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FACUA.org - España - 31 de octubre de 2018

Sandra Sabatés:"Me siento orgullosa de ser parte de un equipo que entiende el periodismo como compromiso"

Co-presentadora de 'El Intermedio', la flamante Ondas a Mejor Presentadora reclama más espacio en su programa para los refugiados y el feminismo.

Es una de las caras más populares y representativas de La Sexta gracias a su trabajo como co-presentadora en El Intermedio. De aspecto dulce, esta periodista nacida en Granollers (Barcelona) en 1979 es una luchadora que poco a poco ha ido adquiriendo prestigio y notoriedad. Con una trayectoria que arranca en informativos y que pasa también por la sección de Deportes, espacio tradicionalmente con poco hueco para las mujeres, Sandra Sabatés acaba de lograr uno de los premios más prestigiosos de la profesión, el Ondas, a Mejor Presentadora. Además, en breve publicará Pelea como una chica, un tributo a algunas de las grandes mujeres que marcaron la evolución de la lucha feminista.

Recientemente has ganado el Premio Ondas 2018 a Mejor Presentadora. ¿Qué significa este reconocimiento para ti en lo personal?

Es un orgullo enorme recibir este premio, que grandes profesionales de los medios estén reconociendo, estén valorando ese trabajo al que tantas horas, tanto esfuerzo y tanta ilusión le dedicas cada día. Eso es muy gratificante. Y en momentos como este, es inevitable echar la vista atrás y recordar mis inicios en la televisión de L'Hospitalet, luego en TVE y mi paso por deportes e informativos de La Sexta, porque al final son todas esas experiencias las que te permiten ir creciendo como periodista. Además he tenido la gran suerte de haber estado rodeada siempre de un equipo de buenos compañeros y profesionales con los que he aprendido y también gracias a los cuales hoy estoy aquí. Es un premio que me da una energía enorme para seguir trabajando más y mejor.

Copresentas el programa desde 2012, ¿en qué medida intervienes en el guión del programa, si es que se te permite hacerlo?

La elaboración del guion está a cargo del equipo de guionistas del programa. Cada día a primera hora, la directora Carmen Aguilera se reúne con ellos para decidir los temas que se van a tratar y cómo se van a enfocar, cuál va a ser la línea editorial. Los presentadores proponemos temas, podemos hacer sugerencias, discutir algún planteamiento o exponer nuestra opinión, nuestro punto de vista en una cuestión determinada, especialmente en textos más de opinión como las reflexiones en el pico de la mesa. En el caso de Mujer tenía que ser es distinto. Somos tres mujeres las que llevamos la sección: la directora; Érica, redactora del programa y una servidora y entre las tres buscamos y decidimos el perfil de las entrevistadas y redactamos y montamos las entrevistas.

El Intermedio lleva doce años en antena y sus índices de audiencia no sólo no bajan sino que no paran de crecer. ¿Cuál es la clave del éxito? ¿No tienes la sensación de que a veces informa mejor que los propios programas informativos?

Muchos espectadores se acercan para decirme justamente eso, que El Intermedio se ha convertido en su informativo de cabecera, lo cual no deja de sorprender porque estamos hablando de un programa de humor. Yo no tengo la clave que explique el buen funcionamiento del programa, pero quizás pase por ahí: por encontrar ese equilibrio que te permite contar la actualidad pero presentándola de una forma diferente, mezclándola con humor, que quieras o no ayuda a digerir mejor según qué noticias. Además, nos podemos permitir el lujo de dedicar un programa entero a tratar un determinado tema en profundidad, analizarlo con calma, con reportajes, con entrevistas en plató… Algo que un informativo no se puede plantearporque dispone de un tiempo limitado para repasar lo más destacado de la actualidad. Eso es un plus añadido para El Intermedio y creo que es algo que el espectador valora. Cuando hay por ejemplo elecciones o sucede algún acontecimiento relevante, al día siguiente acostumbramos a hacer un especial para analizar todo con detenimiento y ese programa acostumbra a tener buena respuesta por parte de la audiencia. De alguna manera el espectador ya está esperando eso de nosotros.

El Intermedio trata en profundidad temas en los que los informativos no suelen profundizar y que sin embargo, son claramente de interés público (si tenemos en cuenta los datos de audiencia y la repercusión que tiene para quienes intervienen en el programa). ¿Cómo se elabora la agenda de temas del programa, cómo se eligen los temas y qué peso tiene el hecho de que estén o no muy pegados a la actualidad?

