La huella ecológica

Cálculo de la huella ecológica
Edita: FACUA Andalucía
Fecha: 2009
Formato: 150 x 210 mm.
Páginas: 32
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Cualquier producto que llega al consumidor final ha atravesado toda una cadena de valor, más o menos larga, desde la extracción de las materias primas (minerales, madera, pescado, etc.) hasta el producto acabado, pasando por el diseño, la transformación, la promoción, la distribución y el transporte o la comercialización.

En cada uno de esos pasos o eslabones de la cadena se va añadiendo algo más de huella ecológica hasta llegar a aquel consumidor final.

Cuanto más grande sea la huella ecológica de una ciudad o un país, más grande será también el impacto ambiental que provoca más allá de sus límites.

Estos resultados se dan a partir de cuatro variables: el consumo de comida, de combustibles para movilizarse, de energía para la vivienda y de los recursos necesarios para producir los bienes y servicios demandados.

El tamaño de la huella va a depender de las costumbres alimenticias, la manera en que se viaje de un lugar a otro, y los recursos y energía que se usan.

Para el cálculo de la huella ecológica se parte de los siguientes aspectos:

- Para producir cualquier producto, independientemente del tipo de tecnología utilizada, se necesitan un flujo de materiales y energía, producidos en última instancia por sistemas ecológicos.

- Se necesitan sistemas ecológicos para reabsorber los residuos generados durante el proceso de producción y el uso de los productos finales.

- Se ocupan espacios con infraestructuras, viviendas, equipamientos, etc. reduciendo así las superficies de ecosistemas productivos.

El cálculo se hace en base al gasto energético (agua, electricidad, combustibles fósiles...) directo e indirecto: el gasto directo se hace tanto con el combustible que se le pone al coche, o el que usa el transporte público, o el consumo eléctrico y de agua que se hace en casa, el trabajo, etc.

Ese gasto es claramente diferente en cada caso, y dependiendo del estilo de vida, tiene diverso impacto en el planeta: usar automóvil es diferente de trasladarse a pie, en bicicleta o en transporte público; ahorrar agua o electricidad tendrá menor impacto que dejar grifos abiertos o luces encendidas sin necesidad.

El gasto indirecto de energía se relaciona con el transporte de productos que deben ser traídos al mercado local: los productos importados, las frutas, verduras, carnes, ropas y productos manufacturados que vienen de otras zonas del país o del mundo.

También mide el tipo de vivienda que las personas habitan (si es o no eficiente energéticamente), y los bienes y servicios que se utilizan.

El déficit ecológico es la diferencia entre el área disponible (capacidad de carga) y el área consumida (huella ecológica) en un lugar determinado. Pone de manifiesto la sobreexplotación del capital natural y la incapacidad de regeneración tanto a nivel global como local.
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