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FACUA.org - España - 23 de agosto de 2017

@GerardoTC: "Hay que reírse de los poderosos, el humor tiene que ser valiente y transgresor"

"Hay situaciones en la vida en la que uno se tiene que autocensurar. Pero para para los que nos dedicamos a opinar, la autocensura es un mal bastante peligroso y hay que evitarla lo máximo posible".

Aunque cordobés de Fuenteovejuna, él va a su aire. Y el que quiera, que le siga. En Twitter son más de 293.000 los que lo hacen. Y eso que tiene toda la cara de Kevin Malone. ¿Que no conocen a Kevin Malone, uno de los personajes de la serie The Office? No se preocupen en tal caso. Es muy probable que tampoco conozcan al matemático Gerardo de la Torre. Pero más difícil será que, si alguna vez se han sumergido en el océano de las redes sociales, no se hayan topado con @gerardotc, uno de esos pobladores del ciberespacio capaz de cantar las cuarenta en menos de 140 caracteres.

¿Qué fue de aquel profesor de matemáticas? ¿Sigues manteniendo el contacto con él?

Aquí sigue. En lo personal sigo siendo yo, aunque profesionalmente ahora me dedico a algo diferente, que es lo que desde siempre me apeteció hacer. Gracias a la cosa ésta de las redes sociales, al profesor de matemáticas, digamos que le tocó el gordo de la lotería. Para mí, el periodismo siempre fue un hobby, y aunque siempre he hecho alguna cosa a nivel amateur, a nivel profesional nunca me había dedicado a ello. Me siguen encantando las matemáticas, pero la profesión que me gusta es ésta. Ahora, que si vuelvo a ser profesor de matemáticas de nuevo, tampoco tengo ningún problema.

Seguro que os comunicáis por Twitter…

Las cuentas de Twitter tienen una parte de personaje, pero en el fondo siempre fuimos la misma persona.

A propósito de Twitter, ¿con qué hashtag o etiqueta se definiría @gerardotc?

Nunca lo había pensado... Me puse en la bio lo de modelo y actriz, porque me sentía, como esas modelos tontunas que siempre decían que eran modelo y actriz. La de tuitero es un poco igual, una figura un poco rara, y los tuiteros lo mismo escriben tuits que libros, participan en tertulias o dan conferencias... Tenemos ese mismo perfil tontuno: no somos nada en particular, pero hacemos de todo un poco.

Pero, conforme pasa el tiempo, además de ser tuitero, a mí me gustaría tener una firma en el periodismo. En ello estoy, porquito a poco. ¿Una etiqueta? Me gusta mucho lo de periférico. También lo pongo en la bio. Desde Andalucía se ve con perspectiva lo que ocurre en Madrid, y esa distancia me da libertad.

¿Las opiniones expresadas en Twitter son extrapolables al conjunto de la sociedad o sólo al conjunto de los tuiteros?

Creo que Twitter es como una conversación de bar, en el sentido de que es pública. De hecho, nosotros no hablamos igual cuando estamos en casa que cuando estamos en un bar, que es un lugar público. Las opiniones de Twitter son de Twitter. No opinamos de forma tan tajante cuando estamos en la calle. Y estamos ahí para hablar de tonterías y montar pollos con cosas que en el fondo no son para tanto... Para entretenernos, básicamente. Es un ámbito de libertad que ofrece la posibilidad de tratar en grupo temas que no se tratan de la misma manera en los medios de comunicación. Twitter, de algún modo, también es un medio de comunicación.

¿A qué se parece más Twitter, al ágora griega o a un bar repleto de gente y con la tele puesta?

Claramente es un bar. El Twitter que yo conozco no tiene nada que ver con un ágora griega y sí con un bar. Opinamos sobre lo que está pasando ese día, cada día hay un asunto con el que entretenernos. Hay que poner a Twitter en su sitio, no nos lo tenemos que tomar tan en serio. Es un sitio donde opinamos, simplemente, y es un buen reflejo de la sociedad, pues la sociedad también tiene una parte frívola y poco exahustiva.

¿Y tú a qué lado de la barra estás? ¿Sirviendo las copas o bebiéndotelas?

¡Qué metafórico! En los bares de verdad me gusta estar tomándome las copas, cuando puedo. Pero en Twitter, estoy un poco a los dos lados. Al tener una cuenta con un número grande de lectores, de alguna manera, puedes generar conversaciones, que sería como poner copas. Pero también me gusta leer a otros y que me las sirvan a mí. Para eso, de hecho, me abrí la cuenta de Twitter en un principio, para leer a otros, no para escribir.