Vamos siempre muy pegados a la actualidad. De hecho, hemos llegado a cambiar de repente el guión entero a media tarde porque ha dimitido por ejemplo Esperanza Aguirre y queríamos llegar a tiempo para contarlo. O hacemos directos para conocer la última hora de acontecimientos como el aniversario del 1 de octubre en Catalunya. Muchos de los reportajes que hacemos sirven para completar una información, para personalizarla y acercarla así al espectador. Si hablamos por ejemplo del aumento de los precios del alquiler y luego Gonzo entrevista a una pareja que está a punto de ser desahuciada por impago, nos permite ir un poco más allá. También tenemos una lista de reportajes propios en los que tratamos temas de carácter social que forman parte de nuestro día a día, que son de interés general y que creemos que merecen nuestra atención, independientemente de si son noticia hoy por algo concreto o no. Intentamos también poner sobre la mesa cuestiones que de repente parece que ya no existen simplemente porque se ha dejado de hablar de ellas. El drama de los rohingyas, por ejemplo. Y sin embargo, esa realidad sigue estando ahí.

El programa dedica mucho tiempo a la política, pero también a otros asuntos de mayor calado social. ¿De qué temas te sientes particularmente orgullosa de haber trabajado?

Desde la violencia de género a las pensiones, educación y sanidad, pasando por los bebés robados, la lgtbfobia, la crisis de los refugiados, el feminismo, la eutanasia, la dependencia, la pederastia… y así podría ir citando muchísimos temas más. De lo que realmente me siento orgullosa es de formar parte de un equipo que entiende el periodismo como compromiso, que va más allá, no solo cuenta la actualidad, sino que critica, denuncia, se implica, se posiciona, consciente en todo momento del riesgo que esto supone. Lo importante es que se siga hablando de estos temas para poder remover conciencias.

Y en este sentido, ¿qué temas que aún no se han abordado crees que tiene pendiente el programa?

Hay ciertos temas que por mucho que se hayan abordado ya, es necesario recuperarlos cada cierto tiempo para recordar que ese problema sigue estando ahí aunque no se encuentre ya bajo el foco mediático. Un ejemplo claro es el drama de los refugiados. La foto de Aylan dio la vuelta al mundo y llenó páginas de periódicos e informativos durante días, pero luego se volvió al silencio. Sin embargo, miles de refugiados siguen huyendo día tras día de sus países y arriesgando sus vidas. Es necesario que sigamos hablando de ello y no olvidemos que seguimos ignorando uno de los principios fundacionales de la UE como es la solidaridad. Deberíamos sentirnos avergonzados de cómo Europa está gestionando este asunto y de que sean las ONG las que estén actuando y encima se las criminalice por ello. Estamos ante la mayor crisis de refugiados desde la segunda guerra mundial y aquí seguimos, de brazos cruzados.

En la temporada actual tu presencia en el programa ha ganado relevancia. ¿Crees que es efecto de la nueva ola de feminismo que estamos viviendo?

Desde el primer momento El Intermedio ha manifestado su compromiso firme e incondicional con el feminismo. Y a principios de año quisimos reforzar esa idea con una nueva sección. Así surgió Mujer tenía que ser. A mí me apetecía mucho poder hacer algo más dentro del programa y estafueuna propuesta maravillosa. Es una sección que pusimos en marcha con muchísimo cariño y que no deja de darnos alegrías, como el premio CIMA a la Igualdad que recibimos el pasado mes de setiembre en el FesTVal de Vitoria. Pero más allá de premios, lo importante es que de alguna manera ha venido a demostrar que estos temas, estos contenidos, tienen cabida en la televisión actual.

La sección Mujer tenía que ser presenta mujeres de relevancia en sus campos de trabajo o pensamiento… Es una sección necesaria para visibilizar a estas expertas, ¿pero qué ocurre en el resto del programa? ¿Se tienen en cuenta recomendaciones feministas como que se equilibren las voces de las personas que intervienen para que no sean predominantemente hombres?

Mujer tenía que ser ha sido una apuesta valiente por parte de la directora porque no deja de ser un bloque de diez minutos de entrevistas con mujeres hablando de igualdad en un programa de 50 minutos que ya funcionaba estupendamente. Un riesgo que no siempre se está dispuesto a correr cuando se tiene un cargo de responsabilidad y Carmen Aguilera lo asumió como parte del compromiso del programa. De la misma manera, cuando queremos la opinión por ejemplo de una voz del periodismo, igual consultamos a Enric Hernández, director de El Periódico, que a Neus Tomás, subdirectora de eldiario.es. Intentamos ir equilibrando poco a poco la balanza. Aunque siguen faltando expertas, sin duda. Es algo que todos deberíamos tener presente y trabajarlo para conseguir una mayor igualdad.

¿Cuáles crees que son las principales carencias de los medios de comunicación en el campo de la igualdad, qué medidas urgentes crees que deberían tomar en el tratamiento de la información para mejorar en este aspecto?

