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FACUA.org - España - 8 de marzo de 2021

FACUA.ORG/PEOREMPRESA
Ya puedes votar a los nominados a El Peor (y más Machista) Anuncio del Año

Las campañas de Gioseppo, el centro comercial Príncipe Pío de Madrid, la Universidad Internacional de La Rioja y la Junta de Andalucía compiten por el dudoso honor de haber difundido El Peor Anuncio de 2020.

Cuatro campañas de publicidad machistas compiten por tener el dudoso honor de ser elegidas como El Peor Anuncio de 2020 en la duodécima edición de estos premios que eligen socios y simpatizantes de FACUA-Consumidores en Acción a través de la web FACUA.org/peorempresa. En esta ocasión el premio se disputa entre las campañas de Gioseppo, el centro comercial Príncipe Pío de Madrid, la Universidad Internacional de La Rioja (Unir) y la Junta de Andalucía.

FACUA ha dado a conocer a los nominados este 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer, para poner el acento en cómo la publicidad continúa tratándolas como meros objetos, reclamos para vender un producto y transmiten una idea aún estereotipada de lo que es ser mujer, en la que se le atribuyen valores que tienen poco o nada que ver con sus capacidades y mucho con su aspecto físico.

La campaña se está difundiendo a través de las redes sociales con la etiqueta #ElAnuncioMásMachista. Los premios tienen otras dos categorías: El Peor Abuso y La Peor Empresa, cuyos nominados se darán a conocer en los próximos días.

La asociación convoca estos premios desde 2010 para censurar los graves abusos que se producen en el mercado y promover prácticas responsables de las empresas con los consumidores y en sus relaciones con estos y las organizaciones que representan sus intereses.

El año pasado el ganador del Peor Anuncio fue El Corte Inglés, que acaparó un 30,2% de votos en una publicidad por el día de la madre que decía "97% entregada. 3% egoísmo. 0% quejas. 100% madre". El año anterior su puesto lo ocupó un anuncio del gimnasio sevillano Hammer Fitness, que mostraba la imagen del cuerpo de una mujer en ropa interior para publicitar sus clases.

Las campañas publicitarias nominadas a El Peor (y más machista) Anuncio 2020 son:

Las sandalias Gioseppo para niñas presentadas de manera erótica. La marca de zapatos fue denunciada ante el Observatorio de la Imagen de las Mujeres, perteneciente al Instituto de las Mujeres del Ministerio de Igualdad, por mostrar a una niña que calza sus zapatos en una pose y gesto más bien propio de adultos, algo que potencia la peligrosa erotización de la infancia.

"Aquí mi mujer y mi hijo son felices mientras mi cartera sufre". Así se publicitaba el centro comercial Príncipe Pío en Madrid, para continuar diciendo "en cualquier caso, siempre es un placer venir". Una bienvenida al centro un tanto machista que muestra una imagen de la mujer retrógrada, colocándola de mantenida y gastona del dinero que el hombre trae a casa con su trabajo. Nada, nada acertada.

"Si tu madre no sabe pronunciar a lo que te quieres dedicar, eres un futuro Digital Worker". Parece que la Universidad Internacional de La Rioja (UNIR) sigue con el "humor" en la Edad Media y por eso ve normal el chiste del hijo moderno y la mujer que no sabe nada de tecnología para anunciar uno de sus cursos. Una institución, precisamente, que debería estar alejada de los estereotipos machistas que muestran al género femenino como "incapaz" de usar algo tecnológico. La excusa que pusieron era que querían "reflejar esas anécdotas cotidianas que se producen en torno a los saltos generacionales dentro del seno familiar"...

"Somos equipo". Con esta imagen la Consejería de Salud y Familias de la Junta de Andalucía pretendía apoyar a los trabajadores esenciales durante la Covid-19 bajo el eslogan Somos equipo. Sin embargo, lo que hizo realmente esta ilustración de un policía (hombre) rodeando de manera más o menos coactiva a una trabajadora sanitaria fue perpetuar el rol de las mujeres en posición de inferioridad y con pautas tradicionalmente marcadas en lo profesional: la mujer para los cuidados, el hombre para la seguridad y la fuerza. En lugar de reconocer el error, la Junta echó la responsabilidad a la ilustradora aficionada que la cedió desinteresadamente.