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FACUA.org - España - 29 de diciembre de 2017

Antonio de la Torre: "La única revolución posible tiene que ser de valores, pacífica y debe permear"

Trabajador incansable, de periodista antes que actor, no huye de las preguntas que le llevan a entrar en profundidades, pero evita la intensidad salpicando la conversación con toques de humor.

Después de diez años en la profesión, Antonio de la Torre (Málaga, 1968) ha conseguido ser el actor con más nominaciones a los Goya de la historia de estos premios. Ha interpretado infinidad de papeles en multitud de géneros, que le han llevado incluso a engordar 33 kilos por exigencias del guión. Es hablador y no huye de las preguntas que le llevan a entrar en profundidades, pero evita la intensidad salpicando la conversación con toques de humor. Trabajador incansable, de periodista antes que actor, ahora es posible verle en las pantallas gracias a Abracadabra y El autor, y ya tiene pendientes de estreno al menos otras dos: un biopic del expresidente uruguayo José Mujica y la última de José Luis Cuerda.

Eres el actor más nominado de la historia de los Premios Goya, pero sólo te lo has llevado una vez. ¿Esto significa que te reconocen mucho o que te reconocen poco, tú cómo lo ves?

Siempre es mucho, siempre es mucho. Hombre, lo suyo es ganar, pero esto no es como el fútbol, que decía Luis Aragonés "de los segundos no se acuerda nadie". Primero es un reconocimiento porque hay gente que te ha votado entre muchísimos trabajos y estás entre los cuatro finalistas y luego objetivamente tienes una exposición mediática, han hecho una gala de los nominados el 15, que tiene una cierta cobertura informativa, en la propia gala de los premios tienes tu minuto de gloria… Bueno, quiero decir, que ya en sí la nominación supone muchas cosas. Cuando anunciaron las nominaciones, Tristán Ulloa me decía en Twitter "tú no quieres el premio, tú lo que quieres es entrar en el Guinness de los récords".

La primera vez que me nominaron yo me hice una foto con el diploma, porque a todos los nominados les dan un diploma conmemorativo de que estuviste nominado. Yo pensaba que no iba a volver nunca más, y claro, era para poder contarle a mis nietos que una vez estuve nominado a los Goya y mira… Y después de una década esto es impresionante, estoy maravillado, alucinado, sorprendido… Hombre, yo tenía sueños e ilusiones, obviamente como todo el mundo y cuando dejé Canal Sur en 2007 tenía esperanzas de que podía vivir de esto, pero de ahí a que me fuera tan bien… En fin, gracias a la vida, que me ha dado tanto, como dice la canción.

De todas las interpretaciones que no se han llevado premio, ¿de cuál te sientes más orgulloso o piensas "yo me habría dado el Goya en esta"?

Bueno, es que decir esto… Es que parece que en realidad estás quitando mérito a quien se lo dieron, que ya ni me acuerdo en cada año quién fue. La verdad es que yo no tengo esa sensación, no sé si también porque uno va barruntando quién se lo va a llevar, siempre hay quinielas, entonces más o menos te lo ves venir, uno lo intuye, la verdad. Son trabajos de los que estoy muy orgulloso, pero bueno, ya te digo que la nominación ya es un premio, sé que parece una respuesta políticamente correcta, pero lo digo de corazón. Y luego también es verdad que los premios no dejan de ser cosas subjetivas, esto no es como lo de Usain Bolt, que objetivamente nadie ha corrido más rápido los cien metros, esto son personajes diferentes, yo qué sé… Muchas veces también hay papeles que llevan el premio escrito ya, porque están muy bien escritos, la película es muy buena… Luego a veces de manera inconsciente o subjetiva se premian trayectorias…

Esas cosas pasan y las comprendo, no las comento como algo censurable. Al final, lo más importante de esto es que es una fiesta que te sirve de escaparate para mostrar el cine español a la gente. Esto es realmente lo más importante, el resto son vanidades de cada uno, que está muy bien, pero en el fondo de lo que se trata es de hacer un buen espectáculo televisivo, que la gente lo vea, ser consciente de que las películas premiadas en todas las categorías van a ser un referente y la gente va a ir a verlas, así que es importante votar en conciencia –ahora parece que estoy haciendo un speech electoral, ¿no?: "¡Voten en conciencia!"- y bueno, se trata de alguna manera de una feria en la que estamos mostrando a la gente lo que humildemente consideramos que es un poco la cosecha de cine del año con la esperanza de que la gente le guste el plato y lo consuma. Y se trata, como en todo, de que sea un consumo justo.

