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FACUA.org - España - 11 de julio de 2022

Una filtración revela las estrategias de Uber para implantarse en España: "somos jodidamente ilegales"

Documentos internos de la compañía revelan cómo preparaba su llegada a nuevos países: sorteo de leyes, presión a políticos y "botón del pánico".

"Somos jodidamente ilegales". Mensajes de este tipo se extraen de una filtración de documentos relacionados con la compañía de transporte Uber, publicados por el diario británico The Guardian y compartidos con el Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación y medios colaboradores como El País y La Sexta.

Los archivos revelan detalles sobre cómo la empresa preparaba su llegada a nuevos países. El primer paso era intentar sortear las leyes para después organizar a su red lobista encargada de presionar a políticos de alto rango. Si esta estrategia no funcionaba, tenían el "botón del pánico" para desactivar las máquinas de los servidores de la empresa e imposibilitar el acceso a sus contenidos, llegando a utilizarlo hasta seis veces en el año 2015.

Los correos intercambiados entre dos directivos de Uber desvela cómo la compañía buscaba desembarcar primero, y después hacerse cargo de los problemas o protestas que pudiesen surgir en sectores como el del taxi. "No, no hay ejemplos, no hay investigación, no nos paramos a entender el marco legal", dicen los mensajes, y reconocen: "A veces tenemos problemas porque, bueno, es que somos jodidamente ilegales". En los mercados más complejos, la estrategia era la de desarrollar "tácticas para enfrentarse a las autoridades", según la información publicada por El País y La Sexta.

Los documentos recogen a más de 1.800 personas de interés para la empresa (116 de ellas eran españolas), y sus directivos los diferencian según su grado de "hostilidad" o de influencia. De este modo, intentaron llegar a políticos de primer nivel como Mariano Rajoy, Matteo Renzi o Macron.

"En Italia, España, Países Bajos y Bélgica han desarrollado tácticas interesantes para enfrentarse a las autoridades", señala en un correo el director de Uber para Europa Occidental, Pierre-Dimitri Gore-Coty.

A todo este proceso lo llegan a definir como "la pirámide de la mierda", estando en la base "las querellas de los conductores", más arriba las "investigaciones regulatorias", seguidamente los "procedimientos administrativos" y en la cima las "acciones legales directas".

Reuniones clave

En abril de 2015, Jim Messina, exasesor del presidente estadounidense Barack Obama, tiene una reunión con el entonces presidente español Mariano Rajoy. Meses antes, Messina había escrito a Mark MacGann, responsable de Políticas Públicas para Europa en Uber, hablándole de este encuentro y le pregunta si quiere que le transmita algo a su favor. "Sería muy útil decirle a Manuel Rajoy (sic) que podemos traer empleos e ingresos fiscales, si tan siquiera alguien de su partido nos escucha", responde McGann, según recoge La Sexta.

Estos correos evidencian las maniobras de la compañía para presionar a las autoridades españolas para poder desembarcar en el país. Según fuentes cercanas a Rajoy, la reunión con Messina nunca llegó a producirse.

Destacar además un dossier de la compañía que incluye 131 nombres clave del sector del transporte español a los que tenían que convencer para operar en el país. Entre ellos están los ministros de Empleo y Hacienda, Fátima Báñez y Cristóbal Montoro, el director de la Oficina Económica de Moncloa, Álvaro Nadal, diputados o jefes de asociaciones de consumidores.

Uber consiguió tener una reunión con la secretaria general de Transportes del Ministerio de Fomento, Carmen Librero, de la que señalan que "se mantuvo en un guion basado en el respeto a la ley y en tratar los asuntos de transporte urbano en un ámbito municipal". A Ana Pastor, por aquel entonces ministra, la definen como una "experimentada política", "intervencionista" y "dura negociadora".

Entre las tareas de la empresa para 2014 estaba "conseguir que el presidente Artur Mas vaya a las oficinas de Uber en California durante su visita oficial". Desde la oficina del expresidente aseguran que no tuvieron ningún contacto con responsables de Uber.