No todo el mundo que tiene perfil en las redes sociales participa en los debates ¿Los likes y los retuits no nos hacen gregarios?

Sí, tal vez. Incluso se utilizan para eso. Los retuits no se producen necesariamente porque los tuits sean muy buenos, sino porque mucha gente comparte esa opinión. Son un clásico, también, los que ponen en su biografía aquello de que hacer retuit no implica estar de acuerdo, sino que una determinada postura puede parecernos interesante, aunque incluso pensemos que está equivocada. Pero sí, mayoritariamente se suele usar para eso, sí.

¿Qué tuit de otro te hubiera gustado escribir a ti?

Tengo uno en mente que leí hace poco, aunque creo que se escribió hace dos o tres meses, que me gustó muchísimo. Era de Dani Bordas, y decía algo así como "Me angustia no estar cotizando al mismo ritmo que roban". Me pareció muy gracioso y creo que explica muy bien la situación, en una sola línea: Yo lleno la caja y ellos la vacían, y estoy agobiado yo por no poder llenarla al mismo ritmo al que la están vaciando.

¿A qué le temes más, a los trolls o a lo políticamente correcto?

Ni a lo uno ni a lo otro. Vienen a ser lo mismo. Lo políticamente correcto es lo que usamos para que no se nos echen encima los trolls. Yo me acuerdo del atentado de París, por ejemplo. Fue algo horrible y nadie en su sano juicio podía pensar algo diferente a que aquello fue una barbaridad. Pero, como ese día lo políticamente correcto era ponerse banderas de Francia y ya está, cualquier matiz que se introdujera, por ejemplo decir que no se utilizara el tema para fomentar el racismo, hacía que lo que dijeras dejara de ser políticamente correcto y se te echaran encima muchísimos trolls. Las dos cosas van de la mano, pero sólo en días señalados. Por lo general, no pasa nada. Yo mismo intento ser lo políticamente correcto o incorrecto que me parece en cada momento. Tampoco es una obligación ser incorrecto todo el tiempo. No es mi papel.

¿El sentido del humor nace o se hace?

Siempre cuento, medio en broma medio en serio, que yo era el típico niño que se sentaba al final de la clase y decía alguna bromilla desde el fondo... Twitter amplifica ese humor tontuno, y si antes en clase se reían los tres amigos que se sentaban a tu lado, ahora con las redes sociales llega a mucha más gente. El humor se hace, porque se practica, pero algo de gamberrismo innato también hay.

¿El humor tiene género, edad, raza o religión?

No debería. Es un debate que está últimamente muy candente, el de los límites del humor: si hay cosas sobre las que no se puede bromear, o no se debe. Yo me aplico una norma, que es la que a mí me vale y con la que yo comulgo, y es que a mí me hace gracia cuando alguien se ríe de un poderoso, pero de un pobre hombre, caído borracho en el suelo no me parece que esté bien reírse, no creo que sea humor. Me parece muy fácil. El humor tiene que ser valiente y tener sacrificio de transgresión. Con la religión, pasa lo mismo: tiene más sentido en España reírse de la religión católica, que de la religión musulmana, a pesar de ese tópico de "con los musulmanes no te atreves". Claro que me atrevo, y me atrevería más si estuviéramos en un entorno en el que ellos fueran los poderosos. Entonces sí tendría sentido. La revista Mongolia no tiene sentido que se ría de los musulmanes, porque en España no son una comunidad muy grande. Charlie Hebdo sí lo hacía, porque en Francia los musulmanes son más. Lo hacía con ellos y con los católicos, por supuesto.

¿Los chistes los carga el diablo o el Fiscal General del Estado?

El diablo no, porque sabe que los chistes son chistes. Pero el Fiscal General sí, y usa los chistes como sustitutos de algo que parece que están echando de menos y que los demás no echamos de menos, que es el terrorismo. Todos estamos encantados de no tener el terrorismo de ETA en España. Y que no vuelva nunca más, que bastante daño hicieron. Lo que asombra es que parece que algunos quieren sustituirlo con otra cosa... Son sólo bromas. Es la leche que haya gente que está yendo a declarar a la Audiencia Nacional por hacer chistes.

