Etiquetado de productos alimentarios

Datos de la etiqueta
Edita: FACUA Andalucía
Fecha: 2008
Formato: 150 x 210 mm.
Páginas: 12
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Denominación de venta

Aunque parezca una nimiedad, la denominación del producto debe figurar siempre, es decir, todos los productos deben tener un nombre que lo defina perfectamente. Será la denominación prevista para este producto en las disposiciones de la Comunidad Europea que le sean aplicables.

A falta de disposiciones de la Comunidad Europea, la nomenclatura de venta será la denominación prevista por las disposiciones legales, reglamentarias o administrativas que le sean aplicables en España.

En defecto de lo anterior, estará constituida por el nombre consagrado por el uso en España, o por una descripción del producto alimenticio y de su utilización, si fuera necesario, lo suficientemente precisa para permitir al comprador conocer su naturaleza real y distinguirlo de los productos con los que pudiera confundirse. Se admitirá también la utilización de la denominación de venta con la que el producto se fabrique y comercialice legalmente en el Estado miembro de procedencia.

No se podrá sustituir la denominación de venta por una marca comercial o de fábrica o una denominación de fantasía. La denominación de venta incluirá o irá acompañada de una indicación del estado físico en que se encuentra el producto alimenticio o del tratamiento específico a que ha sido sometido (tales como en polvo, liofilizado, congelado, concentrado, ahumado), en caso de que la omisión de dicha indicación pudiera inducir a confusión al comprador.

Lista de ingredientes

Es toda sustancia, incluidos los aditivos alimentarios, utilizada en la fabricación o en la preparación de un producto alimenticio y que todavía se encuentra presente en el producto terminado o eventualmente en una forma modificada.

Los ingredientes se deben mencionar de forma decreciente al peso, de manera que el primero será el más abundante. Los ingredientes se designarán por su nombre específico.

Cuando el etiquetado de un producto alimenticio señale la presencia de uno o más ingredientes esenciales para las características del producto (por ejemplo, "bajo en...") ha de indicarse la cantidad mínima y máxima de los ingredientes en porcentaje.

No precisarán una lista de ingredientes:

· Los productos alimenticios constituidos por un solo ingrediente, siempre que la denominación de venta sea idéntica al nombre del ingrediente, o siempre que la denominación de venta permita determinar la naturaleza del ingrediente sin riesgo de confusión.

· Las frutas, las hortalizas frescas y las patatas, excepto las mondadas, cortadas o sometidas a cualquier otro tratamiento similar.

· Las aguas de bebida envasadas gasificadas cuya denominación señale esta característica.

· Los vinagres de fermentación que procedan de un solo producto base a los que no se les haya incorporado ningún otro ingrediente.

· Los quesos, la mantequilla, la leche y la nata fermentadas, siempre que no se les hayan añadido más ingredientes que productos lácteos, enzimas y cultivos de microorganismos necesarios para la fabricación de los citados productos, y, en el caso de los quesos distintos de los frescos o fundidos, la sal precisa para su elaboración.

· Las bebidas con un grado alcohólico adquirido superior en volumen al 1,2%.

Si es un líquido hay que indicar su volumen neto (por ejemplo, centilitros o litros) y el peso neto en el resto (gramos, kilogramos).

Si el producto es sólido y está envasado con líquidos se indicará el peso neto y el peso escurrido. Pero si el líquido no se consume, sólo hay que indicar el peso escurrido.

Se indicará la cantidad de un ingrediente o de una categoría de ingredientes utilizada en la fabricación o preparación de un producto alimenticio siempre que:

· El ingrediente o la categoría de ingredientes de que se trate figure en la denominación de venta o el consumidor lo asocie en general con la denominación de venta.

· En el etiquetado se destaque el ingrediente o la categoría de ingredientes de que se trate por medio de palabras, imágenes o representación gráfica.

· Cuando el ingrediente o la categoría de ingredientes de que se trate sea esencial para definir un producto alimenticio y para distinguirlo de los productos con los que se pudiera confundir a causa de su denominación o de su aspecto.

No se aplicará esta exigencia contemplada en los siguientes casos:

· A un ingrediente o una categoría de ingredientes:

- Cuando un producto alimenticio sólido se presente en un líquido de cobertura, en el etiquetado se indicará también la masa neta escurrida de dicho producto alimenticio.

- Cuya cantidad debe figurar en el etiquetado en virtud de las disposiciones comunitarias.

- Que se utilice en dosis bajas con fines de aromatización.

- Que, aún cuando figure en la denominación de venta, no pueda determinar la elección del consumidor toda vez que la variación de cantidad no sea esencial para caracterizar al producto alimenticio o no sea suficiente para distinguir el producto de otros similares.

· Cuando haya disposiciones comunitarias específicas que determinen de manera precisa la cantidad del ingrediente o de la categoría de ingredientes sin prever la indicación de los mismos en el etiquetado.

La cantidad mencionada, expresada en porcentaje, corresponderá a la cantidad del o de los ingredientes en el momento de su utilización. Con excepción a este principio, se aplicará a la indicación de las cantidades de ingredientes lo siguiente:

· En el caso de los productos alimenticios que hayan perdido humedad como consecuencia de un tratamiento térmico o de otro tipo, la cantidad mencionada será la del ingrediente o ingredientes utilizados, referida al producto acabado; dicha cantidad se expresará en porcentaje.

