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FACUA.org - Castilla-La Mancha - 7 de noviembre de 2020

Aqualia recalcula una factura de 870 euros que había emitido por una fuga en una tubería

FACUA Castilla-La Mancha consiguió que tanto Aqualia como el Ayuntamiento revisaran la factura argumentando que la empresa tendría que haber previsto las averías no imputables al consumidor.

Aqualia le hizo llegar a una familia en noviembre de 2016 un recibo de 870,41 euros por un consumo de agua excesivo que no se correspondía ni con las facturas emitidas anteriormente ni con el agua que se había utilizado en el domicilio. El desproporcionado importe se debía a una fuga de agua por una avería en una de las tuberías. Tras varias reclamaciones, tanto el Ayuntamiento como Aqualia le han recalculado la factura.

Todo comienza cuando Laura V. G. recibió un aviso por parte de la compañía en el que advertía de que se estaba produciendo un consumo excesivo y que era recomendable cerrar la llave de paso por una posible fuga. Ante esto, la usuaria hizo caso a Aqualia y procedió a cerrar la llave, lo que le sirvió para darse cuenta de que el contador iba más rápido de lo habitual y detectar que había una avería. En efecto, se producía una fuga por la rotura de una tubería.

En el momento en el que Laura se percató del desperfecto, que no se había manifestado en la vivienda mediante fugas o humedades, contactó con el seguro para repararlo. El escape de agua no sólo supuso un aumento en el precio del consumo, sino también en lo referente a los conceptos de depuración y alcantarillado, responsabilidad del Ayuntamiento del municipio.

Al día siguiente de recibir el aviso, Aqualia se puso en contacto con la afectada para comunicar que el consumo excesivo podía suponer una factura de más de 800 euros a lo que Laura respondió que no tenía conocimiento del desperfecto y que en caso de haberlo sabido, hubieran procedido a repararlo porque el coste de la factura del agua suponía un daño importante a la economía familiar.

Ante la pasividad de la empresa, la usuaria pidió el amparo y la mediación del Ayuntamiento del municipio ya que era una de las partes implicadas. La falta de respuesta llevó a Laura a recurrir a FACUA Castilla La-Mancha para evitar que le imputaran el coste de la factura y le cortaran el servicio por impago.

La asociación realizó un escrito dirigido a la Mancomunidad del Río Guajaraz, a la que pertenece Aqualia, pidiendo que no se facturase la parte referida a la avería y no se le cortase el suministro. FACUA Castilla-La Mancha alegó que se había aplicado una cláusula abusiva por la práctica de no prever en el contrato de abastecimiento de agua la posibilidad de fugas no imputables al consumidor o usuario teniendo en cuenta que no se trataba de agua consumida en el sentido de satisfacer las necesidades humanas.

Además, FACUA Castilla-La Mancha entiende que también es abusivo el hecho de que, al no encontrarse previsto en el contrato, la empresa sea quien tenga la potestad de decidir si se minora o se aplaza la deuda. Esto puede producir desigualdades entre usuarios ya que es la suministradora la que elige de forma arbitraria a quién se le perdona el dinero que debe o se le dan facilidades en los plazos.

Finalmente, dos años más tarde, en noviembre de 2018, Aqualia accedió a recalcular la factura en base a la tarificación del metro cúbico a precio habitual, sin penalizaciones. Meses más tarde, en abril de 2019, el Ayuntamiento del municipio hizo lo propio con los conceptos de depuración y alcantarillado.