FACUA.org Versión sólo texto  
Imprimir
Imprimir
FACUA.org - España - 31 de octubre de 2018

Así es una teta

Muchas madres desconocen cómo son y funcionan sus mamas. Saberlo ayuda a conocer mejor cómo funciona la lactancia para evitar, si se quiere, recurrir a la leche de fórmula para alimentar a los bebés.

Según el diccionario de Oxford la teta es el "Órgano glandular de las hembras de los mamíferos que produce la leche que sirve para alimentar a las crías". Desde el punto de vista anatómico, las tetas se describen como un par de bultos prominentes que se ubican en la parte superior del pecho de las mujeres. Son un órgano sexual y en publicidad se usa como fuerte reclamo para vender cualquier producto.

La mama ya la conocen los sanitarios por dentro, entonces, ¿por qué debo conocerla yo como madre? Es así de simple: para poder arreglar cualquier estructura o máquina es importante conocer qué elementos la constituyen y qué función tiene cada uno de ellos. De esta manera, ante cualquier dificultad que aparezca en el curso de tu lactancia será importante saber qué estructuras intervienen en la misma y cuál es la función de cada una de ellas. Cada vez más madres son consientes de los beneficios de amamantar y siguen las indicaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS), que recomienda lactancia materna exclusiva durante los seis primeros meses de vida de los bebés y en paralelo a la alimentación complementaria al menos durante los dos primeros años o más.

Si te miras al espejo con el torso desnudo puede que descubras que tus tetas no son simétricas: puede que sean de distinto tamaño, una esté más arriba que la otra, que el pezón apunte en direcciones diferentes... Algunos pechos son diferentes por alteraciones en su formación: se pueden encontrar, por ejemplo, pezones sin tejido mamario (amazia), falta de pezón (atelia), una mama extra (polimastia) o un pezón supernumerario (mama supranumeraria) como un vestigio evolutivo que recuerda que somos mamíferas.

En la calle se le conoce como ubre, mama, pecho, seno, busto, pezón, pero lejos de ser sinónimos, cualquiera de sus características no describe su anatomía y funcionalidad. Por su atributo reproductor, para intentar explicarla me referiré a ella como glándula mamaria.

(Casi) todas las mujeres tenemos un par de glándulas mamarias y quienes hemos sido madres y decidimos amamantar conocemos, con antelación o a la fuerza, un poco más de su fisiología y la variación de sus estados morfológicos según la etapa de la lactancia o de la vida que atravesamos.

Las cinco etapas del desarrollo

Desde el inicio de la vida hasta la muerte, la glándula mamaria cambia. Ya desde el primer estado del ser humano, el embrión, se desarrolla este órgano igual que los demás. La primera etapa que vive es precisamente durante ese desarrollo embrionario, que es cuando se crea el tejido mamario, independientemente del sexo del embrión. La segunda etapa es el desarrollo puberal, los cambios que se producen fundamentalmente entre los 8 y 13 años. La tercera etapa es el desarrollo que se produce durante la gestación, ya con una mama adulta. El trabajo más duro de la glándula ocurre durante la lactancia materna, porque el cuerpo de la madre fabrica a medida el alimento que necesita el bebé no solo para crecer de forma saludable, sino que le proporciona inmunidad contra algunas enfermedades. La quinta y última etapa de las glándulas mamarias son los cambios que hay al acabar la lactancia y se llama involución.

Desde fuera es fácil describirla, porque es sencillo apreciar que puede ser redondeada, saludable, proporcional, caída, tubular o cilíndrica. Por su tamaño, puede ser pequeña o grande. El pezón puede ser sobresaliente, plano o invertido (en cualquier caso, su anatomía no representa ningún inconveniente para la lactancia). Los pezones son estructuras ricamente enervadas y las fibras que lo componen son de músculo liso, que no se puede contraer a voluntad.

La aréola es un círculo que se dibuja en la base del pezón en cada mama. Se oscurece considerablemente durante los cambios hormonales del embarazo y así preparan el terreno para ser de fácil localización cuando el bebé recién nacido, de forma espontánea, repta sobre el cuerpo de la madre y se engancha para succionar.

El tamaño de la teta depende de sus componentes, principalmente la grasa, y los 15 ó 20 lóbulos que se llenan de leche durante la lactancia y que desembocan en el pezón. El tejido glandular mamario es como una suerte de racimos de uvas, y el alveolo, la unidad productora de leche, son las uvas. Cuando el bebé succiona, el suave masaje que realiza con la lengua estimula la salida o eyección de la leche materna.

__________

Sandra D. Siachoque es periodista experta en lactancia materna y crianza.