¿La autocensura es saludable en democracia o un callejón que conduce al lado oscuro?

Depende de la situación. Yo intento no autocensurarme. Existe un abanico inmenso de cuestiones por las que uno podría autocensurarse. No en Twitter, sino en la vida de cada uno. A veces te entran ganas de decirle a un amigo algo, pero crees que le va a hacer daño y al final optas por no decirle nada. O porque no sea el momento. Pero para para los que nos dedicamos a opinar, la autocensura es un mal bastante peligroso y hay que evitarla lo máximo posible.

Imagina que un día te despiertas, como el personaje de Kafka en La Metamorfosis, convertido en un político… ¿Dimitirías, convocarías primarias o presentarías una moción de censura?

¿Contra mí mismo?

Podrías ser un político en la oposición…

Sería, efectivamente, muy parecido al bicho de Kafka, porque no me imagino como político. Es algo que está muy lejos, aunque muchísima gente te encasilla, por la situación que vive el país, y dice, por ejemplo, eso de "a ti es que te paga Podemos...". A mí Podemos no me ha pagado nunca nada, ni me va a pagar, ni quiero que me pague... Ni tengo nada que ver con ellos. Me molesta que me encasillen, la verdad, porque yo estoy lejos de ser algo parecido a un político. Me gusta que la política funcione para que la gente esté bien y no haga barbaridades quien no tiene que hacerlas. Y si las hace, que podamos echarlo. Pero poco más. No he militado nunca en ningún partido, ni he sido activista político de nada. Sólo de mí mismo, a mi forma, de manera individual, no he sido nunca de colectivos. Así que, si me despierto así, me pondría una moción de censura a mí mismo.

A los políticos, ¿crees que se les terminará cogiendo cariño?

Están cayéndonos mal hasta los nuevos, que decían que no eran políticos. Así que yo creo que la tendencia indica que no nos van a caer muy bien nunca. Los nuevos están pagando el pato de los anteriores, pero el hecho de ser político está muy denostado por décadas de decepciones, por una desconexión total de la realidad y del día a día de la gente normal. Todo lo que se parece a algo oficial u oficiosamente político, a algo que tenga forma de político, es algo que nos rechina y que podemos tener incorporado hasta en el ADN. Me encantaría que cambiara el concepto de político, para que nos gustaran los políticos. Cuando ganó Ada Colau las elecciones en Barcelona no la vimos como una política, pero al cabo del tiempo ya nos parece igual. Es el problema que están teniendo los nuevos, que los vemos como políticos. No llegamos a verlos como ciudadanos que pasan por ahí y se presentan porque creen que pueden aportar algo y la gente los vota, y a los cuatro años se van y dan paso a otra gente nueva. Esa sería la única forma que tendríamos de volver a confiar, no en los políticos sino en quienes ejercen la política. Quienes ejercen la política no deberían parecer políticos.

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Los tres de… @GerardoTC.

Tres películas: El club de la lucha (David Fincher, 1999), El factor Pilgrim (Santi Amodeo y Alberto Rodríguez, 2000) y Casablanca (Michael Curtiz, 1942).

Tres obras musicales: El disco Algazara, de Reincidentes, al completo, cualquier disco de The Cure, y cualquiera también de Kaiser Chiefs.

Tres libros: Cuatro amigos (David Trueba, 1999), Ibex 35. Una historia herética del poder en España (Rubén Juste, 2017), que me lo estoy leyendo ahora, y El mundo de ayer (Stefan Zweig, 1942).

Tres tuiteros: Carlos Langa (@CarlosLanga), Kim Jong-un (@norcoreano) y Anacleto Panceto (@Xuxipc).

Tres momentos históricos: El 15-M, la invención de Internet y el día, que llegará, que no seamos unos consumidores apaleados y que alguien desde arriba vele por nosotros sin tomarnos como un rebaño de ovejas, sino como personas, cuando la gente se empodere de verdad.

Tres referentes: José Saramago, lo he admirado siempre como escritor y como persona, el humorista Ricky Gervais (el padre de Kevin Malone) y mi perro Ramón: tiene un sentido del humor perruno muy bueno y aprendo mucho de él.

Tres lugares para visitar: La Fuente del Gallo de Conil, el barrio de las Letras de Madrid y Granada. Aunque el paraíso está en Cádiz.

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Ignacio Díaz Pérez es periodista y miembro del equipo de redacción de Consumerismo.