación adicional -entre los que se encuentran los prefijos 905- y la compañía no las restringió.

26. Superconsumidores: Teletransportación. ¿Has recibido alguna vez facturas de móvil en las que algunas de tus llamadas o conexiones a internet aparecían como si las hubieses realizado desde Portugal, Marruecos, Gibraltar o Francia sin que hubieses estado allí? Le ocurre a muchos consumidores que viven o han estado en municipios cercanos, ya que las antenas de las compañías extranjeras invaden228 esas zonas y provocan errores en la facturación. Cuando los afectados reclaman a sus operadores, muchas veces se niegan a anular los sobreprecios aplicados -que pueden llegar a ser de miles de euros- y les amenazan con incluirlos en registros de morosos si no pagan. Y ello aunque en la factura aparezca una comunicación realizada desde Francia y otra cinco minutos después efectuada desde España. Posiblemente creen que el cliente es Rondador Nocturno229 y le da por teletransportarse de un país a otro para hacer según qué llamadas.

27. Superconsumidores: Múltiple. Según Orange, María tenía el superpoder de realizar múltiples llamadas a la vez desde un mismo teléfono. En 2010, envió una factura a esta usuaria de Sevilla en la que incluía más de 500 euros230 en cargos por veinte llamadas supuestamente realizadas a una línea de alto coste, con prefijo 118. La afectada denunció que no había hecho ni una sola de esas llamadas y que, además, el propio recibo reflejaba que nueve de ellas estaban minutadas antes de que finalizase otra comunicación que todavía no habría finalizado. Así, la factura indicaba que una de las llamadas comenzó a las 13.48 horas y, pese a que supuestamente duró más de 29 minutos, a los cuarenta y un segundos de su inicio aparecía la siguiente.

Se ve que en Orange no eran capaces de entender su propia factura, cuyos cargos imposibles evidentemente María no pagó. Para colmo, la usuaria tenía activado un límite de consumo de 18 euros mensuales, según el cual en cuanto su facturación alcanzase esta cantidad tendría que bloquearse el servicio telefónico, algo que la compañía también se había saltado a la torera.

28. Te meten no en uno, sino en dos ficheros. El goteo de multas de Protección de Datos contra operadoras de telecomunicaciones debería convertirse en un chorro enorme cada año, hasta que las compañías abandonasen esa costumbre de incluir a la gente en registros de morosos por deudas inexistentes que son consecuencia de errores -o fraudes- de las propias compañías. Pero hace falta que la gente conteste a estos requerimientos de pago no sólo colgando el teléfono y negándose a abonar cantidades que no corresponden, sino presentando denuncias. A Movistar le cayó una sanción de 48.000 euros231 por incluir a Joaquín, otro socio de FACUA, en los ficheros Asnef y Badexcug. Se ve que no tenía suficiente con meterlo en uno. La compañía le reclamaba 766 euros por la deuda generada con una línea que se había dado de alta a su nombre, pero en un domicilio de Madrid donde el afectado nunca había residido. Tras la denuncia de FACUA, la AEPD le impuso dos multas, por el alta fraudulenta del usuario sin su consentimiento y por la inclusión de sus datos en los dos registros de morosos.

29. El del bucle infinito. A comienzos de 2013, los teleoperadores de una empresa de gestión de cobros me llamaban al móvil casi a diario. La empresa intentaba cobrar la cartera de deudas -muchas de ellas fraudulentas- que Vodafone había vendido a TTI Finance. Aunque cada vez que contactaban conmigo me los tomaba a pitorreo, intentaban convencerme por agotamiento. Éste es el resumen de los diez minutos de conversación que mantuvimos en la última llamada que me hicieron:

- Buenas tardes, ¿es usted don Rubén?

- Sí, dígame.

- Mi nombre es Raquel y le llamo desde GSS, la gestora que llama en nombre de TTI Finance, de la financiera. ¿De acuerdo? Somos la empresa que ha adquirido las deudas de Vodafone. A ver, pues tiene aquí un impago de cuando terminó el contrato de 107,49 euros.

- ¿Un impago?

- Sí, con una deuda que quedó pendiente en su día. Esa deuda la ha comprado la empresa que represento y la tiene ahora con una financiera.

- Muy bien, pues cuénteme.

- A ver, pues usted cuando terminó el contrato tenía un impago, quedó ahí pendiente, 107,49 euros.

- No.

- ¿Por qué dice que no, Donrubén?

