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Cambio climático, consumo sostenible y 'compras verdes'

El reto de lograr un desarrollo socioeconómico compatible con el medio ambiente.

FACUA.org - 22 - enero de 2007
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El cambio climático

El cambio climático constituye en estos momentos uno de los ejes centrales en torno al cual gira la preocupación medioambiental, tanto en el ámbito más puramente científico como en el de la sociedad en general. La razón para este reciente protagonismo del clima entre la población puede deberse tanto a un aumento de la información disponible a todos los niveles como a la creciente preocupación ciudadana a las consecuencias de nuestros actos sobre el medio natural.

Sin duda, es en la última década cuando este problema ha ido alcanzando la relevancia que ahora tiene. Han aumento las manifestaciones extremas del clima que se están pudiendo observar y la progresiva constatación de que la intervención del hombre puede jugar un significativo papel en el denominado cambio climático. Se llama así a la variación global del clima en la Tierra. Estos cambios son debidos a causas naturales, pero también a la acción del hombre y se producen a muy diversas escalas de tiempo y sobre todos los parámetros climáticos: temperatura, precipitaciones, nubosidad, etc.

En la actualidad se puede afirmar que existe un consenso científico, casi generalizado, en torno a la idea de que nuestro modo de producción y consumo energético está generando una alteración climática global, que provocará, a su vez, serios problemas tanto sobre la Tierra como sobre los sistemas socioeconómicos.

Es indudable que el cambio climático afecta a todos, el impacto potencial es enorme, con predicciones de falta de agua potable, grandes cambios en las condiciones para la producción de alimentos y un aumento en los índices de mortalidad debido a inundaciones, tormentas, sequías y olas de calor. En definitiva, se puede afirmar que el cambio climático no es un fenómeno sólo ambiental, sino de profundas consecuencias económicas y sociales. Como ocurre siempre, los países más pobres, que están peor preparados para enfrentar cambios rápidos, serán los que sufrirán las peores consecuencias.

Si se dan estos hechos, lo que parece más que probable que ocurrirá de no reducirse los niveles actuales de emisión de gases, una importante cantidad de países, entre ellos España, resultarían directamente afectados, especialmente en lo que se refiere a aspectos tales como el aumento del nivel del mar, la disminución de las precipitaciones o un aumento aún mayor de las temperaturas.

El progresivo cambio climático, que viene afectando a nuestro planeta y que empeora con el paso de los años, es un elemento de preocupación cada vez mayor para los diferentes países y que ha llevado incluso a la Organización de Naciones Unidas a describir la situación como "urgente y prioritaria".

Aunque las causas que han motivado dicho aumento son variadas, casi todas ellas están relacionadas con un desarrollo económico e industrial que no ha venido acompañado de suficientes medidas correctoras para que no afectase al medio ambiente y a la atmósfera de una forma tan gravosa y directa como lo está haciendo actualmente.

El efecto invernadero es la retención del calor del Sol en la atmósfera de la Tierra por parte de una capa de gases. El mundo industrializado ha conseguido que la concentración de estos gases haya aumentado un 30% desde el siglo pasado, cuando sin la actuación humana la naturaleza se encargaba de equilibrar las emisiones.

El cambio climático es un problema global que pese a tener facetas de índole estrictamente nacional, prima el carácter internacional. Esto va a requerir una ardua negociación entre los países directa o indirectamente afectados, ya que sería inútil una solución a un problema global de esta envergadura basada en respuestas nacionales e independientes. Es necesario que se coordinen acuerdos y complementen acciones, y es necesario un marco internacional de negociación.

¿Cómo nos afecta?

Por todo ello, no cabe duda de que junto a las iniciativas que los países vayan adoptando en esta materia a través de la marcación de sus propios objetivos es necesario que los ciudadanos sean conscientes y conocedores de cuáles son estos objetivos, con el fin de que participen, ayuden o incluso exijan a sus respectivos gobiernos el cumplimiento efectivo de los mismos o incluso su ampliación, en caso de ser necesario.

Por otra parte, es imprescindible que las personas individualmente consideradas vayan adoptando nuevos hábitos y pautas de consumo que contribuyan a que se vayan cumpliendo los objetivos marcados, así como que sepan y conozcan cuáles son las actuaciones que estarían en manos de cada uno para ayudar a conseguirlo.

Temperaturas y mar

Siete grados más en verano. La proyección más desfavorable estima que entre 2070 y 2100 las temperaturas subirán hasta 7 grados en verano y 4 en invierno. Se incrementarán los días con temperaturas máximas extremas, sobre todo, en primavera. Los científicos desconocen si las especies serán capaces de evolucionar y adaptarse al cambio climático. Las islas son las áreas más vulnerables. Se prevé una reducción de la productividad marina y, por tanto, de las capturas. La subida del nivel de las aguas puede llegar a un metro. Se perderían playas, sobre todo en el Cántabrico, y se inundarían zonas como el Delta del Ebro, Manga del Mar Menor, costa de Doñana...

Menos agua

Cuencas resecas y más incendios. Como lloverá menos, las reservas de agua disminuirán. A finales de siglo podría haber un 22% menos de agua en España. Las cuencas más afectadas serían las del Guadiana, Segura, Júcar, Guadalquivir y otras áreas de Andalucía, Canarias y Baleares. Habrá más incendios y una mayor demanda de regadío. Las tierras de cultivo se empobrecerán. Será necesario redefinir la política hidráulica, energética, agrícola, científica y medioambiental, entre otras.

Flores y animales

Migraciones hacia el norte. Desaparecerán flores y especies animales exclusivas de la Península. Otras migrarán hacia el norte o buscarán mayores alturas. Las especies forestales también se verán afectadas: la polinización será más prolongada, por lo que habrá más casos de asma.

Agricultura

Más plagas en los cultivos. El incremento de las temperaturas hará que las explotaciones sean menos rentables. Habrá cambios en el alcance y distribución de las plagas. Inviernos más suaves y húmedos incrementarán la supervivencia de los parásitos. En los Pirineos, cordillera Cantábrica y cordillera Bética habrá más aludes y desprendimientos, así como mayor erosión.

Efectos para el hombre

Más plagas y parásitos. Se incrementará la demanda de petróleo y gas natural para hacer frente al consumo energético. Las alteraciones en los ecosistemas harán que éstos no aporten los beneficios sociales, económicos y ambientales actuales, afectando al turismo. Aumentará la contaminación y los problemas de salud. Podría incrementarse la incidencia de enfermedades transmitidas por mosquitos y garrapatas.

Los mayores de 65 años y las personas con bronquitis crónica, asma o enfermedades cardiacas son los grupos más vulnerables al posible incremento de la contaminación atmosférica. Habrá más ozono y mayor número de partículas en suspensión.

Entre los efectos sobre la salud humana, los investigadores auguran un aumento de la mortalidad a causa de las olas de calor, que serían más frecuentes y más intensas en los próximos años.

Además, habría que añadir a la extensión geográfica de nuestro país la implantación e instalación de elementos sub-tropicales, adaptados a sobrevivir a climas menos cálidos y más secos. Entre las enfermedades susceptibles de incrementar su incidencia en España se hallan algunas transmitidas por mosquitos (dengue o malaria) o por garrapatas (encefalitis).

También sufriremos un agravamiento de los problemas de salud causados por las altas concentraciones de contaminación en la atmósfera.