Hábitos de vida saludable

Prevención de enfermedades
Edita: FACUA Andalucía
Fecha: 2010
Formato: 170 x 240 mm.
Páginas: 28
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Como se ha comentado, la incorrecta alimentación provoca, a largo plazo, enfermedades como deficiencias cardiovasculares, cáncer, diabetes…

Para prevenir la arterioesclerosis se debe procurar una reducción sustancial de la grasa saturada o una sustitución de éstas por grasas insaturadas, preferiblemente aceites y grasas monoinsaturadas, consumo de pescado azul y un mayor consumo de frutas, verduras y cereales integrales.

Los posibles mecanismos en virtud de los cuales los factores dietéticos reducen los riesgos de enfermedades coronarias incluyen una mejora del perfil lipídico en sangre, lo que se traduce en una disminución del colesterol de las LDL - lipoproteínas de baja densidad- y de los triglicéridos y un aumento o mantenimiento del colesterol de las HDL -lipoproteínas de alta densidad. También un descenso en la oxidación de los lípidos, un menor riesgo de aterotrombosis, una mejora de la función endotelial y una mejora en la insulinoresistencia.

Las dietas ricas en frutas, verduras y cereales integrales reducen el riesgo de padecer cáncer. En el caso del cáncer de colon, las grasas totales no guardan, probablemente, ninguna relación, pero las grasas saturadas pueden aumentar el riesgo. Por contra, el aceite de oliva y los aceites de pescado pueden reducir el riesgo. Por otro lado, existe controversia acerca de la validez de la asociación de las carnes rojas a un mayor riesgo.

En cuanto al cáncer de mama, la ingesta total de grasas en el rango de 20 - 40% de energía no guarda relación alguna y el aceite de oliva y las grasas monoinsaturadas pueden reducir el riesgo. Finalmente, referente al cáncer de próstata existen ciertas evidencias de una asociación entre la ingesta de grasas saturadas y el riesgo de padecerlo.

Para prevenir la diabetes son recomendables las dietas ricas en carbohidratos que se basan en los cereales mínimamente procesados, las frutas y las verduras que también tienen un elevado contenido en fibra, así como la utilización de aceites vegetales monoinsaturados (aceite de oliva). Todos ellos pueden emplearse para mejorar los niveles de colesterol en sangre, la glucosa y el perfil lipídico de los diabéticos. Tan importante como la dieta es controlar el peso, aumentar la actividad física y reducir el comportamiento sedentario. Un alto consumo de verduras y aceite de oliva previene la artritis reumatoide, enfermedad inflamatoria en la que influyen factores como la herencia, las hormonas y la alimentación. Se recomienda consumir aceite de oliva y verduras, de manera que un consumo elevado de aceite de oliva, con una ingesta aproximada de 43 gramos diarios, supone un riesgo 2,5 veces menor de desarrollar artritis reumatoide. Cuando el consumo de verduras cocinadas es más elevado (2,9 raciones al día) presenta un riesgo cuatro veces menor de desarrollar esta enfermedad, que el consumo más reducido (0,85 raciones al día).
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