Pues habría que empezar por el mismo organigrama dentro los medios de comunicación. Las mujeres deberían tener mayor acceso a puestos de responsabilidad. Si los que deciden los temas a tratar siempre son hombres, difícilmente se interesarán por cuestiones que nos afectan a nosotras. De la misma manera, hay que recurrir a las mujeres también como expertas y no solo como testigos de sucesos. Igualar el peso y trabajar por el uso de un lenguaje inclusivo, y contenidos que contribuyan a avanzar hacia una sociedad más feminista, por una cuestión de coherencia y empatía. Las mujeres debemos afianzar nuestra presencia en los medios, tener una mayor visibilidad porque, a fin de cuentas, los medios de comunicación ayudan a crear opinión y si ofrecemos una imagen de igualdad, más fácil será que la sociedad la asuma como propia. Tenemos la igualdad legal pero para que sea real es necesario un cambio de mentalidad y ahí nosotros tenemos un reto importante.

Una de tus reflexiones recientes en la sección El pico de la mesa del programa fue un rotundo alegato en contra de los vientres de alquiler. ¿Por qué crees que es tan importante que no salga adelante su legalización?

Porque estamos hablando de derechos humanos, de dignidad. Esta práctica se aprovecha de mujeres que se encuentran mayoritariamente en situación de vulnerabilidad, que acceden a comerciar con sus vientres por necesidad. Se las cosifica y deshumaniza, se las invisibiliza y convierte en vasijas. Su libertad termina en el momento en el que firman un contrato que las obliga a renunciar a todo, incluso a la posibilidad de arrepentirse, antes de que empiece el proceso y experimenten los cambios físicos y emocionales propios del embarazo. En un lado de la balanza, mujeres que ponen en riesgo su salud e incluso su vida para sobrevivir y bebés que nacen de una transacción comercial que no tiene en cuenta sus derechos. En el otro, clientes que pretenden convertir su deseo de ser padres en un derecho mediante cheque. Una práctica elitista que consolida las desigualdades y que conecta el capitalismo con el patriarcado.

¿Cuáles crees que son las mayores urgencias en relación a la igualdad?

La prioridad sin duda pasa por plantear una ley efectiva contra la violencia de género, la gran lacra que seguimos arrastrando como sociedad y que aún hoy no hemos sido capaces de combatir. En los últimos 15 años, un millar de mujeres han sido asesinadas a manos de sus parejas o exparejas. Entre ellas, mujeres que ya habían pedido ayuda, con lo cual es evidente que hay algo que no funciona. Otro de los grandes retos del feminismo es acabar de una vez por todas con la esclavitud del siglo XXI: combatir la prostitución y la trata de mujeres. España ocupa uno de los primeros puestos de Europa en el vergonzoso ranking de demanda de prostitución. Hay que salir de ahí, y eso pasa por abandonar el limbo jurídico en el que se encuentra la prostitución en nuestro país y castigar a proxenetas y clientes al mismo tiempo que se protege a las víctimas, a las prostitutas.

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Los tres de… Sandra Sabatés

Tres películas/series: El Padrino (dirigida por Francis Ford Coppola, 1972), Breaking Bad (creada y producida por Vince Gillian en 2008) y The Good Wife (creada por Michelle King y Robert King en 2009).

Tres programas de televisión: Salvados (La Sexta), El Intermedio (La Sexta) y Cachitos (TVE).

Tres canciones: Space Oddity, de David Bowie, A Natural Woman, de Aretha Franklin y Al mar, de Manel.

Tres libros: Mujeres y poder, de Mary Beard (Crítica, 2018), Cumbres borrascosas, de Emily Bronte (1847) y Ensayo sobre la ceguera, de José Saramago (Alfaguara, 1995).

Y ya que estamos hablando de libros aprovecho para anunciar que a finales de noviembre sale a la venta mi primer libro Pelea como una chica, un tributo a algunas de las grandes mujeres que marcaron la evolución de la lucha feminista en España desde finales del siglo XIX hasta la actualidad. Pretende recuperar sus historias, la mayoría de las cuales fueron silenciadas y quedaron en el olvido, y sus luchas por conquistar los derechos y libertades de la mujer y avanzar así hacia una sociedad más igualitaria.

Tres referentes: Nelson Mandela, Clara Campoamor y Carmen de Burgos.

Tres momentos históricos: Fin de la pena de muerte en España; la conquista del voto de la mujer en España durante la Segunda República y la muerte de Franco y fin de la dictadura en España.

Tres lugares para visitar: Venarés (India), Venecia (Italia), Carabane y CapSkirring (Senegal).

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Ángeles Castellano es periodista y miembro del equipo de redacción de Consumerismo.