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FACUA.org - Internacional - junio de 2001

Móviles y salud

Algunos datos que los consumidores deben conocer.

>> Introducción
>> Las primeras denuncias
>> ¿Qué tipo de radiaciones emiten los móviles y sus antenas repetidoras?
>> Los efectos térmicos
>> Los efectos no térmicos
>> ¿Pueden provocar tumores o aumentar el riesgo de sufrirlos?

Kits manos libres. ¿Reducen o aumentan las radiaciones?

>> Móviles y niños
>> ¿Qué hacen los gobiernos?
>> ¿Existe una antena en tu edificio o pretenden instalar una?
>> ¿Qué debes tener en cuenta al comprar y utilizar un teléfono móvil?


En abril de 2000, la Asociación de Consumidores (Consumers' Association) del Reino Unido publicó en su revista, Which?, los resultados de un estudio que había encargado a la empresa ERA Technology Ltd en el que analizaban diversos complementos de los teléfonos móviles, entre ellos dos kits manos libres. El estudio determinó que los manos libres podían llegar a triplicar la exposición a las radiaciones, ya que, según indicaban, este dispositivo actúa como un amplificador que conduce las radiaciones directamente al cerebro. El citado informe señala que los kits manos libres analizados "incrementan tres veces el peligro de sufrir un tumor".

La portavoz en el Reino Unido de Ericcson (una de las firmas aludidas por la organización de consumidores británica), Lindsay James, indicó que su empresa realiza "miles de pruebas" a sus productos y han llegado a la conclusión de que los manos libres "reducen de forma considerable" el nivel de radiaciones.

A esta misma conclusión llegó un estudio de la Asociación de Consumidores de Australia (Australian Consumers' Association), publicado en el número de agosto de 2000 de su revista, Choice. El estudio, realizado sobre las radiaciones emitidas por tres móviles, detectó una reducción del 92% en las absorbidas en los humanos al utilizar los manos libres. También el Informe Steward recomienda el uso de kits manos libres para reducir las absorciones de radiación.

En respuesta a la alarma generada en el Reino Unido a raíz de los resultados del estudio publicado en la revista Which?, el Departamento de Comercio e Industria del Gobierno británico (DTI, en sus siglas en inglés) encargó la realización de sus propios tests, que fueron realizados por la empresa SARTest Ltd. Sus resultados fueron hechos públicos en agosto del mismo año, contradiciendo lo que había sido hallado por la Asociación de Consumidores. El Departamento de Comercio e Industria británico asegura que los kits manos libres reducen los niveles de radiaciones a las que se ven expuestos los consumidores, y recomienda, para reducir la exposición, dejar que el cable de dicho dispositivo cuelgue naturalmente desde la oreja, manteniéndolo lejos de la antena del teléfono, y no colocar el teléfono pegado al cuerpo.

A pesar de que tanto la Asociación de Consumidores como el DTI medían la intensidad de los campos eléctricos enviada desde los teléfonos y los kits manos libres a la cabeza, el DTI, según explica Which? en su página web, "utilizó un tipo diferente de prueba llamada test de la tasa de absorción específica (SAR). Pensamos que la forma en que estos tests se llevan a cabo en los manos libres es defectuosa y no pueden obtener los resultados que nuestros tests obtuvieron".

Como consecuencia de esta contradicción, la Asociación de Consumidores del Reino Unido realizó un segundo estudio empleando para ello cinco teléfonos móviles y diez kits manos libres en diferentes combinaciones. Los tests aplicados permitían reflejar la posición en la cual las personas utilizan normalmente su teléfono móvil con kits manos libres: con el auricular en el oído y el teléfono enganchado o sujeto a la altura de la cintura.

En esta segunda investigación, la Asociación de Consumidores encontró que todos los kits manos libres tenían la capacidad de reducir el nivel de las emisiones de radiofrecuencias. Sin embargo, al igual que en la ocasión anterior, encontró que también podían incrementarlas entre un 50% y un 250%.