De las que has hecho recientemente tienes pendientes de estrenar una en la que interpretas a José Mujica, el político uruguayo. ¿Qué te interesó de él, conocías su trayectoria como guerrillero tupamaro en su juventud?

Yo no sabía nada. Yo la verdad, honestamente, ahora me he familiarizado tanto con él, le he escuchado tanto, le he seguido tanto, le he conocido tan bien que me resulta impensable que haya un pasado en el que no le conociera. Pero la realidad es que el día en el que quedé con Álvaro Brechner y Mariela Besuievsky, la productora, y me ofrecieron el proyecto, yo no sabía de Pepe Mujica, no sabía del movimiento Tupamaro. Entonces bueno, me lo explicaron, me explicaron la historia, el tipo de acciones que hacían, el movimiento que crearon, y la verdad me pareció tan romántico que me acuerdo que cuando terminamos la entrevista dije yo: "Bueno, que hay que hacer una película de esto está claro, ¿para qué hemos quedado aquí?" y se dibujó una sonrisa cómplice en el director, Álvaro Brechner, con quien ahora ya me une una amistad, y la verdad es que ha sido una experiencia preciosa. Preciosa, preciosa, la verdad.

Mira, sé que esta frase también va a sonar como de lugar común y que tiene que ver con que ahora me va mejor y me siento bien, pero la verdad es que las películas cada vez me interesan más –y digo esto obviamente pues porque puedo vivir de esto y me va bien y mi carrera va por buen camino- pero cada vez me interesan más por lo que me enseñan que por lo que yo pueda dar o lucirme. Hombre, obviamente, tengo que dar porque es un vehículo para contar historias, pero lo que realmente me interesa de las películas es todo lo que aprendo.

¿Es esto lo que te lleva a elegir un personaje u otro, qué es lo que te termina decidiendo?

A ver, primero que me lo ofrezcan, esto es un dato importante, porque a ver, yo puedo hacer las películas que me ofrecen. No me ofrecen todas las películas tampoco, pero es verdad que últimamente me están dando por suerte muchos proyectos y que por suerte también todos no los puedo hacer porque es cierto que me coinciden con otros. Pero hay muchos factores: el director, la historia… No sé. Otras veces también es la lealtad, yo qué sé, por ejemplo Tarde para la ira es una película porque Raúl [Arévalo, director de la cinta] es como un hermano para mí, lo que pasa es que también es cierto que es un hermano que a mí me parece, como se ha demostrado, talentoso. Si pensara que iba a ser un disparate le habría dicho, "oye, Raúl, yo te quiero mucho, pero esta 'peli' la haces con Rita la cantaora", pero obviamente no es el caso.

Este año 2017 parece que en el cine, si tiene que destacar en algo, además de por las películas que se han estrenado, es por el llamado Caso Wenstein, de acoso a las actrices. No sé si tú conoces algún caso cercano y qué opinas sobre que se haya destapado ahora, si te parece que se esté sobredimensionando o lo ves justo…

