Residuos domésticos

Residuos orgánicos, domésticos, textiles y aluminio

Residuos orgánicos, domésticos, textiles y aluminio

Edita: FACUA Andalucía
Fecha: 2002
Formato: 150 x 180 mm.
Páginas: 8
Inicio > Bio
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Residuos orgánicos

En los hogares, los RSU contienen una alta proporción de materias orgánicas (restos de alimentos) que pueden usarse para el compostaje. Éste consiste en la descomposición biológica de desechos orgánicos bajo condiciones controladas. Su resultado, el compost, es una sustancia valiosa y puede utilizarse como acondicionador y fertilizador del suelo, mantillo o sustituto de la turba.

Residuos domésticos peligrosos

Los residuos domésticos peligrosos pueden definirse como cualquier material desechado por un hogar con potencial para constituir un riesgo para la salud humana o el medio ambiente debido a su naturaleza química o biológica.

Se trata de artículos como pinturas y productos similares, productos de jardinería o para animales domésticos (tales como pesticidas, herbicidas, funguicidas...), productos del automóvil, limpiadores domésticos, productos farmacéuticos y/o químicos de tratamiento de aguas y otros artículos domésticos (tubos fluorescentes, pilas, alarmas...).

Estos constituyen residuos difíciles de controlar, dado que se generan en pequeñas cantidades en un gran número de puntos. No obstante, una vez recogidos, existe la opción de la eliminación de forma segura de acuerdo con una jerarquía de opciones:

• Reutilización, posible en productos como la pintura (uno de los materiales más recogidos).

• Reciclaje: hasta el 80% de la pintura recogida puede ser mezclada y reprocesada para su uso; de las pilas pueden recuperarse algunos metales, aunque la capacidad industrial es limitada.

• Recuperación: los disolventes y diluyentes de las pinturas pueden ser tamizados y mezclados, formando así un compuesto combustible; el aceite de motor usado puede ser recogido para su nuevo refinado.

• Eliminación segura: para determinados productos, la mejor opción es la eliminación o almacenaje sin riesgo, como es el caso de los pesticidas o las pilas (sólo posible en algunos países).

Sin embargo, antes de llegar al reciclaje, el consumidor puede emprender algunas opciones igualmente válidas, como reducir la cantidad del producto, comprando sólo lo que se necesita para un trabajo determinado, pasar (en caso de que sobre) el producto a otra persona que pueda usarlo o escoger alternativas menos tóxicas o remedios caseros, opción en alza dado el aumento de la información sobre alternativas más seguras.

Textiles

Mientras que el reciclaje de papel y vidrio es muy conocido y está de moda entre el público en general, el sector de recuperación de textiles, a pesar de su larga historia, continúa recuperando y procesando, con escasa atención, ropa vieja, cortinas, colchas, etc., que se desechan como basura. El volumen de textiles presente en los residuos domésticos varía de un país a otro, viéndose afectado por el nivel socioeconómico de cada área concreta.

El pequeño porcentaje de materiales textiles desechados junto con los residuos domésticos normalmente no se recupera. No obstante, el 95% de lo que se recoge separadamente tiene una segunda vida útil: las prendas de mayor calidad se revenden, otros se procesan para ser utilizados como paños de limpieza, un pequeño porcentaje se emplea en la fabricación de nuevas fibras y el resto se usa para relleno de muebles o para la fabricación de fieltro para aislamiento sonoro.

Si cada español adquiriera una prenda de lana recuperada al año, los ahorros resultantes serían:

• 1.162 millones de litros de agua.

• 328 toneladas de tintes químicos.

• 3.089 millones de días de consumo de electricidad de una familia media española.

El aluminio

El proceso de reciclado de aluminio aporta grandes beneficios medioambientales:

• Existe un ahorro del 95% de la energía si se compara con la producción a partir del mineral primario.

• En el proceso de reciclado no cambian las características del material, se obtiene un producto con las mismas propiedades, pudiéndose reciclarse indefinidamente.

• El 100% del material puede ser reciclado.

• Es un residuo de fácil manejo y transporte.

• El reciclado es un proceso rentable porque el aluminio es un metal valioso.

Cabe recordar que, para respetar la naturaleza y su salud, los consumidores deben seguir la que se conoce como regla de las tres r:

Reducir el consumo, evitando el despilfarro y comprando sólo productos que sean realmente necesarios; rechazar, además, los artículos de usar y tirar, los que tienen demasiado embalaje y los elaborados con materiales tóxicos.

Reutilizar los productos y envases: no hay que tirar nada que pueda seguir sirviendo, para mismo fin o para otro nuevo.

Reciclar los residuos, separándolos en casa según su origen y composición.

No hay que olvidar que la supervivencia del planeta requiere un cambio en la actitud de los consumidores y en sus hábitos de vida, lo que favorecerá, a la larga, otro cambio en las formas de producción de las empresas.
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