Para este nuevo estudio de la organización de consumidores británica, encargado a la misma empresa que realizó el primero, se utilizó una cabeza de maniquí con una sonda en su interior para medir el nivel de radiofrecuencias. Primero se tomaron medidas de las emisiones con el teléfono pegado al oído. Después se tomaron con el auricular de manos libres en el oído y el teléfono a la altura de la cintura. Desde esta posición, los científicos desplazaron el teléfono arriba y abajo para variar la distancia entre el extremo de la antena del teléfono y el auricular (distancia d). ERA encontró que la distancia d determina la cantidad de radiación emitida por el auricular. Las máximas emisiones tenían lugar cuando d estaba entre 40 y 47 centímetros y entre 58 y 75, dependiendo del kit testado. Entre 47 y 58 centímetros las emisiones se reducían de forma que eran menores que los niveles constatados en los teléfonos. Es decir, en muchas de las posiciones en las que es probable que se utilice el manos libres el test aplicado detectó emisiones más altas con la utilización de los kits que cuando se sostenía directamente el teléfono contra la cabeza.

Por otra parte, la Asociación de Consumidores también llevó a cabo algunos test en el mismo laboratorio utilizado por el Departamento de Comercio e Industria británico, SARTest, encontrando que ninguna posición ofrecía mayores lecturas en los kits que en los teléfonos. Pero también encontró, según indica, que el equipo empleado en este laboratorio hacía imposible colocar el cable del manos libres en la posición que ofrecía las mayores lecturas en las pruebas llevadas a cabo por ERA Technology.

Otra diferencia fundamental, señalan en Which?, entre su investigación y la del DTI radica en que ERA Technology midió la radiación en el mismo sitio: dentro de una cabeza de maniquí a la altura del oído, mientras que en el análisis de SARTest, la sonda encargada de tomar las mediciones se desplazaba por el interior de la cabeza de maniquí y recogía el área donde la lectura era más alta. Con los kits, esto sucedía en el oído, pero con los teléfonos las medidas más altas tenían lugar en la mandíbula y la mejilla, no ofreciendo automáticamente la lectura de las emisiones de los teléfonos en el oído.

Por todo ello, Helen Parker, editora de Which?, explica: "Aunque estos kits pueden reducir las radiaciones, también pueden incrementarlas significativamente, dependiendo de dónde se coloquen el teléfono y el kit. Desafortunadamente, no hay forma de que los consumidores puedan descubrir la mejor posición para reducir las radiaciones".

Además, la investigación encontró una solución potencial después de algunos tests preliminares para reducir los niveles de radiación al hablar por teléfono. Esta solución consiste en la colocación de una pieza de ferrita, un compuesto metálico/cerámico diseñado para absorber los campos electromagnéticos, en el kit manos libres debajo de la oreja.

Como consecuencia de todo ello, la Asociación de Consumidores del Reino Unido ha solicitado al Gobierno británico que promueva la adopción de estándares específicos para los kits manos libres.

Por su parte, el Parlamento Europeo advierte en su informe sobre Los efectos fisiológicos y medioambientales de la radiación electromagnética no ionizante que "la eficacia de aparatos tales como carcasas protectoras y auriculares ha de demostrarse teniendo en cuenta pruebas biológicas, y no sólo la reducción del valor CAE (determinado por la utilización de cabezas 'imaginarias') que podría conseguirse con el uso de tales protectores".

El informe continúa indicando que "debe explicarse al consumidor que tales aparatos no proporcionan protección contra el campo magnético de impulso de baja potencia procedente de la batería del teléfono". "En cuanto a los mecanismos de protección personal con los que se pretende mejorar la inmunidad del usuario contra las repercusiones negativas de la exposición (entre ellas las que proceden del campo magnético de la batería), puede decirse que la eficacia de estos mecanismos debe establecerse mediante pruebas biológicas". Asimismo, indica que "tales mecanismos no pueden ser rechazados (como ha ocurrido en ciertas encuestas de consumo publicadas) alegando únicamente que su uso no reduce el CAE, según la medición obtenida usando una cabeza 'imaginaria' puesto que no es esto para lo que se les ha diseñado". "Por consiguiente", advierte, "el CAE es aquí una medida fundamentalmente inapropiada para evaluar su eficacia".