Lo primero, te diré, creo que es un tema lo suficientemente complejo como que ya me da cierto pudor y cierto respeto abordarlo así en una entrevista telefónica. Te digo esto porque la vida es poliédrica y tiene muchos matices y ya generé una polémica en Twitter porque en una conversación larga que tuve planteé que hay que tener cuidado con los linchamientos y me cayó una muy grande. Entonces, a ver, casos concretos que haya visto delante de mis narices, por suerte, no. Ahora, algunas compañeras han contado testimonios personales y tal. Lo que es innegable es que el machismo sigue existiendo en la sociedad, en la que yo más conozco, que es la española, es un hecho, en todos los ámbitos, y también en el cine. Los datos objetivos están ahí, hay menos directoras, yo mismo he tenido tantas nominaciones porque entre los 40 y los 50 hay muchos papeles para hombres, pero no pueden decir lo mismo mis compañeras. Esto sí que es una realidad. Que haya tíos que desde el poder consideran que tienen acceso a todo, pues sí, pero fíjate que yo lo relaciono más con el poder casi que con el machismo, lo que pasa es que en el caso del comportamiento hacia una mujer se manifiesta en el "sexualmente eres mía". Pero el poder se manifiesta de muchas maneras. El uso y abuso del poder yo diría que no es relativo al sexo, lo que pasa es que en el devenir de los tiempos en la construcción social que hemos hecho que espero que cambie y que mejoremos, pues evidentemente la mujer es el eslabón más débil.

Es algo ancestral. El Franquismo, por ejemplo, fue un régimen despreciable, y esto viene incluso de antes, pero yo lo he conocido en mi madre, por ejemplo, que la quitaron del colegio porque estaba mal visto que las mujeres pobres fueran a la escuela. Es que ya te digo, es un tema muy complejo del que podríamos estar hablando horas y seguramente aunque yo me explicara muy bien y tú tuvieras muy buena intención nunca estaríamos libres de que generásemos algún titular que, bueno, en fin, yo soy también periodista y comprendo el punto de vista de quien me entrevista porque bueno, la realidad es un punto de vista también.

Pero también en relación con lo que tú dices, este caso entronca con otros abusos de poder, parece que cuando se accede a una parcela de poder el ser humano se vuelve un poco loco, ¿no?

Bueno, yo no lo sé, no sé si se vuelve un poco loco o ya lo es, al final es lo que decía Mujica, que cuenta que cuando salió de cana, como dice él, de la experiencia que tuvo de trece años de reclusión como rehén de la dictadura militar, salió más socialista que entró, lo que pasa es que, como él comenta: "Me he dado cuenta de que el socialismo es una construcción cultural superior". Es decir, que necesitamos cambiar el paradigma y la manera de pensar y de entender la vida y esto es un proceso global, complejo, que va desde la educación. Yo tengo una cierta esperanza de que suceda, porque entre otras cosas ya hay síntomas evidentes. Ya no es la propia humanidad que se observe a sí misma con lupa sus injusticias y sus despropósitos, sino que ya es el propio planeta el que está hablando, entonces yo tengo la esperanza de que es algo inevitable. Lo que pasa es que me da miedo de que en ese proceso de consumir al que vamos inevitablemente abocados, afortunadamente por otro lado, al final también, como siempre, haya una casta superior que pueda acceder a todo, que en realidad ya lo estamos viendo con esto de los recortes.

Entonces bueno, la única manera de conseguir esto es un cambio cultural y que de alguna manera los avariciosos, los corruptos, los que abusen, sean una especie de parias, pero para esto hace falta una conciencia colectiva global tan fuerte que sea imposible romperlo y lo que pasa es que es muy fácil manipular. Cuando Warren Buffet decía "por supuesto que hay una lucha de clases y la nuestra va ganando" tiene mucho que ver con que haya obreros de derechas, a mí me indigna cuando hay un trabajador con unas ideas tan en contra de sus propios intereses, pero claro, cómo se accede a la cultura… En fin, otro tema complejo sobre el que estaría horas hablando. Pero no es más que un cambio de valores, y desde luego una revolución violenta está condenada a dejar un germen que más tarde o más temprano genere una contrarrevolución violenta. La única revolución posible tiene que ser de valores, pacífica y tiene que permear, que entre hasta enraizarse, y esto sólo se consigue trabajando las conciencias y la manera de pensar y de entender la vida.

¿El cine es un buen vehículo para esto?

