FACUA.org Versión sólo texto  
Imprimir
Imprimir
FACUA.org - España - 11 de octubre de 2017

Las víctimas de los mercados

Sus hojas de ruta para imponer su ley está dejando un reguero de consumidores engañados, violentados en sus derechos y empobrecidos. Y todo ello ante la inacción de las autoridades de consumo.

Los consumidores venimos sufriendo duros años de recortes de derechos y garantías y una sucesión de abusos en los mercados por las grandes empresas ante la mirada ausente de los gobiernos. Precarización del empleo, recortes sociales y abusos han supuesto una afectación grave de las economías domésticas, un empobrecimiento de la población y un incremento de las desigualdades sociales. Los abusos de la banca y las energéticas, entre otros, han privado de servicios y bienes esenciales a muchas familias y han esquilmado las economías domésticas.

La hoja de ruta de los mercados para imponer su ley está dejando un reguero de consumidores engañados, violentados en sus derechos y empobrecidos. El desequilibrio natural en las relaciones de consumo se ha visto agrandado por el poder de unos mercados voraces y la inacción de la tutela pública, con autoridades de consumo mermadas por los recortes y vencidas por el desinterés. Hace ya tiempo que optaron por abandonarse, y abandonarnos, y confiar en la autorregulación empresarial. Craso error. Los mercados no se autorregulan. Los mercados abusan y tratarán de imponer sus normas para obtener el máximo beneficio al menor coste.

Las políticas de protección de los consumidores deberían jugar un papel fundamental en la consecución de la igualdad y la justicia social; y deberían ser capaces de poner freno a esta situación de abusos y desprotección. Hasta el momento, nuestros gobernantes se han ido contentando con parches y con algún golpe de pecho de vez en cuando, ilustrado con frases como "¡seremos contundentes!" o "¡no nos temblará el pulso frente a los abusos!". Más allá de frases grandilocuentes poco encontraremos y ninguna medida de intervención real en los mercados apoyando a los más débiles.

En FACUA llevamos años de lucha en defensa de los consumidores y exigiendo a los gobiernos que se comprometan realmente con su protección adoptando medidas que contribuyan a:

Dotarnos de un marco regulador preciso y eficaz que no deje en manos de la autorregulación el acceso a bienes y servicios esenciales y que garantice los derechos de los consumidores. Hay que contrarrestar al binomio liberalización-desregulación que tanta desprotección y exclusión está causando.

Incrementar y reforzar la inspección y el control del mercado con un aumento de los recursos destinados a esta actividad fundamental para evitar los abusos con un mayor número de inspecciones y una mejora sustancial en la instrucción y resolución de expedientes sancionadores a las empresas incumplidoras.

Garantizar un régimen sancionador que cumpla su función preventiva y disuasoria y de auténtico reproche social frente a las conductas abusivas e ilegales de las empresas, asegurando sanciones proporcionales al daño causado. Abusar y engañar a los consumidores no solo sale barato sino que merece la pena, siendo los beneficios obtenidos superiores a las sanciones impuestas.

Estas medidas deben además conllevar la difusión e información de las sanciones, la limitación y prohibición de contratar con empresas sancionadas en firme por infracciones graves o muy graves en materia de protección al consumidor, la creación del registro de infractores y el incremente de las cuantías de las sanciones cuyo cobro efectivo debería contribuir a reforzar las políticas de protección de los consumidores.

Es preciso también que los poderes públicos impulsen un movimiento consumerista serio y fuerte, desde el rigor y la responsabilidad, dejando a un lado criterios clientelistas o el apoyo a negocios camuflados bajo la piel de asociaciones y garantizando la participación e implicación de las organizaciones de consumidores representativas en todos aquellos ámbitos de actividad que nos afectan.

Los abusos de los mercados y la desprotección de los consumidores se han convertido en herramientas al servicio de las empresas, en instrumentos para garantizar sus beneficios y las retribuciones de sus directivos y consejos de administración. No es casual, en este contexto, la judicialización que se está produciendo y que es cada vez mayor, de los conflictos de consumo. Por ello, demandamos que gobiernos y reguladores no continúen retrocediendo y asuman y ejerzan sus obligaciones. Exigimos a los gobiernos que se comprometan realmente con la protección de los consumidores y luchen contra los abusos.

__________

Olga Ruiz Legido es secretaria general de FACUA.