No obstante, si la cantidad de un ingrediente o la cantidad total de todos los ingredientes recogida en el etiquetado es superior al 100%, en lugar del porcentaje se indicará el peso del ingrediente o ingredientes utilizados para preparar 100 gramos de producto acabado.

· La cantidad de ingredientes volátiles se indicará en función de su importancia ponderal en el producto acabado. La cantidad de los ingredientes utilizados en forma concentrada o deshidratada y reconstituidos podrá expresarse en función de su importancia ponderal antes de la concentración o deshidratación.

En el caso de alimentos concentrados o deshidratados a los que se haya de añadir agua, la cantidad de los ingredientes podrá expresarse en función de su importancia ponderal en el producto reconstituido.

Las categorías de ingredientes que deben designarse obligatoriamente con el nombre de su categoría seguido de sus nombres específicos o del número CE son las siguientes: colorante; conservador; antioxidante; emulgente; espesante; gelificante; estabilizador; potenciador del sabor; acidulante; corrector de acidez; antiaglomerante; almidón modificado; edulcorante; gasificante; antiespumante; agente de recubrimiento; sales fundentes; agente de tratamiento de la harina; endurecedor; humectante; agente de carga; gas propulsor.

Los aromas

Serán designados por el término "aroma(s)", acompañado por una designación más específica o una descripción del aroma. El término "natural", o cualquier otra expresión cuyo significado sea sensiblemente equivalente, sólo podrá utilizarse para los aromas cuya parte aromatizante contenga exclusivamente sustancias aromatizantes tal y como se definen en la Reglamentación técnico-sanitaria de los aromas que se utilizan en los productos alimenticios y de los materiales de base para su producción, aprobada por el Real Decreto 1477/1990, de 2 de noviembre.

Si la designación del aroma contiene una referencia a la naturaleza o al origen vegetal o animal de las sustancias utilizadas, el término "natural" o cualquier otra expresión cuyo significado sea sensiblemente equivalente, sólo podrá autorizarse para los aromas cuya parte aromatizante haya sido aislada mediante procedimientos físicos adecuados, procedimientos enzimáticos o microbiológicos, o procedimientos tradicionales de preparación de los productos alimenticios exclusiva o casi exclusivamente a partir de un producto alimenticio o de la fuente de aromas de que se trate.

Aditivos alimentarios

Se definen, como "aquellas sustancias que pueden ser añadidas intencionadamente a los alimentos y bebidas con el fin de modificar sus caracteres, sus técnicas de elaboración o conservación o para mejorar su adaptación al uso al que son destinados".

Los aditivos alimentarios se diferencian de otros componentes de los alimentos en que se añaden voluntariamente, no pretenden enriquecer el alimento en nutrientes y solamente se utilizan para mejorar alguno de los aspectos del alimento, como son el tiempo de conservación, la mejora del sabor, del color, de la textura, etc.

Según la función para la que sirven, los aditivos se suelen clasificar en:

- Modificadores de los caracteres organolépticos, pues influyen sobre el color, sabor y olor como son el caso de los colorantes potenciadores del sabor, edulcorantes y sustancias aromáticas.

- Estabilizadores de las características físicas: emulgentes, espesantes, antiapelmazantes, ablandadores, reguladores del pH.

- Inhibidores de alteraciones de tipo químico, como son los antioxidantes o biológicos.

- Mejoradores y correctores: utilizados en la panificación, vinificación y en la regulación de la maduración de productos cárnicos o del queso.

Para facilitar su uso, su etiquetado y ser reconocibles internacionalmente se nombran mediante un código de una letra (que si son de la normativa europea es la "E") seguida de tres cifras; la cifra de las centenas hace referencia al tipo de aditivos, clasificados en los siguientes cuatro grupos:

1. Colorantes.
2. Conservantes.
3. Antioxidantes.
4. Estabilizantes.

Las otras cifras corresponden, además del aditivo, a la familia y a la especie. Las demás categorías son solamente provisionales y tienden a modificarse frecuentemente.

En España existen aún aditivos que empiezan por la letra "H", lo cual indica que, aunque están recogidos en la normativa española, aún no están reconocidos en la europea. No obstante, el Código Alimentario Español sólo contempla la utilización de aditivos si:

· Existe una necesidad manifiesta y representa una mejora evidente sobre las condiciones de los alimentos.

· Se ha comprobado experimentalmente que su uso está exento de peligro para el consumidor.

· Reúnen las debidas condiciones de pureza.

· Pueden identificarse en los alimentos mediante métodos analíticos sencillos.

Se prohíbe la utilización de aditivos siempre que exista la posibilidad de lograr los mismos efectos por otros métodos, si puede provocar engaño al consumidor por enmascarar la verdadera calidad del alimento, si disminuye el valor nutritivo de los alimentos o si los alimentos a los que se agregan pueden ser una parte importante de la ración de grupos vulnerables (lactantes, niños).
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