- Pues porque no tengo ningún impago.

- Sí, terminó el contrato, ¿le quedaba algo de permanencia Donrubén?

- Yo me di de baja de Vodafone hace ya pues no sé si seis años.

- Sí, en el 2007.

- Exacto, porque me querían subir las tarifas.

- Porque le subían las tarifas. Pero ¿cumplió el tiempo de contrato que tenía?

- No, Vodafone no me respetó el tiempo de contrato que yo tenía y me quiso subir las tarifas antes.

- Pues las tarifas tienen su tiempo contratado. Si no estaba conforme, ¿por qué no reclamó esa situación Donrubén? La solución no era darse de baja, era haber puesto algún tipo de reclamación y haberlo solucionado.

- Sí, eso hice.

- ¿Eso hizo? Pues no consta que haya denunciado en Consumo ni en ningún organismo oficial.

- Ah, ¿no consta? ¿Y usted cómo lo sabe?

- Pues porque en el expediente, si hubiera alguna denuncia en su día puesta y se hubiera paralizado el expediente, TTI no hubiera comprado la deuda a Vodafone. Y además, cuando hemos pedido sus datos a Asnef, el fichero de morosos, si hubiera algún problema o algo que no fuera conforme, Asnef no accedería a publicar la deuda. Y sus datos van a ser publicados.

- Pero, ¿están publicados o van a ser publicados?

- Desde que usted recibe la carta tiene veinticinco días para hacer el pago. Si no, los datos cedidos van a ser visibles.

- Ya, pero ya le digo que yo no le debo dinero a Vodafone porque no hay ninguna deuda. Y lo que usted me pregunta, pues sí, lo reclamé en su día.

- Claro, o sea que usted tiene constancia de que Vodafone le reclamaba ese pago en su día.

- Yo sé que Vodafone me dijo que tenía que cumplir un periodo de permanencia y si no me iba a multar. Y yo le dije a Vodafone que estaba encantado de cumplir la permanencia en las condiciones que había firmado. Pero es que me subieron la tarifa.

- La deuda es correcta y se van a publicar sus datos. Además empieza ya una reclamación judicial, Donrubén.

- ¿Y qué pasa?

- ¿Que qué pasa? Pues usted verá, si no hace el pago los datos los puede ver cualquier persona.

- Ah, ¿y yo me puedo meter en Asnef y ver los datos de cualquier moroso?

- Sí.

- ¿Me puede decir cómo?

- Puede entrar en Asnef y ahora, si todavía no son visibles sus datos, en unos días, si no se hace el pago esta semana, quedan públicos.

- Ajá. ¿Y lo puede ver todo el mundo?

- Sí, claro, son ficheros públicos. Puede acceder cualquier persona.

- Ajá. ¿Me puede decir cómo?

- ¿Que cómo? Pues en la página, en cualquier página de Internet de ficheros de morosos.

- En cualquier página. Aquí estoy, en la página de Asnef.

- Además, no es lo mismo tener una deuda con una compañía de teléfono que se publique en Asnef que tenerla con una financiera. Su deuda en Asnef no aparece que sea de Vodafone, aparece que la tiene con una financiera.

- Ah, ¿y eso es más peligroso?

- Hombre, yo no he dicho que sea más peligroso, lo que pasa es que si usted va a su banco a renovar su tarjeta de crédito o va a hacer una compra financiada se la van a denegar.

- Llevo seis años sin tener ningún problema con ninguna compañía y ahora porque ustedes son los que han comprado una supuesta deuda a Vodafone ya sí voy a tenerlos.

- Pues informado ya está de todas las consecuencias. Si no hace el pago esta semana, empieza la reclamación vía jurídica.

- Ustedes llevan ya casi dos meses llamándome casi todos los días diciéndome que si no pago una deuda, que yo no tengo, me van a llevar a los tribunales.

- Sí.

- ¿Y por qué no me llevan ya de una vez? Porque es que no paran de llamarme diciendo que me van a llevar a los tribunales y yo estoy esperando.

- Mientras tengamos el expediente aquí, intentamos que se le solucione para evitarle más gastos.

- Pero es que yo no…

- Si acaba el plazo de afectación y usted no regulariza el pago entonces le llamarán desde otro departamento.

- Ah, que al final me van a seguir llamando desde otro departamento. Pues mire…

- No, desde otro departamento ya le llamarán o le enviarán una citación judicial para que vaya al juzgado.