Sí, claro, el cine, como muchas expresiones culturales. De hecho, los EEUU entendieron esto muy bien y se construyeron todo un relato cultural en la posguerra, cuando el cine era un medio de comunicación de masas incuestionable. Ahora con la explosión de los smartphones, etc. hay una gran diversificación de los relatos. Cualquiera graba un vídeo en Youtube y se convierte en viral. ¿Cuál es el nuevo mainstream? No lo sé, yo al Rubius lo descubrí hace poco, pero bueno, yo ya he hecho la conversión. Hay una nueva era y hay nuevos medios de comunicación, yo ya leo medios digitales, etc.

Entiendo que como periodista sigues la actualidad a través de los medios de comunicación, ¿cómo crees que ha evolucionado su papel en la sociedad?

Yo ya hay varios medios digitales a los que me he suscrito y digamos que mi timeline de información es Twitter, sigo muchos medios de comunicación internacionales. Es cierto que la información se está desplazando de los medios, la primera noticia de la muerte de Bin Laden la dio un tuitero desde Pakistán. Está claro que la televisión como la conocemos va a desaparecer y los contenidos van a ser a la carta, pero cuál va a ser ese mainstream, creo que va a ser la gran batalla, porque al final la gente va a seguir necesitando tener un medio de referencia. Es verdad que por ejemplo Twitter es limitado, hasta qué punto es trasladable a la realidad lo que la gente vota en Twitter, por ejemplo, pero es cierto que cosas que hasta ahora eran incuestionables, como los sondeo a pie de urna, que eran infalibles, empiezan a fallar… Yo creo que a pesar de todo, a no ser que nos implanten un chip que nos amplíe la memoria, yo creo que el ser humano necesita tener medios de referencia, si no, te vuelves loco.

¿Qué crees que sigue necesitando el cine, tanto desde el punto de vista profesional como desde el punto de vista del consumidor?

Bueno, desde el punto de vista del consumidor se me ocurre decir lo de siempre, que deben tomar conciencia de que hay muchas personas trabajando y viviendo de esto a la hora de piratear una película. Por lo demás, desde el punto de vista profesional, hacen falta medios y dignidad profesional para los trabajadores, que el low cost no se convierta en algo permanente, que es lo que se pretende, como en todo lo demás.

Yo no soy nada apocalíptico con el cine. Es verdad que a mí me va muy bien, pero creo que hay nuevas plataformas, e internet, y yo veo todo esto como una gran posibilidad. Me preocupa más que quieran regular internet, como acaba de firmar ahora el presidente Trump anulando la neutralidad de la red de Obama que otra cosa, no le tengo miedo al saber, o a la información. Quizás haya otros que sí, que les dé miedo que sepamos. Yo hace tiempo que decidí mirar a los otros con los ojos de que es un potencial amigo, y me va muy bien así. A veces me he llevado palos, pero me va muy bien.

Y termino diciendo que hay un refrán que detesto, que es "piensa mal y acertarás" y otro que me encanta, que es "quien quiere algo, siempre encuentra una fórmula, quien no lo quiere siempre encuentra una excusa".

Los tres de… Antonio de la Torre

Tres películas: La trilogía de El Padrino (dirigidas por Francis Ford Coppola, 1972), la trilogía de La Guerra de las Galaxias (la primera, dirigida por George Lucas, 1977) y Los santos inocentes (Mario Camus, 1984).

Tres libros: Timocracia, de Rubén Sánchez, El olvido que seremos, de Héctor Abad Faciolince, y Sapiens, de Yuval Noah Harari.

Tres programas de televisión: Barrio Sésamo, Salvados y El Objetivo.

Tres canciones: Sueño con serpientes, de Silvio Rodríguez, Me quedo contigo, de Los Chunguitos, y Mediterráneo, de Joan Manuel Serrat.

Tres referentes: Mis hermanos, Pepe Mujica y Julio Anguita.

Tres lugares para visitar: Almonaster la Real (Huelva), La Cala del Moral (Málaga) y Barcelona.

Tres momentos históricos: Indudablemente, la conquista de América, la revolución francesa y la declaración de los derechos del hombre.

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Ángeles Castellano es periodista y miembro del equipo de redacción de Consumerismo.

*La foto de encabezamiento es de Roberto Álamo.