- Pues, ¿y por qué no me la mandan ya? Es que estoy cansado de que me llamen ustedes continuamente. Si yo no voy a pagar una deuda…

- A ver Rubén, ¿va a hacer el pago entonces?

- Pero ¿qué pago? Si yo no debo dinero.

- No lo debe. Bueno pues entonces iniciaremos las acciones legales oportunas. Estaremos en contacto, Donrubén, ¿de acuerdo?

- ¿Pero me van a volver a llamar?

- Claro, mientras tengamos el expediente, yo le voy a seguir llamando.

- ¿No van a parar de llamarme?

- Ya se lo he dicho, mientras tengamos el expediente, le seguimos llamando.

- Pero diciéndome siempre que me van a denunciar ante los tribunales.

- Diciéndole las consecuencias legales que puede tener el impago.

- Vale, es que tenía esa duda. O sea, esto es un bucle infinito. Yo les digo que no pago, ustedes me amenazan con ir a los tribunales, nunca me llevan y me siguen llamando para que yo tenga miedo a que me lleven a los tribunales.

- No, yo no le estoy diciendo que tenga que tener miedo, le estoy diciendo las consecuencias legales que le puede a usted llevar este impago y está informado de todo, ¿de acuerdo?

- No, no, no estoy… perdone, pero no estoy informado de todo. Acláreme usted. ¿Cuál es el plazo?

- ¿El plazo?. Pues esta semana tiene que hacer el pago, Rubén.

- Pero eso me dicen todas las semanas que me llaman.

- A partir del [viernes] día 17 [de mayo] ya veremos qué decisión toma TTI.

- Ah, vale, que a lo mejor deciden seguir llamándome otra vez, ¿no?

- Pues eso ya no lo sé, Donrubén.

- O sea, esto es siempre todos los viernes. De aquí al fin del mundo, ustedes cada semana me llaman para decirme que antes del viernes pague o me llevan a los tribunales, pero luego no me llevan.

- Bueno, pues yo le digo que tiene hasta el día 17, ¿de acuerdo? El 17, que es el último día, le llamaremos y veremos qué decisión toma TTI.

- Exacto, que igual me dan otro viernes más, ¿no?

- No lo sé, Donrubén.

- Depende de…

- Hasta el viernes tiene de plazo. Después, depende de la decisión que tome TTI le llamamos.

- O sea, ustedes hasta el viernes me siguen llamando y cuando ya pase el viernes, pues ya valorarán si me vuelven a seguir llamando otra vez, ¿no?

- El viernes se le volverá a llamar y si usted tiene cualquier duda nos llama.

Han pasado 234 viernes desde entonces, pero nunca más volvieron a llamarme. Se ve que perdieron mi número desde que subí el vídeo de la conversación a Youtube232 -tiene casi un millón de visualizaciones-. Y tampoco me llevaron a los tribunales.



- Aquí puedes acceder al índice de #Timocracia.

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206 Varios de los timos de este capítulo son reproducción de los que conté en el apartado dedicado a los falsos morosos de mi primer libro, Defiéndete (Ediciones Martínez Roca, 2014).

207 https://FACUA.org/8677.

208 https://FACUA.org/8120.

209 https://FACUA.org/8119.

210 https://FACUA.org/9279.

211 https://FACUA.org/8494.

212 https://FACUA.org/8410.

213 ow.ly/rrRvw.

214 https://FACUA.org/6662.

215 https://FACUA.org/7983.

216 ow.ly/ReSX30gJX3J.

217 https://FACUA.org/11573.

218 Uno de los personajes de The Big Bang Theory, teleserie estadounidense de la CBS que se emite desde 2007. Está interpretado por Jim Parsons y por Iain Armitage en su precuela El joven Sheldon (Young Sheldon), estrenada en 2017.

219 https://FACUA.org/9070.

220 ow.ly/rrXZ0.

221 ow.ly/rtgP9.

222 https://FACUA.org/827.

223 Expediente X (The X-Files) es una serie de televisión estadounidense de la cadena Fox cuya primera temporada se estrenó en 1993.

224 https://FACUA.org/5208.

225 https://FACUA.org/5845.

226 ow.ly/co0S30gJZwK.

227 https://FACUA.org/5222.

228 https://FACUA.org/6164.

229 Otro de los mutantes que forman parte de los X-Men.

230 https://FACUA.org/5274.

231 https://FACUA.org/11676.

232 youtu.be/VjNVVQbYQwM.